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Concedido por D. Felipe V, por Real Decreto de 12-VII-1709, a D. Francisco de Aranda Quintanilla y Valdivieso Mendoza Pereira de Carasa y Conchillos, Ministro togado del Consejo y Cámara de Castilla, caballero de Santiago. (VER MOSQUERA -Señores de Bentraces-; VER OZORES). Desde 1902 es IX marqués, el Señor de la Casa de Rubianes (Grande de España). Cotarelo recogió el escudo de los ARANDA de Galicia, describiéndolo así: Escudo partido; primera partición, en campo de plata, un león de gules, y 2.º , en campo de gules, una torre de plata, sobre un puente arcado, debajo del cual corren ondas de plata y azur; bordura de oro, con ocho arandelas de lanzas, de azur.        

Escudos de Armas del apellido:
Las desconocemos. El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.