Según se dice en una ejecutoria de nobleza, el linaje de Alexandre procede de la tribu o clan antiquísimo de Mac-Donald, en Escocia, por línea de los Condes de Stirling. El nombre de Alexandre fue adoptado en recuerdo del de su fundador, Alejandro (Alexander, en latín, que al popularizarse vernáculamente, padeció metátesis, cosa frecuentísima), Mac-Donald de Meustrie. La rama que pasó a Bilbao (que es la que hoy ostenta en Irlanda el título de Conde de Caledón, fundado en 1800, con categoría aneja a la de Par de Irlanda), dicen que adicionó a su armería el cantón (o franco-cuartel), cargado con el arpa irlandesa, al pasar desde la Isla de los Santos a la nueva ciudad de Limivady (en Londonderry, Inglaterra), debido al fuerte afecto que en la estirpe de Alexandre despertó su estada de varios lustros en la verde Erín. Esta familia de Bilbao, suele escribir su apellido sustituyendo la x por la j, en esta forma: Alejandre. De ella hay descendencia muy numerosa en Valmaseda, en donde entroncó con las familias de Vitoria, Zabalgoitia y Goffar, esta última oriunda de Bélgica. También hubo de este apellido en Auverné (Francia), desde donde pasaron a España. Juan Bautista de Alejandre, natural del lugar de Espejo, del Ayuntamiento de Valdegovia y partido judicial de Amurrio (Álava), ganó Real provisión de hidalguía en la Chancillería de Valladolid, en 1793.
Escudos de Armas del apellido:
La rama de Bilbao, oriunda de Irlanda: Partido: 1.º, de plata, y 2.º, de sable. Brochante sobre el todo, un chevrón contrapartido de sable y plata, acompañado en su seno de un creciente de sable y plata, con las puntas hacia arriba. En franco-cuartel, de azur, un arpa de oro con las cuerdas de plata. Por cimera, una sirena de carnación, puesta de frente, con la cola de plata, que alza en su diestra una espada desnuda de plata, con la empuñadura de gules. La mano es enguantada con un guantelete de plata, y sostiene con la siniestra, de carnación, un espejo de oro, con el cristal de plata. Por soportes, dos elefantes, machos, rampantes, con las trompas alzadas casi horizontalmente, de gules, colmillados de plata y vilenados de azur, que muestran todo su cuerpo sembrado de crecientes de plata, con las puntas hacia arriba. Otros, originarios de los Alexandre, franceses: De plata, con un águila exployada (o de dos cabezas), de sable, surmontada de dos flores de lis de gules.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. El cabrio o chevrón representa las botas y espuelas del caballero, concediendose ésta pieza en Armería a los que salen heridos en las piernas, aunque muchos la tienen por símbolo de protección. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas.
