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Casa solar de la torre de Armariz, cerca de Junquera de Ambía, en la provincia de Orense y partido judicial de Allariz. El licenciado Molina atribuye a un caballero de esta casa, que falleció sin sucesión, la fundación de la colegiata de Junquera de Ambía, donde existen lápidas sepulcrales de caballeros de este linaje. El señorío de Junquera pagó más tarde a los priores de la Colegiata. El P. Gándara, en el lugar anotado, dice que los nombres de los fundadores del convento patrimonial de Junquera (es decir, para hijos o parientes antes de tomar estado, o que no lo tomaban) era D. Gonzalo Froila y Dª Ilduara, que vivían por el año de 955, cercanos parientes de los antiguos condes de Celanova y de San Rosendo. La que hoy es bellísima excolegiata y convento de los PP. Mercedarios, pasó de convento patrimonial a ser monasterio de los canónigos regulares de San Agustín, y desde 1621 lo hallamos anejo al obispado de Valladolid, por ser de patrimonio real. De ambos señores, que enriquecieron su fundación con muchas tierras y vasallos descienden los AMBÍA y los SOTELO (VER SOTELO). Según el manuscrito de OCEA-CADAVAL, de este noble linaje fue aquel valeroso Payo Rodríguez de Ambía "que habiendo peleado tres días en desafío particular con Ruy Páez de Biedma, nunca se pudieron vencer, y el rey D. Alonso, el último (XI), que les concedió el campo, los dio por buenos caballeros". Es el lance a que aluden los conocidos versos del licenciado Molina: Digamos de aquellos que llaman de Ambía, no más de por sola su fuerte batalla, que fueron tres días sin nadie acaballa si el rey no apartara su lid y porfia. D. PAYO ARIAS DE AMBÍA, casó con Dª María González (hija de Gonzalo Ruíz y de Dª Mayor Martínez), y tuvo a 1. D. Pedro Páez de Ambía, que sigue la línea 2. D. Arias Páez de Ambía. 3. Dª Mariana Páez de Ambía. D. PEDRO PÁEZ DE AMBÍA, casó con Dª Marina Fernández (hija de Fernán Yáñez de Gundiás), y tuvo por hijo a 1. Dª Elvira Pérez, que sigue la línea 2. Dª María Pérez, que casó con D. Rodrigo Daza, y tuvo por hijos a Álvaro y Fernán Ruíz Daza. Dª ELVIRA PÉREZ DE AMBÍA, casó con Nuño de Noboa (VER NOBOA), con descendencia en los de este linaje. El P. Felipe de la Gándara, citando al Conde D. Pedro, dice que VASCO GUEDELLA DE AMBÍA (no cita a su mujer), tuvo por hijo a Dª URRACA VÁZQUEZ DE AMBÍA, quien casó con D. Egas Gómez Barroso, con larga sucesión, que cita el Conde de Barcelos, el cual habla asimismo de un D. GONZALO MÉNDEZ DE AMBÍA, casó con Dª María González (hija de Gonzalo González Barroso y de Dª María Suárez), y tuvo por hijo a 1. Fernán González. 2. Nuño González de Paradela. (VER SUÁREZ DE TANGIL. Casa de Mellid).       

Escudos de Armas del apellido:
En campo de azur, cinco medias lunas de plata, puntas arriba Variante: Cinco crecientes de plata, ranversalos, en campo de gules Las Armas de los Ambía figuran en el escudo número 2.326 de la Sección Lapidar del Museo de Pontevedra, en unión con las de los FERNANDEZ y ALDAO de Cangas.      

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas.