Dice Zazo que la casa más antigua de Arriaga se creó en Navarra en tiempos del Rey don García el Noble que ganó la villa de Tafalla y fundó el palacio y castillo de Arriaga, cuyo nombre tomaron sus poseedores por apellido. Caballeros de este solar pasaron a Aragón y fueron Ricohombres en tiempos de don Jaime I el Conquistador. Otras casas navarras de Arriaga hubo en el lugar de Ustarroz, del Valle del Roncal y partido judicial de Aoiz, y en la villa de Vera de Bidasoa, del partido judicial de Pamplona. La casa solariega de Arriaga, sita en el poblado de Alza, de la jurisdicción de San Sebastián, llamada también Alzarriaga, es, en frase del gran genealogista Lizaso, «una de las antiguas pobladoras y originarias de la provincia de Guipúzcoa, e interesada en todos los decoros de ella y se conserva y permanece en su antigua calidad.» Ha dado origen a bravos y peritísimos marinos de la Real Armada. Entroncó con los Adúriz, Arrieta, Bengochea, Berástegui, Illarradi, Muniort y otros nobles linajes. En Vizcaya hubo casas de Arriaga en las villas de Abadiano y Bérriz, del partido judicial de Durango. Según muchos autores, esta casa de Abadiano fue la cuna primera de todos los Arriaga. Otras casas, también vizcaínas, hubo en las villas de Rigoitia y de Lequeitio, del partido judicial de Guernica; pero estas casas dimanaron, según afirma Labayru, de la matriz de Lezama, en Álava. Una línea de los Arriaga de Lequeitio se estableció en Azpéitia (Guipúzcoa). Otras casas hubo en la villa de Lezama (como se ha indicado) del partido judicial de Amurrio, en esta última villa, y en la ciudad de Vitoria, todo en Álava. Este apellido se extendió por la Rioja, Burgos, Cádiz, Madrid y Oviedo. En el transcurso de los tiempos obtuvo varios títulos nobiliarios, entre los que recordamos los de Duques de Roqueda, en 1653; Marqueses de Navarrete, para los primogénitos de la casa en 1689; y de Parisani, en 1776; Condes de Santotomé, en 1648; de Torrepequeña, en 1695, y Vizconde de Olivarejos en 16 de Febrero de 1703. Fue la primera Duquesa de Roqueda doña María de Arriaga y Gambacorta, hija única de Blas de Arriaga y Aguirre, Caballero de la Orden de Malta, y tía paterna de Lope Manuel de Arriaga y Aldarazábal, Caballero de la Orden de Calatrava.
Escudo de Armas:
El palacio y castillo de Arriaga, en Navarra: De oro, con una faja de plata, acompañada, en lo alto, de una caldera de sable, entre dos sotueres de gules, y en lo bajo, de las mismas piezas con idénticos esmaltes. La casa de Arriaga, en Alza: De oro, con un aliso de sinople, arrancado, frutado de gules y acostado de dos panelas también de gules. Bordura de este mismo color con tres cruces de oro, flordelisadas y concéntricas, a guisa de las de Calatrava, puestas como en triángulo. Divisa: «A cruce veniet salus», puestas en letras de oro sobre un volante de gules. Al exterior, los cabos de la Cruz de la Orden de Alcántara, correspondiente a Julián de Alzarriaga y Carmona, natural de Madrid, sobrino materno y ahijado del también Caballero de la misma Orden, Marqués de Gualaleste, quien se cruzó hacia 1640. Otros de esta misma casa de Alza: Cortado: 1º, de gules, con el aliso de sinople, arrancado, frutado de gules y acostado de las dos panelas del mismo color, y 2º, de gules, con una cruz de oro, como la de Calatrava. Las casas de Lezama en Álava; de Rigoitia y de Lequeitio, en Vizcaya, y de Berástegui y Azpéitia, en Guipúzcoa: Partido: 1º, de plata, con un roble de sinople (algunos autores omiten este árbol), y un jabalí de sable empinado a su tronco, y 2º, de azur, con cinco flores de lis de oro, puestas en sotuer, y alternando con ellas, cuatro estrellas del mismo metal. La rama de los Duques de Roqueda ostentó este otro escudo: De gules, con una cruz, flordelisada, de oro, acompañada en los cantones diestro del jefe y siniestro de la punta de un creciente de plata, y en el siniestro del jefe y diestro de la punta, de una estrella de oro. Bordura de oro con cuatro flores de lis de azur y cuatro sotueres de gules, alternando. Divisa: «Arriesga osado tu vida», puesta en letras de oro sobre un volante de gules. Al exterior, los cabos de la Orden de Santiago y alrededor el collar de Carlos III, por don Antonio Miguel de Arriaga y Ciurbista.
Simbología del Escudo de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servía a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demas edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
