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Los de Cambados, con sucesión en Colombia Todos los datos que vamos a dar están tomados casi exclusivamente del expediente n.º 780 de la Orden de Santiago para el ingreso como caballero santiaguista de D. Juan de Blas Collazo y Seijas, natural de la villa de Santo Tomé do Mar, que hoy forma parte de Cambados. Pudiéramos afirmar que se trata de una página interesantísima de la historia de esta blasonada villa, habiendo sido citados como testigos una porción de personajes, representativos de la nobleza local, con los cuales hemos de tropezar necesariamente en los respectivos apellidos aquí tratados. Así, por ejemplo, uno de ellos es D. José Benito Abraldes, regidor y jefe de armas y vecino de Cambados; otro es D. Miguel Fariñas, procurador general de la villa de Santo Tomé do Mar; como cuarto testigo nos sale al encuentro D. Benito Mariño, teniente de Milicias provinciales de Pontevedra y vecino de Cambados; es el quinto, D. Benito Bazán, de Mendoza, cura de Tremoedo; el sexto, D. Mauro Bazán de Mendoza, que hace gala de sus conocimientos genealógicos locales y muestra ser el hombre culto y de letras, acaso la primera figura de Cambados en su tiempo, etc. Eran estos AYOS descendientes de los señores del coto de Ayos, "tierra de Lanzada". El diccionario de Madoz (que también escribe Ayos) puntualiza que se trata de un lugar de la feligresía de San Esteban de Noalla, en el ayuntamiento de Sangenjo, en la provincia de Pontevedra. Datos que coinciden perfectamente con los existentes, pero confusos, del expediente que nos ocupa. Descendían, los de Santo Tomé do Mar, de D. Alvaro de Ayos, que fue el primero que se avecindó en aquel puerto, muy cercano pariente de D. Pedro Enríquez Sotomayor, de quien era escudero. En una declaración de nobleza, citada en el expediente, que guardaba en su archivo el marqués de Montesacro, con fecha de 10-III-1530, D. Alvaro de Ayos afirmaba que el "coto de Ayos, terra de Lanzada... foi dos meus cuartos abós"; que sus antepasados habían sido escudeiros e lanceiros de Pedro Madruga; que habían gastado sus bienes en servicio del Rey, para lo cual se habían visto obligados a enajenar sus posesiones; que había pasado a Santo Tomé como pariente de los Sotomayor, puesto que ésta había recaído en el señorío de Suero Gómez de Souto Mayor, que era cuarto nieto de Pedro Madruga. Con los muchos datos positivos de nobleza que se citan en el expediente no es extraño que D. Blas Antonio de Ayos pudiera haber, no sólo conseguido su hábito de Santiago, en 1785, sino también ejecutoria de nobleza, expedida por la Real Chancillería de Valladolid, el 20-V de 1765. D. ALVARO DE AYOS debía vivir a principios del siglo XVI, pues la declaración de nobleza a que nos hemos referido es del 10-III de 1530. El primer testigo del expediente, D. Pedro Bazán de Mendoza, nos revela los nombres de sus sucesores; llamando hijo suyo a D. PEDRO DE AYOS, que fue padre de D. DIEGO DE AYOS. Este lo fue a su vez de D. FRANCISCO DE AYOS Y SAAVEDRA, del cual ya existen datos fehacientes, como el de haber sido reconocido por hidalgo, al ser elegido alcalde mayor por el estado noble, en 26-XII-1620. Fue su hijo D. DOMINGO DE AYOS, que en 20-V-1638 presenta un pedimento por el que suplica a la Justicia de Santo Tomé do Mar que se le otorgue un testimonio de su nobleza, cuando era alcalde mayor D. Juan Mariño y escribano de número de Santo Tomé, Gregorio Vidal. Sabemos la fecha exacta de su casamiento con Dª Cristina Pastor (hija de D. Alonso Pastor) el 23-X-1651, en la parroquia de Santa Mariña Dozo (Cambados de hoy); y que tuvo por hijos a D. ANTONIO DE AYOS PASTOR, bautizado el 7-XI-1653 en Sta. Mariña Dozo. Ejerció el cargo propio de hidalgo de regidor de Sto. Tomé do Mar por el estado noble de aquella villa, según testimonio del testigo D. Pedro Bazán de Mendoza Ojea y Ayala, que se ve confirmado por documentos exhibidos en el expediente. En 22-X-1685 casó con D. María Collazo y Seijas (hija del capitán D. Martín