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La mayoría de los autores opinan que procede este apellido de la villa de Alegría de Oria, del partido judicial de Tolosa (Guipúzcoa). Otros afirman que procede de Navarra, y hay también quien estima que viene de la villa de Alegría de Álava, en el partido judicial de Vitoria. Lo más cierto es que de la casa de Alegría de Oria salieron muchos caballeros que se extendieron por las Vascongadas, Navarra y Aragón. Algunos pasaron a Andalucía y otros a Murcia, estableciéndose en la villa de Totana. En Guipúzcoa, a más de la referida casa de Alegría de Oria, hubo otras en las villas de Oñate y Motrico, del partido judicial de Vergara; y en la de Guetaria, del de Azpéitia. Lope García de Alegría, hijo de Ochoa López de Alegría, y Lope y Martín López de Alegría, hijos de Miguel López de Alegría, eran vecinos de Tolosa en 1346, y Juan López de Alegría, Alcalde de la misma villa en 1399. José Antonio y Juan Bautista de Alegría, naturales de Beizama, probaron su hidalguía en la misma villa de Tolosa en 1798. En Vizcaya hubo casas de este apellido en Guernica, Guerricaci, del partido judicial de Marquina; en la anteiglesia de Axpe de Busturia, del partido judicial de Guernica, y en la barriada de Bolibar, o Puebla de Bolibar; del Ayuntamiento de Cenarruza y partido de Marquina. Otra hay junto a Bilbao. La de Guernica era casa-torre y le pertenecía la capilla de San Pedro de la iglesia mayor de Santa María, de la citada villa, según manifiesta don Juan Francisco de Hita. De la casa de Bolíbar, o la Puebla de Bolíbar, del Ayuntamiento de Cenarruza (Marquina), fue José de Alegría, casado con doña Magdalena de Manzurica, a la que hizo madre de José de Alegría y Manzurica, que contrajo matrimonio con doña María Josefa de Lasarte, y de ese enlace nació Francisco de Alegría y Lasarte, que salió de Vizcaya, casando en Cabezón de la Sal (Santander, el 20 de Abril de 1760, con doña Manuela Alcalde, y procrearon a Lorenzo de Alegría y Alcalde, que en su mujer doña Antonia Díaz de Villegas, tuvo a Ángel de Alegría y Díaz, que incoó expediente de Vizcainía en la Real Chancillería de Valladolid, obteniendo Real provisión el 20 de Noviembre de 1819. En Álava crearon casas solariegas en Alegría de Álava, en Vitoria y en el lugar de Etura, del Ayuntamiento de Barrundia y partido judicial de Vitoria. Todas, especialmente las dos primeras, tuvieron mucho lustre. De la casa de Alegría de Álava fue Juan Martínez de Alegría, que en su mujer, doña Catalina Ruiz de Sabando, tuvo a Juan Martínez de Alegría y Sabando, que contrajo matrimonio con doña Ángela Aguirre y Vergara, y fueron padres de Juan Bautista de Alegría y Aguirre, Caballero de la Orden de Santiago, desde 1620. Otro Caballero de la misma Orden de Santiago, Diego de Alegría y Mandojana, procedió de la casa de la ciudad de Vitoria. Fue hijo de Diego de Alegría y Martínez de Hermúa y de doña Ursula de Mandojana, y nieto de Diego Martínez de Alegría y de doña Maria Martínez de Hermúa. En la misma ciudad de Vitoria moró otra noble familia apellidada Alegría de Quilchano, con casa propia en la calle de Abajo, y de ella procedió: Juan Alegría de Quilchano, marido de su deuda doña Ana Alegría de Quilchano, y ambos padres de Celedón Alegría de Quilchano, casado con doña Josefa Fernández de Oyón, a la que hizo madre de Santos Alegría de Quilchano, bautizado en Vitoria el 7 de Noviembre de 1651, que celebró su enlace con doña Graciosa de Osmalde, y procrearon a Juan Miguel Alegría de Quilchano y Osmalde, bautizado en Vitoria el 15 de Abril de 1710, que se unió en matrimonio con doña Teresa Retola, de la que tuvo a Ricardo Alegría de Quilchano, vecino de Labastida, en Álava, y esposo de doña Josefa de Sabando. Este caballero obtuvo Real provisión de hidalguía en Valladolid, el 17 de Mayo de 1782. De la casa alavesa del lugar de Etura, descendió Francisco Ruiz de Alegría, casado con doña Catalina Martínez de Guereña, de la que tuvo a Francisco Ruiz de Alegría, esposo de doña Ana Ruiz de Andicana, y ambos padres de Catalina María Ruiz de Alegría y Andicana. En Navarra hubo una casa de Alegría en la villa de Huarte- Araquil, del partido judicial de Pamplona. De ella procede una línea que se estableció en la Habana, y de la que fue progenitor Martín de Alegría Belogui, natural de Huarte-Araquil, esposo de doña María Ana Rabaneda Irañete, natural de Haro (Rioja), y ambos padres de Pedro de Alegría Rabaneda, natural de Huarte-Araquil, que casó con doña Josefa de Egües, natural de Aoiz, y procrearon a Martín José de Alegría Egües, natural de Aoiz, que contrajo matrimonio con doña Lorenza Yoldi, natural de Pamplona. Estos esposos pasaron a la Habana y allí nació su hijo José Alejo Alegría de Yoldi, natural de la Habana y Caballero de la Orden de Carlos III, desde 1796. Otra casa navarra de Alegría radicó en el lugar de Azqueta, del partido de Estella y fueron varios los descendientes de ella que ganaron ejecutoria de nobleza en la Real Audiencia de Pamplona en distintos años.

Escudos de Armas del apellido:
Las primitivas: De oro, con cinco lobos de sable, puestos en sotuer. Así las ostentó el solar de Alegría de Oria, en Guipúzcoa; el de Guerricaiz, en Vizcaya, y algunos Alegría en Álava y Navarra. Las casas de Oñate y Motrico, en Guipúzcoa: Escudo cortinado: 1.º, de plata, con una cruz floreteada de gules, 2.º, de oro, con dos lobos de sable, andantes, uno sobre otro, y 3.º, o chapé, de azur, con dos calderas de oro, surmontadas de una flor de lis del mismo metal. La casa de Guetaria, también en Guipúzcoa: Cortado: 1.º de plata, con una cruz floreteada de gules, y 2.º, de oro, con los dos lobos de sable, uno sobre otro. Otros, en Guipúzcoa: De plata, cuartelado por una cruz llana de gules; en el 1.º y 4.º, de plata, con una carpa de su color, sobre ondas de agua de azur y plata, y en el 2.º y 3.º, una panela de sinople. Algunos pintan esas panelas de gules. Otros alteran la colocación de las piezas de los cuarteles y ponen las panelas en el 1.º y 4.º, y las carpas en el 2.º y 3.º Otros, añaden a este escudo una bordura de gules con ocho sotueres de oro. Otros, asimismo, en Guipúzcoa: De oro, con un águila de gules. La casa de Axpe de Buxturia, en Vizcaya: Cortado: 1.º, de oro, con una torre parda, aclarada de sable, diestrada de un árbol de sinople, y siniestrada de un lobo andante hacia la torre, y 2.º, de gules, con cinco calderas de plata, puestas en sotuer. La casa de Guernica, también en Vizcaya: De azur, con un creciente de oro, surmontado en una estrella del mismo metal. La línea denominada Alegría de Quilchano: De oro, con un árbol de sinople, y dos lobos de sable pasantes al pie del tronco; partido, de oro, con dos calderas de sable, gringoladas de sinople, y medio cortado de plata, con una flor de lis de azur.  En la ciudad de Vitoria, en la casa de la calle de la Pintorería, se ve este otro escudo de Alegría, con alianza: Cortado: 1.º, un águila; medio partido, con una cruz flordelisada y hueca, y 2.º, con cuatro columnas puestas en faja. Bordura general, con un sotuer en el jefe, y siete armiños en el resto. En Álava usaron también: De gules, con un castillo de oro, aclarado de azur, y cada torrecilla surmontada de una flor de lis de oro. Sobre la puerta, una cruz, floreteada, de gules. Miguel de Salazar dice, respecto de este escudo, que las flores de lis son rosas de su color con hojas de sinople, que el castillo debe ponerse sobre ondas de agua de azur y plata y que tales armas no son propias del apellido, sino de la villa de Alegría de Álava. Otros Alegría, en las Vascongadas: Partido: 1.º, cuartelado: primero, de oro, con una cruz floreteada de azur; segundo y tercero, de azur, con una caldera de oro, y cuarto, también de azur, con una flor de lis de oro, y 2.º, de oro, con dos lobos de sable, uno sobre otro. Bordura general de gules con ocho sotueres de oro. En Aragón, Andalucía y Murcia traen los Alegría armas distintas de las que quedan descritas.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. Los armiños, en heráldica, simbolizan la inclinación que tienen los hombres a viajar por tierra y mar; propensión que se atribuye a los Bretones. También representa la Pureza. El uso de traer los armiños por forros en sus vestidos, los Gobernadores y personas de representación, dió motivo a algunos heraldos para tener los armiños por símbolo de Dignidad. Fernando V, rey de Aragon, cuando echó de Calabria al duque de Lorena, descubierta la conspiración del príncipe de Resana, instituyó una Orden  de caballería llamada del Armiño, dando a sus caballeros un collar de oro con un armiño pendiente, y por divisa el epígrafe "Malo mori quam faedari", para mostrar a los caballeros de dicha Orden  que primero se debe morir que faltar a la fidelidad de su príncipe. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La cruz floreteada se puso en memoria de la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.