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El palacio de Ascanio o Ascain, sito desde tiempo inmemorial en el Valle de Labourt (Baja-Navarra), dio su nombre a la ilustre familia, una de las primeras entre la vieja nobleza de Navarra. Enlazaron desde muy antiguo con los Agorreta, Señores de los palacios de Agorreta, del Valle de Santisteban, cabo de armería, y con asiento y voto en las cortes de Navarra; con los García de Narbart, Tocco, Samper y Galindez de Iriberri; con los Beaumont, Condes de Lerín y de la Casa Real de Navarra, y con otras muchas familias nobles. Por línea de hembra, dieron su sangre a los Marqueses de Peñaflor y de Cortes de Graena, a los Marqueses de la Puebla de los Infantes y a los Condes de Torres-Cabrera y del Menado, todos Grandes de España. A raíz de la conquista de Canarias, en 1500, pasaron los Ascanio a aquel archipiélago, donde fundaron una casa de gran lustre, entroncando con las familias de los Bernal de Estupiñán, los Guerra, Señores de la casa y Valle de Guerra; los Lercaro- Justiniani, patricios del Libro de Oro de Génova; los Pacheco-Solís, los Llanera-Carrasco, los Franchi-Alfaro, los Molina y otros. Esta misma familia enlazó estrechamente con los Marqueses de Villa-Fuerte, en Tenerife; con los antiguos Marqueses de la Real Proclamación, en Cuba; con los Marqueses de Mijares, los Marqueses de Toro y los Condes de Tovar, de la nobleza de Venezuela, y con los Condes de los Villares y de Torre-Pando, en Madrid. M. Escagedo Salmón, da este apellido como procedente de Cantabria, pero no cita su solar, aunque sí sus armas.

Escudo de Armas:
Juan de Agorreta y Ascanio, Señor de los palacios de sus apellidos, dio certificado como Jefe y Pariente Mayor de la familia, del escudo de sus armas a favor de su primo y cuñado Juan Bautista de Ascanio el Viejo, fundador de la rama de Canarias, con fecha 5 de Julio de 1505, en estos términos: «En campo de oro, un roble que tenga tres raíces, y el tronco como verde oscuro y la color de las ramas e hojas más claras, e sus bellotas, e un puerco montés atravesado en el dicho roble, pegado al pie del árbol, aguzados los cajales, e muy feroz como para arremeter, un poco encorvado e torcido y de cara adelante, de manera que cuando el adarga el hombre la tomare en el brazo siniestro, el puerco esté de cara adelante, e por orla del escudo, ocho crucitas pequeñas al modo de aspas de San Andrés, de oro en campo rojo.» La casa de Canarias las ha usado siempre en esta forma: Escudo cuartelado: 1º y 4º, de oro, con un roble de sinople, y atravesado al pie un jabalí de su color natural, y 2º y 3º, de oro, con una faja de gules.  Cuartelado: 1.º y 4.º, en campo de oro un árbol de sinople y jabalí de sable pasante; 2.º y 3.º, en campo de gules una faja de oro, según el Expediente de Caballero de Santiago de Don Juan Javier Mijares de Solórzano de la casa del Marqués de Mijares.

Simbología del Escudo de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La bellota simboliza la fuerza y la expansión. El brazo simboliza la fortaleza. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servía a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.