A juzgar por lo que dicen algunos tratadistas, estos tres apellidos deben ser modalidades del linaje Arámbarri, pues traen las mismas armas de éste. Sin embargo, conviene tener en cuenta que, como ya se dijo, los Arámbarri radicaron en Oquendo (Álava), y en Azcóitia (Guipúzcoa), y que, en cambio, los Arambide y Arrambide, tuvieron asiento en Oyarzun y en Rentería, del partido judicial de San Sebastián y los Arrámberri (al menos una familia apellidada así), en el lugar de Campuzano, del partido judicial de Torrelavega (Santander). A ella pertenecieron: Juan Miguel, Manuel y Melchor Arrámberri, vecinos de dicho lugar, que hicieron información de hidalguía en la Real Chancillería de Valladolid, en 1796.
Escudo de Armas:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología del Escudo de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
