La casa solar de este antiguo linaje fue la de San Martín de Andeiro (municipio de Cambre, en la provincia y partido judicial de La Coruña), aunque como solar primitivo debe ser considerado el que tuvieron en el Castro de Asperón, en tierras coruñesas de Bergantiños, del que procedieron otras casas de los Andeiro, fundadas en los poblados cercanos de Sofán y de Goyanes (en el partido judicial de Carballo). En el sepulcro de un Andeiro, existente en la Colegiata de La Coruña, la estatua yacente ostenta una piedra de Armas, representando un escudo partido, con cuatro fajas en la primera partición y el castillo del linaje en la segunda. El sepulcro de Juan de Andeiro. en la misma Colegiata, ofrece también la particularidad de presentar el blasón sobre la estatua yaciente, pero partido, llevando en la 1.ª partición las cuatro fajas dichas, en la 2.ª tres lises, y estando cortado con un castillo de tres cuerpos (que es lo más seguro) o tres arcos de un puente. Un Juan Andeiro es el que trató de apoderarse del señorío de La Coruña, despojando del mismo a Gómez Pérez das Mariñas, por lo que éste le degolló. Otro Juan Andeiro fue el que poseía grandes propiedades cerca de la ciudad de La Coruña (parte de las sinecuras de San Payo de Brejo, San Lorenzo de Meijide, Santa Leocadia de Foz, Santa María de la Pastoriza, San Martín de Suevos, Santiago de Arteijo, San Esteban de Morás, etc). Falleció el 2 de febrero de 1477 y es el que yace en el notable sepulcro cerca de la puerta traviesa de la derecha, de la iglesia Colegiata coruñesa. A éste alude Vasco de Ponte en su célebre Relación de algunas casas y linajes del Reino de Galicia. El tercer Juan Andeiro es otro caballero que testó en 22 de enero de 1478 ante Alvaro Pérez de Pontevedra, mandando se le diese sepultura en el convento de Santo Domingo de La Coruña (destruido por los piratas ingleses ciento once años más adelante). Es posible que los tres descendiesen de aquel famoso Juan de Andeiro, conde de Ourém, célebre en la historia de Portugal, mandado asesinar en el año 1384 por el Maestre de Avís, en presencia de la reina Dª Leonor de Meneses, que había sido gran privado de ésta. Acerca de esta figura romántica publicó un poema gallego su descendiente, D. Evaristo Martelo Paumán (Coruña, 1922). Este Juan de Andeiro, o Juan Fernández Andeiro, probablemente de la nobleza gallega, se cree que debió su Título condal al hecho de haber pretendido entregar la ciudad de La Coruña a los portugueses. El Maestre de Avís le dio muerte por haber mantenido, se dice, relaciones amorosas con la Reina a la muerte de D. Fernando I de Portugal. En tiempo del P. Gándara, era señor de Andeiro D. Gregorio de Pazos de Probén y Figueroa, cabo de las Milicias de Vigo y su tierra, por estar casado con Dª María Prego de Montao Andeiro Moscoso y Castro, señora de la jurisdicción de Sofán y de la casa de Andeiro. Andando el tiempo entraron también con los Condes de Priegue, Vizcondes de Santhomé (VER OZORES).
Escudos de Armas del apellido:
En campo de gules, una torre de piedra. En campo de gules, un castillo de piedra.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.
