De varios puntos del Bierzo. Unión con los Flórez de Losada D. JUAN ARES BOTO, vecino de Cobrana, casó con Dª María González; tuvo por hijos a D. Fernando Ares Boto, quien sigue la línea y a D. Diego Ares Boto, clérigo (al cual hacen hijo de D. Fernando algunos árboles genealógicos, pero sin fundamento). En 1590, D. Juan Ares Boto realiza una donación en favor de su hijo D. Diego, a fin de que pueda seguir estudios en la Universidad de Salamanca, por ante Ventura Ares, escribano de Ponferrada. En 29-V-1557, D. Bernardino Boto, corregidor de Ponferrada, fundó vínculo de sus bienes, instituyendo heredero a su hijo Gaspar. En Ponferrada aparecen los ARES (o ARIAS) BOTO empadronado como noble desde 1591 hasta 1730. D. Diego Ares Boto en 1569 iba a ordenarse de Epístola, y de este año son: las Publicata que figura entre los papeles del archivo del Palacio de la villa del Castro referentes a los Ares Boto. La información de testigos y la declaración de su patrimonio. Su nombramiento de coadjutor del cura de San Alexandre es de 1577, ante el escribano Cristóbal de Villagroy, de Ponferrada. En 1593 tiene lugar la presentación del bachiller D. Diego Arias Rodríguez-Boto (como era también conocido), de San Lorenzo, al curato de Sta. María de Folgoso, en tierra de Benvibre, hecha por el presentero Lope Rodríguez de Losada, vecino de Cacabelos, y por Francisco Losada, de Campelo, bisnieto y nieto respectivamente de Lope Rodríguez de los Barrios (por ante Alonso Fernández Caldero, escribano de (Cacabelos). A 16-VI-1627, se extiende en Madrid una real cédula para que D. Diego, cura entonces de Sta. María de Fuenllevar (en San Esteban de Valdueza), pueda dotar en 200 ducados a su hija espúrea Dª María Alvarez Moscoso, para que ésta atienda a sus alimentos. En 1663 (por escribano pasada ante Pedro Fernández Vega, escribano de Ponferrada), D. Lázaro de la Antigua, marido de esta Dª María Alvarez de Moscoso vecino de San Esteban de Valdueza, recibe de D. Francisco Arias Boto, de Ponferrada, 250 ducados, que para dicha Dª María había dejado en herencia D. Diego, cura de Valdefrancos, en su testamento. Fundó un mayorazgo, del que hablaremos más adelante en favor de un hijo espúreo, que falleció abintestato. D. Fernando se había posesionado de los bienes de tal vínculo por ser hermano de D. Diego, y por real cédula, dada en Madrid a 18-I-1615, se le admite a apelar y se le levantan las censuras en que hubiere incurrido (San Lorenzo, 26). D. Juan Ares Boto debió casar de segundas, pues aparece casó con Doña Isabel Rodríguez del Campillo y ambos vecinos de Ponferrada. Era Doña Isabel hija de D. Bartolomé Morote y de Doña María Rodríguez, Señores de Herbedelo. Doña Isabel testó el 17-XI-1626 ante el escribano de Madrid Pedro Martínez. También se escribe que de ambos nació D. FERNANDO ARES BOTO, el cual casó primeramente con Doña Mariana Núñez de Velasco (también llamada María Sánchez, hermana de D. Antonio Boto, guardajoyas de S. M.); testaron uno para el otro en 18-VI-1607, ante Luis de Cascallana, escribano de Ponferrada. De segundas con D. Fernando con Doña Isabel de Celis (hija de D. Alonso de Celis y de Doña María Alvarez de Rivera, sobrina del canónigo de Astorga, D. Pedro Rivera: VER CELIS). Doña Isabel testó en Ponferrada el día 28-I- 1650, ante Francisco López; tuvo por hijos a: 1. D. Juan Ares Boto, quien sigue la línea. 2. D. Diego Ares Boto, cura de San Esteban de Valdueza, al que tal vez haya que atribuir algunas noticias de las que hemos dado anteriormente como de su tío sacerdote del mismo nombre, porque los documentos no pueden estar más confusos. 3. Dª María de Velasco, la cual en su testamento del 11-XII-1650, ante el citado Francisco López Pallín, afirma ser hija de D. Fernando y de Doña Mariana Núñez. 4. D. Alonso de Celis. D. Fernando dejó a D. Juan la herencia de Calvos, y a Doña Mariana la de Ponferrada. D. JUAN ARES BOTO casó con Doña María González (ser una repetición del Juan Ares Boto anterior); fue regidor perpetuo de Pontevedra; de segundas casó con Dª Ana Vuelta de Lorenzana (hija de Bartolomé Morote y de Dª Juana Vuelta de Lorenzana). Era señora de Herbedelo y testó en Ponferrada, el 5-I-1681, ante Francisco López. Esta señora contraía entonces matrimonio por tercera vez; y de este enlace con D. Juan Ares Boto le quedaron por hijos Doña Teresa de Velasco y Lorenzana, y el que sigue la línea, que fue: D. AGUST1N ARES BOTO, casó con Doña Juana do Barrio Losada (hija de D. Juan Barrio y de Doña Catalina Flórez y Sierra, vecinos de Ponferrada, sobrina de D. Alonso Flórez