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De Guipúzcoa, con casas solares en Lazcano, Gaviria y Villafranca de Oria. Este apellido ejecutorió por primera vez su hidalguía en juicio contradictorio habido en 1640, ante la justicia ordinaria de la villa de Gaviria. Desde ésta pasaron a otras villas de la propia Guipúzcoa, como Albistur, Ataún y Tolosa, en todas las cuales hicieron la oportuna información de nobleza. De la casa de la villa de Lazcano procedió Felipe de Altolaguirre y Zubiria, Secretario del Virreinato del Perú y Caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó el 17 de Marzo de 1745. También descendió de la misma casa León de Altolaguirre y Pando, natural de Buenos Aires y Caballero de la Orden de Carlos III, desde 1800. Al mismo linaje ha pertenecido en nuestros días don Ángel de Altolaguirre y Duvale, Caballero de Isabel la Católica y gran Cruz del Mérito Militar, Académico de número de la Real de la Historia, etc. Algunos autores creen que este apellido no es más que una variante o modificación del de Artolaguirre. (Véase éste).  

Escudos de Armas del apellido:
De plata, con una loba arrestada de sable, con un lobezno de lo mismo, mamando. Divisa: «Amore in veritatem crescamus», puesta en letras de sable, sobre un volante de plata. Como se ve, este escudo tiene la clásica loba de la numerosa estirpe de Aguirre.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño.