De una información de filiación, limpieza y nobleza, de 1721, recogida por el señor Pérez Costanti en Linajes Galicianos, se deduce que D. BARTOLOMÉ: DE AMOEDO, casó con: Dª Dominga Ares; ambos esposos fueron vecinos de Santa Comba de Louro, y tuvo por hijos a D. LORENZO DE AMOEDO, quien casó con Dª Antonia de Recarey (hija de D. Domingo Recarey y de D. Dominga de la Iglesia, vecinos de Santa María de Traba, partido judicial de Carballo, en la antigua jurisdicción de Bergantiños), y tuvo por hijos a D. LORENZO AMOEDO Y RECAREY nacido en la feligresía del Sar, al lado de Santiago de Compostela; que estableció su residencia en Cádiz.
Escudos de Armas del apellido:
Las desconocemos. El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
