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Razón tenía el autor del ms. de O-C. al afirmar que los de este linaje tuvieron su asiento (leamos su principio) en el reino de Galicia, como que descienden de los antiquísimos FROLAZ gallegos, como prueba abundantemente el benemérito P. Gándara. De los FROLAZ conservaron también los armiños de sus Armas. Se extendieron por tierras de León, Ciudad Real, Granada, Andalucía y Extremadura. D. RAMIRO FROLAZ, conde de León en tiempo de D. Alfonso IX y que sirvió también a San Fernando (como también su hermano D. Rodrigo Frolaz), casó 1º con Dª Teresa de Lara, y tuvo por hijos a 1. D. Diego Ramírez, quien sigue la línea 2. Dª Sancha Ramírez, quien casó con D. Rui Fernández, que se halló en la conquista de Sevilla. 3. Dª María de Cifuentes, señora del estado de Aviados y otros, en el reino de León; casó con D. Juan Pérez de Guzmán, de quienes descienden los duques de Sanlúcar y Medina de las Torres, los marqueses de Monteregro y los condes de Villaumbrosa. Las ramás de esta casa conservaron los armiños de los FROLAZ, que pusieron con las Armas de los GUZMAN. Segunda vez casó D. Ramiro Frolaz con Dª Aldonza González Girón, y tuvo por hijos a 4. D. Gonzalo Ramírez Frolaz, quien se halló también en la conquista de Sevilla y de quien habla Zurita , y que tuvo por hijos a Dª Aldonza, D. DIEGO RAMÍREZ FROLAZ, quien falleció en 1240; casó con Dª Aldonza Alfonso de León (hija del rev. D. Alonso IX de León y de Dª Aldonza Martínez de Silva), y tuvo por hijos a D. RAMIRO DIAZ DE CIFUENTES, quien entró en los resentimientos de Sevilla y llegó a heredar las fincas de sus tíos Rodrigo Frolaz y Gonzalo Ramírez; en 1282 era capitán general de Córdoba; yace sepultado en el monasterio de Sotoval, lo mismo que su padre; había casó con 1. D. Diego Ramírez de Cifontes, quien sigue la línea 2. D. Lope Díaz de Cifontes. ricohombre de Castilla, que confirma privilegios por 1315, casó con Dª Sancha Rodrigo Carrillo, y tuvo por hijos a D. Diego López de Cifontes, quien falleció sin descendencia, heredando su casa su sobrina Dª Juana López Cifontes, señora de Almansa. D. DIEGO RAMIRO DE CIFONTES, defendió en 1296 la villa de Mayorga; en 1300 aparece como Adelantado mayor de León y de Asturias; falleció en 1316 y había casado con Dª Leonor Fernández de Saldaña; tuvo por hijos a 1. D. Lope Díez de Almansa, quien sigue la línea 2. D. Juan Díez de Cifontes, por 1340, sin descendencia conocida. 3. Dª Inés Ramírez, quien casó con D. Nuño Fernández de Saldaña. D. LOPE DIEZ DE CIFONTES (o DE ALMANSA), fue señor del estado de Almansa; es citado en la Crónica de D. Alfonso XI y en privilegios de 1324 y 1352; y en el sitio de Algeciras socorrió a D. Fernán Rodríguez de Villalobos (su tío, primo hermano de su padre, por la casa de Haro) yace sepultado en el convento de Sotnoval, en la capilla mayor; había casó con Dª Juana de Haro, y tuvo por hijos a Dª JUANA CIFUENTES (o DE ALMANSA), señora de Almansa y de sus estados, quien casó con D. Gómez Pérez de Valderrabano, el cual por 1364 era uno de los Fronteros mayores, cargo en que le confirrnó D. Enrique II: era biznieto de D. Arias Díaz de Asturias, hijo tercero de D. Diego Frolaz y de Dª Aldonza Martínez Silva, tuvo por hijos, entre otros, al primogénito D. LUIS DE ALMANSA, quien sigue la línea, V señor del estado de Almansa, etc. Si hemos de dar crédito a cuanto dice sobre este apellido el conocido autor Piferrer, el origen de este apellido es murciano: según su información, proviene de la villa de Almansa, en el reino de Murcia, una villa que se dice ya existía en tiempos de los romanos con el nombre de Almantica. Pues bien, cierto caballero de dicha villa, ante la invasión de los moros en la Península Ibérica, fue a refugiarse a las montañas de Galicia donde se le conoció con el nombre de la villa de su procedencia. Se unió a las huestes de don Pelayo y fue uno de los que más se distinguieron en las luchas contra los moros. Sus descendientes fueron emparentando con otras casas nobles de España, particularmente con la de don Froila Díaz, descendiente de los reyes de León, y es por esto que algunos autores sostengan que los Almansa descienden de dichos reyes a través del mencionado don Froila. Entre los numerosos solares que esta familia poseyó, se cuenta uno situado en las montañas de Burgos y de quien fue señor don Juan de Almansa, que era primo del condestable don Bernardino Fernández de Velasco, a quien se reconoce como tronco principal de la casa de los Duques de Frías. El citado don Juan de Almansa, con dos hijos suyos, pasó a pelear contra los moros bajo el estandarte del santo rey don Fernando, distinguiéndose los tres por su denuedo y valentía puestas de manifiesto en todas las batallas en las que intervinieron y particularmente en la toma de Almería. Por su proceder, entraron en el repartimiento de tierras, otorgándoles el rey ricas heredades. Fundaron allí una casa solar, gozando sus descendientes de todas las preeminencias y privilegios a que tenían derecho como notorios hijosdalgo. Don Juan de Almansa, hijo de esta ilustre casa, fue Familiar del Santo Oficio en Granada, cargo harto delicado de desempeñar, si se tiene en cuenta la labor a que estaba obligado.

Escudos de Armas del apellido:
De plata, con nueve armiños de sable; bordura de gules, con ocho aspas de oro. Variante: En campo de oro, tres cabezas de reyes moros, con otras tantas espadas quebradas en ellas. Los que traían estas últimás Armas, usaban además un mote que decía ESTAS TRES CON GRANDE AFAN, SEGUN POR VERDAD SE HALLA, JUAN DE ALMANSA, CAPITAN EN TIEMPO DEL REY D. JUAN LAS GANO EN UNA BATALLA . Otros: Escudo cortinado: 1º y 2º de gules y castillo de oro: el 3º de plata y un león de gules coronado de oro. Bordura de plata y ocho armiños de sable.        

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. Los armiños, en heráldica, simbolizan la inclinación que tienen los hombres a viajar por tierra y mar; propensión que se atribuye a los Bretones. También representa la Pureza. El uso de traer los armiños por forros en sus vestidos, los Gobernadores y personas de representación, dió motivo a algunos heraldos para tener los armiños por símbolo de Dignidad. Fernando V, rey de Aragon, cuando echó de Calabria al duque de Lorena, descubierta la conspiración del príncipe de Resana, instituyó una Orden de caballería llamada del Armiño, dando a sus caballeros un collar de oro con un armiño pendiente, y por divisa el epígrafe "Malo mori quam faedari", para mostrar a los caballeros de dicha Orden que primero se debe morir que faltar a la fidelidad de su príncipe. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.