y Sierra, cura de Orellán y Voces, hermano de su madre, que era hermano también de D. Pedro Flórez y de otros varios más. Este D. Alonso testó en 11-VII- 1681, por ante Antonio Buín, escribano de Cornatel, nombrando sus herederos a Doña Catalina Flórez y a D. Juan do Barrio). Doña Juana otorgó su testamento el 6-IX- 1719, ante Bernardo Martínez Álvarez, escribano de Ponferrada, fundando una capilla en San Andrés de Ponferrada de dos misas anuales, hipotecando su huerta de la Rivera del Sil y la casa de Boeza; y dejando todo su caudal a su hijo único D. José, en que da poder a su capellán, D. Luis Álvarez Gallego, para que cobre sus rentas, habiendo pasado la escritura ante Bernardo Martínez, escribano de Pontevedra. De 1724, ante José Martínez Pardo, escribano de Ponferrada, es el inventario de los muchos bienes de Doña Juana do Barrio y Losada. D. JOSÉ ARIAS (o ARES) BOTO Y SIERRA ejerció el cargo honorífico de regidor perpetuo de Ponferrada; casó con Doña Luisa Sierra (hija de D. Francisco Sierra, de la Casa de Sierra, en Asturias). Esta señora testó en 24-VI-1702, ante el escribano de Ponferrada José Martínez Pardo, dejando heredero a su marido. Tuvo antes D. José una hija natural, Manuela Arias Boto, de una criada suya llamada Manuela Álvarez. Esta Dª Manuela Arias Boto casó con D. Ignacio Gómez, viviendo con él en V álgoma y luego en Ponferrada; testó en 7-IX-1769, dejando por heredero a su protector D. Manuel García de las Llamás; falleció Dª Manuela el 25-X-1780 y la donación del vínculo de los Boto es del 1776, ante Antonio Javier de Carus, escribano de Ponferrada. En 31-VIII-1772 se dio sentencia en el pleito seguido entre D. Ignacio Gómez y su mujer Dª Manuela Ares Boto, y D. Anastasio González, sobre la herencia vinculada de D. José Ares Boto y el 5º reservable de sus bienes, que fue fallado a favor de los primeros. Don José testó en 1768, ante Ignacio Gasalla de Lavandero, escribano de Ponferrada, dando poder a D. Anastasio González Uría, abogado, su heredero nombrado, para que testase por él; y este señor, usando de tal derecho, así lo hizo en agosto ante el escribano mencionado. Don José Ares Boto legó en su testamento 16.000 reales a la iglesia de San Andrés de Ponferrada. En 1769, la iglesia referida prestó una fianza para el cumplimiento de las cargas que D. José imponía en virtud de su legado (ante Ignacio Gasalla de Lavandero, escribano de Ponferrada). En una ejecutoria despachada por los señores Presidente y oidores de la Real Chancillería de Valladolid, en 31-XII-1775, a favor de D. Ignacio Gómez, como marido de la referida Dª Manuela, consta haber sido declarado pertenecerles la posesión y sucesión en propiedad en el mayorazgo fundado por el bachiller Diego Arias Boto, cura de Fonlevar (o Fuenllevar, que de ambas maneras lo vemos escrito) con todas sus agregaciones; y en otra ejecutoria librada por los mismos señores en favor del mismo Ignacio Gómez, como marido de la referida Dª Manuela, en que se hace referencia a su filiación, se declara que le correspondía el quinto de todos los bienes libres que quedaron a su fallecimiento. La casa de San Lorenzo, del Bierzo con sus ricos vínculos, recayó en los FLÓREZ DE LOSADA al casar el caballero de Alcántara D. Manuel Francisco García de las Llamás y Venero, con Dª María Luisa Flórez Moscoso (hija de D. Antonio Tomás Flórez y de Dª Josefa Clara Somoza y Saavedra: VER Flórez de Losada del Palacio de la villa del Castro), Don Diego Antonio Flórez, hermano de Dª María Luisa, satisfizo la dote de ésta para casarse con D. Manuel Francisco -de 5.000 escudos- con las rentas de ocho años de las casas del Bierzo y foros de Quereño (de 1765 a 1772 inclusive) por escribano de D. José Fernández Serrano, escribano del Castro en 1765. En mayo del 1800, Dª María Luisa era ya viuda. Fue tutora de su nieto D. Pedro Ángel García de las Llanas. (Archivo del Palacio de la villa del Castro, en Barco de Valdeorras: Genealogía y Blasones, n£meros 160 al 178; Casa de San Lorenzo, n£meros 15, 16, 17, 18 y 19; 51, 58, 66 y 67). Dª María Luisa dejó por usufructuario vitalicio de sus bienes a su capellán, a cuyo óbito debían recaer en su hermano D. Diego Flórez de Losada. En 1863, ante D. Narciso Rodríguez López, escribano de la villa del Castro, en el Barco de Valdeorras, D. Ildefonso Flórez de Losada y Quiroga del Páramo, vecino del Castro, otorga un poder a D. Félix Núñez, para administrar la casa de San Lorenzo, en el Bierzo.
Escudos de Armas del apellido:
Las desconocemos. El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
