Del Pazo de Santa Mariña de Castro de Amarante, asiento de los VAZQUEZ DE VILLASANTE, VAZQUEZ TABOADA, NOGUEROL, etc. (residencia obligada por buena parte del año de los condes de Torre Penela) tomaron distintos individuos de éstas y otras familias que allí radicaron, la costumbre de apellidarse de Amarante. Los señores primitivos del valle de Lemos (V. LOPEZ DE LEMOS) ejercían su señorío sobre Ferreira de Pantón, Sober y Amarante (los dos primeros lugares en el partido judicial de Monforte; el tercero en el ayuntamiento de Monterroso y los tres de la provincia de Lugo), y en tiempo de D. Felipe IV fueron agraciados con el Título de Condes de Amarante, concedido por Real Derecho de 3-VIII-1648, a D. Juan de Lemos Sarmiento Ulloa y Acuña; condado que más adelante había de recaer en la Casa de Camarasa.
Escudos de Armas del apellido:
De lo expuesto se comprenderá por qué las Armas de AMARANTE sean las mismás que las de los LOPEZ DE LEMOS. D. Casto Sampedro y Folgar, en sus Apuntes de Heráldica, apunta leves diferencias, dando como de este linaje las siguientes: En campo de azur, trece roeles de plata, con un punto en el centro, colocados 5, 4, 3 y 1, en situación de faja. Los Condes de Amarante tuvieron palacio en la ciudad de Compostela.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza.