Collazo das Seijas y de Dª Alberta de Portas), tuvo por hijos a D. BLAS DE AYOS COLLAZO Y SEIJAS, bautizado el 1-II-1687 en la misma feligresía que su padre; empadronado como noble en Santo Tomé do Mar en 1719 y 1727; que aparece en numerosas escrituras citadas en el expediente durante el ejercicio de su noble cargo de regidor y procurador general de la villa de su nacimiento. En 1-VII-1723 casó con Dª Francisca Pérez, bautizada el 7-VII-1691 en Santa Mariña Dozo. Ambos esposos eran ya difuntos en 1785, cuando su hijo obtiene el hábito de caballero de Santiago. Don Blas fue sepultado en 24-X-1763 y su esposa lo fue en 4-1-1766. Otorgó D. Blas su testamento en Santo Tomé el 28-VI-1727. Dª Francisca era hija de D. Domingo Pérez Saavedra, bautizado el 21-I-1651 (hijo (13) Parga, Legado 1º, nº 41; Id. Legado 1º, ta Paadín, casados en 29-II-1639; empadronado como noble en 1719, regidor más antiguo de Santo Tomé. Sus padrinos de bautismo fueron D. Antonio Ozores Montenegro y Dª Inés Patiño, lo cual quiere decir que se trataba de un ahijado de muchas campanillas). Madre de Dª Francisca fue Dª Dominga Docampo Paadín, bautizada en 29-I-1649 (hija de D. Alberto Docampo y de Dª Benita Paadín, casados en 10-IX-1646. Don Alberto recibió sepultura el 5-II-1707. La boda de los padres de Dª Francisca (D. Domingo y Dª Dominga) tuvo lugar en Santa Mariña Dozo el 10-IX-1689. Un hijo de D. Blas y de Dª Francisca fue D. Francisco, que siguió estudios mayores en Santiago, y al cual ordena su padre en el testamento que devuelva el dinero de sus estudios a su madre cuando quede viuda. Otro hijo, que es el que dio motivo a estas divagaciones históricas, fue D. BLAS ANTONIO DE AYOS, natural de la villa de Santo Tomé do Mar y bautizado en Sta. Mariña Dozo el 5-III-1732. Siendo de diez años pasó a Cádiz y de allí a Nueva España, "donde tenía otros dos hermanos"; pero el padre, previsor, le proveyó de la oportuna información de hidalguía y limpieza de sangre para que su hijo pudiese escalar los puestos entonces reservados a la hidalguía, como así aconteció. Aparece en Cartagena de Indias, de cuya ciudad fue vecino, desempeñando el cargo de capitán de Granaderos de Infantería, de las Milicias Disciplinadas de la plaza. Había sido mejorado por su padre en el 3º y 5º de sus bienes. La escritura del reconocimiento de su hidalguía y limpieza lleva la fecha del 6-II-1677, lo cual quiere decir que había salido de Cambados un poco mayor que de diez años, salvo que le fuese remitida a Cádiz. El Rey premió sus servicios con un hábito de Santiago, y la fecha de la concesión, tras el largo e interesantísimo expediente, es del 1785. Veamos ahora, a la luz de otros documentos, lo que sabemos de su descendencia en el Nuevo Reino de Granada. En 1774 alcanzó el grado de teniente coronel; casó con Dª María Teresa Necolalde, y tuvo por hijos a 1. D. José Antonio de Ayos y Necolalde, quien sigue la línea. 2. Dª Josefa Antonia de Ayos y Necolalde, quien casó con D. Juan de la Cruz Paniza y Navarro. D. JOSE ANTONIO DE AYOS Y NECOLALDE, nacido en Cartagena de Indias, donde ejerció la abogacía y fue alcalde ordinario, teniente de gobernador en 1797 y auditor de guerra en Santa Marta, en 1800. (A. H. N., Santiago, expediente 780, del año 1785.)

Escudos de Armas del apellido:
Como ocurre en la mayoría de los expedientes de Ordenes Militares, una de las funciones de los comisionados por el Consejo de Ordenes era visitar las casas solares, así como los blasones de los pretendientes. Ello originó una visita a la famosa Torre Vella, de Santo Tomé do Mar, donde habían morado los antepasados del pretendiente, que dio por resultado el reconocimiento de un escudo allí existente por entonces, en el cual aparecían unas flores de lis y unas ondas de azur y plata, que indudablemente pregonaban el paso por aquel señorío de los ALDAO y de los MARINO. Lo cual quiere decir también que los antiguos señores del coto de Ayos y la Lanzada carecían de heráldica propia.    

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.