Se formó este apellido a mediados del siglo XVII, por enlace del linaje montañés, Allén del Agua, con el vizcaíno Salazar. Esta nueva familia, que radicó principalmente en Vizcaya y Álava, se apellidó Allén de Salazar, luego, Allende Salazar, y por último, Allendesalazar. Una línea tuvo casa en la villa de Arciniega, del partido judicial de Amurrio, en Álava, y de ella fue José Allendesalazar y Viar, natural de Bilbao y Caballero de la Orden de Calatrava, en la que ingresó en 1709. De otra línea con casa en Bilbao, fueron los hermanos José María Allendesalazar y Zubialdea, Caballero de la Orden de Carlos III, desde el 28 de Mayo de 1791, y Nicolás María Allendesalazar y Zubialdea, Teniente Coronel de Caballería y Conde de Montefuerte. Los dos figuraron en 1790 y 1801, respectivamente, entre los caballeros hijosdalgo recibidos en el Estado noble de Madrid, y que entraron en suertes, ejerciendo los cargos del Ayuntamiento. De otra línea establecida también en Bilbao, descendió Pedro Allendesalazar Ordoho-Rosales, Caballero de la Orden de Carlos III, en la que ingresó en 1816. Otras casas vizcaínas radicaron en Guernica y en la anteiglesia de Murueta, del partido judicial de Guernica.
Escudos de Armas del apellido:
De gules, con trece estrellas de oro, puestas de tres en tres y una en punta, por Salazar. Bordura de plata con ocho castillos de piedra, por Allén. (En realidad no es al apellido Allen a quien representa este escudo, sino al apellido Allende el Agua. El de Allen es aragonés.) Otros modifican este escudo poniendo la bordura de azur y en ella ocho castillos de oro, un creciente de plata en su ángulo inferior diestro y una cabeza de moro, también de plata, en el ángulo inferior siniestro. Estas armas ostentó la casa de Bilbao. La de la anteiglesia de Murueta: Cuartelado:1.º, de gules, con cinco veneras de oro, puestas en sotuer, y en punta, ondas de agua de azur y plata, 2.º, de gules, con una cruz llana de plata, cargada de cinco lobos de sable, y cantonada de cuatro buitrones de oro, que son de Butrón; 3.º, de oro, con diez panelas de sinople, puestas en tres palos, y 4.º, de plata, con un roble de sinople, sobre cuya copa se posa un águila de sable, picada de oro. Al pie del tronco del roble un lobo de sable, lampasado de gules. Finalmente, hay otra rama que usó: Partido: 1.º, de gules, con una cruz floreteada de oro y cantonada de cuatro panelas del mismo metal, y 2.º, también de gules, con trece estrellas de oro, puestas de tres en tres y una en punta. Bordura de azur con ocho castillos de oro, un creciente de plata en su ángulo inferior diestro y una cabeza de moro, también de plata, en su ángulo inferior siniestro.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La cruz floreteada se puso en memoria de la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
