Procedentes de Soto del Barco, en Asturias, pasaron al lugar de San Juan de Moreiras (municipio de Pereiro de Aguiar, en la provincia de Orense ) . Cerca del Barco de Valdeorras alza su esbelta mole, inconclusa, el pazo de Arnado, donde pasa los años de su noble ancianidad Dª Pilar Argudín Bolívar, viuda de D. Pedro Sanjurjo Flórez, conde de Torre Penela, que para ella había levantado aquella soberbia mansión Los de Soto del Barco (Pravia), avecindados en San Juan de Moreiras . D. PEDRO DE ARGUDÍN, empadronado como noble en Pravia, 1680, casó con Dª María Gómez Viejo, y tuvo por hijos a D. MELCHOR DE ARGUDÍN, empadronado como noble en Pravia, en diferentes años, desde 1710 hasta 1755; casó con Dª María Meléndez Junquero, y tuvo por hijos a D. JACINTO DE ARGUDÍN, empadronado como noble en Pravia desde 1787 a 1801; casó con Dª Isabel García Robles, y tuvo por hijos a D. JOSÉ ANTONIO DE ARGUDÍN, empadronado como noble en Pravia desde 1787 a 1801; vecino de San Juan de Moreiras (Pereiro de Aguiar, provincia de Orense), que pleiteó por su hidalguía en 1807, y casó con Dª Isabel González.
Escudos de Armas del apellido:
Las desconocemos. El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
