Procede del barrio de Altamira (cuyo nombre tomó), del Ayuntamiento de Busturia y partido judicial de Guernica (Vizcaya). Algunos autores opinan que fue el linaje el que dio nombre al mencionado barrio, y que uno de los más antiguos solares de este apellido radicó en la anteiglesia de Arrieta, del mismo partido de Guernica, solar que se llamaba Altamira-Goitia, o sea Altamira de Arriba, lo cual quiere decir que había otro solar en la misma anteiglesia, denominado Altamira-Beitia, o Altamira de Abajo. Otras casas de Altamira, de mucha antigüedad, hubo en la anteiglesia de Abadiano, del partido judicial de Durango; en la aldea de Galdames, del partido judicial de Valmaseda, y en la anteiglesia de Bedarona. Desde Vizcaya pasó el linaje a Guipúzcoa, donde fundó varias casas: Una, en la anteiglesia de Zarimuz, del Ayuntamiento de Escoriaza y partido judicial de Vergara; otra, en la jurisdicción de Fuenterrabía y otra en el Valle de Oyarzun. También hay casa de Altamira en tierra de Aya. Los de este apellido pasaron a América y, entre sus miembros, puede citarse a don Ignacio de Altamira que por un Real Despacho de 15 de enero de 1.817 fue designado Contador Ordenador del Tribunal Mayor de Cuentas de la Nueva España.
Escudos de Armas del apellido:
De oro, con una torre almenada de piedra, acostada de cuatro calderas de sable, dos a cada lado. Bordura de gules con ocho veneras de oro. Fray Mateo de Lonsaco dice que las armas primitivas del linaje, fueron: De plata, con una cabeza arrancada de sable. Pero está equivocado; esas armas son de Moscoso, apellido del Conde de Altamira, titulo que no tiene relación con el linaje. En campo de oro, una torre almenada de piedras, acostada de cuatro calderas de sable, dos a cada lado; bordura de gules, con ocho veneras de oro.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia.
