Familia derivada del noble solar de Arrue, de la villa de Zaldivia (Guipúzcoa). Véase el apellido Arrue. Por entronque con el linaje Barrena se apellidó Arruebarrena. Juan Antonio y Juan Francisco de Arruebarrena y Arregui, probaron su hidalguía ante la Justicia ordinaria de Astigarreta, San Sebastián y Lequeitio, en 1816. Su filiación es como sigue: I. Pedro de Arruebarrena, vecino de Zaldivia, donde desempeñó los cargos de Mayordomo en 1707, Teniente Alcalde en 1708, 1713 y 1736, y Alcalde en 1718, casó con doña Agustina de Goicoechea, y procrearon a II. Juan Antonio de Arruebarrena y Goicoechea, nacido en 1708 y casado en 1738 con doña Catalina de Jáuregui y Celaya (hija de Lorenzo de Jáuregui y de doña Josefa de Celaya). Fueron padres de III. Juan Ignacio de Arruebarrena y Jáuregui, nacido en 1741, que contrajo matrimonio en 1768, en Astigarreta, con doña María Clara de Arregui y Odriozola (hija de Juan de Arregui y de doña Luisa de Odriozola; nieta paterna de Benito de Arregui y de doña Ana María de Goitia; y nieta materna de Martín de Odriozola y de doña María Ramos de Aramburu). De esa unión nacieron los citados 1º Juan Antonio de Arruebarrena y Arregui, nacido en Astigarreta en 1771, vecino de San Sebastián, y 2º Juán Francisco de Arruebarrena y Arregui, nacido en Astigarreta en 1777 y vecino de Lequeitio. Estos dos hermanos eran, pues, descendientes de los solares de Arruebarrena, en Zaldivia; Arregui, en Astigarreta; Jáuregui, en Arama, y Odriozola, en Beasain. También citaremos a Juan Bautista de Arruebarrena y Arregui, natural de Ibarra, que probó su hidalguía ante la Justicia ordinaria de Tolosa, en 1803.
Escudo de Armas:
Las mismas del solar de Arrue, en Zaldivia, (De oro, con un roble de sinople, terrasado de lo mismo, un jabalí de sable, pasante al pie del tronco, y, apoyadas en éste, dos lanzas de sable. En cada cantón del jefe, un sotuer de gules), cuarteladas con las de Barrena.
Simbología del Escudo de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio.
