Los hubo en Pontevedra, de donde era aquel D. Alonso Antelo Pazos, capitán de Corazas, que murió en la batalla de Melgazo, en la campaña contra Portugal de 1658 a 1659. Por papeles del archivo del que fue un día hermoso pazo de Bergondo (Noya), hemos podido deducir la siguiente genealogía: D. MARTÍN DE ANTELO, casó con Dª Catalina Fernández (hija de Dª Isabel González de Luaces y de D. Juan da Dena y Porrúa: VER LUACES), y tuvo por hijos a D. ALBERTO DE ANTELO Y GONZÁLEZ, quien casó con Dª María Pose, y tuvo por hijos a D. ALBERTO ANTELO Y GONZÁLEZ, quien casó con Dª Dominga Pose, y tuvo por hijos a D. ROSENDO DE ANTELO Y GONZÁLEZ, quien casó con Dª Dominga Pose y Romero, y tuvo por hijos a D. PEDRO ANTELO Y ROMERO (o también, como se le llama a veces, en esta desconcertante genealogía: D. Pedro González Antelo y Romero) el cual vivía por 1636. Los hubo también en tierras de Cillobre y coto de Santa María de Alón, y así D. Pedro Antelo fue nombrado por juez ordinario del coto de Alón por el Marqués de Parga, a 7-VIII de 1804; y el 28-I-1808, la Marquesa de Parga expidió título de juez de la jurisdicción y partido judicial de Alón a favor de D. Antonio de Antelo, vecino del lugar de Ventosa, cuando el anterior terminó su tiempo.
Escudos de Armas del apellido:
Las desconocemos. El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
