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Algunos autores confunden este apellido con el de Aldana, sin duda por la semejanza de sus nombres, y esta confusión les lleva a trabucar las armas de uno y otro, pero ambos linajes son distintos. Su primitivo solar radicó en Quejana (Álava), de donde se extendieron los Aldama por Amurrio, Arciniega, Barambio, Izarra, Landio, Lujaondo, Murga y Oquendo, de la propia provincia alavesa, y por Durango, Amorebieta (anteiglesia del partido de Durango) y Valle de Orozco, en Vizcaya. Algún autor considera que el solar primitivo fue el de la anteiglesia de Amorebieta, pero está más comprobada la antigüedad del de Quejana. De este solar alavés descendió I. Juan Ortiz de Aldama, marido de doña María Ortiz de Retes, y ambos padres de II. Juan Ortiz de Aldama y Retes, casado con doña Serrana Durana. Estos esposos fueron vecinos de Belandia y padres de III. Antonio de Aldama y Durana, que celebró su enlace con doña María de Isasi, naciendo de esta unión IV. Domingo de Aldama e Isasi, bautizado en Zuaza el 24 de Mayo de 1571, que casó con doña María de Alejandre, en la que tuvo a V. Juan de Aldama y Alejandre, bautizado en el mismo lugar el 13 de Agosto de 1611, y casado con doña Damiana de Urquijo, a la que hizo madre de VI. Juan Ambrosio de Aldama y Urquijo, bautizado el 1.º de Diciembre de 1646, que contrajo matrimonio con doña María de Villachica, naciendo de este enlace VII. Juan de Aldama Villachica, bautizado el 15 de Enero de 1668, y casado con dona Francisca de Arana, de la que tuvo a VIII. José de Aldama y Arana, bautizado en Zuaza el 20 de Marzo de 1701. Este caballero se trasladó desde Zuaza a Arciniega, donde casó con doña Eulalia de la Encina, y procrearon a 1.º, Pablo Antonio de Aldama y de la Encina, bautizado en el Santuario de Nuestra Señora de la Encina, en Arciniega, el 28 de Septiembre de 1739, que sigue, y 2.º, José Isidro de Aldama y de la Encina, bautizado en Arcimega el 27 de Julio de 1743, quien, en unión de su hermano, ganó Real provisión de nobleza el 16 de Marzo de 1782. IX. Pablo Antonio de Aldama y de la Encina, contrajo matrimonio con doña Juana Mauricia de Llano, y fueron padres de X. Juan José de Aldama y Llano, que fue Caballero de la Orden de Carlos III, en la que ingresó en 1799. De la misma casa del lugar de Quejana, procedió Millán de Aldama, que nació en Añes, y fue bautizado en la iglesia de San Vicente el 13 de Abril de 1729. Se avecindó en Martijana. Era hijo de Vicente de Aldama y de doña María Santos de Obaldia, nieto de Juan de Aldama y de doña María Fernández del Campo, bisnieto de Cristóbal de Aldama y de doña María de Iruegas, y tercer nieto de Cristóbal de Aldama y de doña Juana del Campo. Obtuvo Real provisión de hidalguía el 12 de Julio de 1764. De la casa de Aldama en Amurrio fue Diego de Aldama, esposo de doña María López de Onsoño, y ambos padres de Martín de Aldama y Onsoño, casado con doña María Latatu de Aliaga, de la que tuvo a Juan de Aldama y Latatu, que casó con doña Francisca de Bengoa, a la que hizo madre de Francisco de Aldama y Bengoa, bautizado en Amurrio el 24 de Abril de 1701, que celebró su enlace con doña Antonia de Orue, y de esta unión nacieron: Mateo de Aldama y Orue, vecino de Bergüenda, y natural de Echegoyen, jurisdicción de Amurrio, bautizado el 21 de Septiembre de 1743, y Manuel de Aldama y Orue. Estos hermanos obtuvieron Real provisión de hidalguía en la Chancillería de Valladolid el 13 de Octubre de 1784. De la misma casa de Amurrio, procedió Pedro de Aldama, bautizado en Amurrio el 2 de Agosto de 1781, hijo de Arsenio de Aldama y de doña Felipa Yarritu; nieto de Francisco de Aldama y de doña María Echeguren; bisnieto de Diego de Aldama y de doña Francisca de Isasi, y tercer nieto de Domingo de Aldama y de doña Antonia de Yarritu. Dicho caballero obtuvo también Real provisión de hidalguía el 22 de Septiembre de 1815. En 1893, fue creado el Marquesado de Aldama (antes título extranjero autorizado a favor de don José Gabriel Aldama y Camba, con despacho de Enero de 1878), a favor de Luis de Ussia y Aldama, que fue primer Marqués de Aldama, Gran Cruz de Carlos III y de Isabel la Católica, fallecido en Madrid el 11 de Marzo de 1908. Había casado con doña María de Cubas y Erice (hija de los Grandes de España, Marqueses de Fontalva), y fue su hijo Francisco de Ussia y Cubas, segundo Marqués de Aldama, Grande de España, Senador, Abogado, Caballero del Cuerpo Colegiado de Hijosdalgo de Madrid, Gran Cruz de Isabel la Católica y Gentilhombre de Cámara con ejercicio y servidumbre, nacido en Madrid el 10 de Diciembre de 1880 y fallecido en la misma capital el 8 de Julio de 1931. Estuvo casado desde el 11 de Noviembre de 1904, con doña María de los Dolores Díez de Ulzurrum y Alonso, de los Marqueses de San Miguel de Aguayo, y es su hija doña María del Carmen de Ussia y Díez de Ulzurrum, tercera Marquesa de Aldama, Marquesa de Colomo, y como primogénita, Marquesa de Alcobendas, nacida en Madrid el 29 de Agosto de 1905 y casada en la misma villa, el 10 de Diciembre de 1923, con el Conde de Floridablanca, Grande de España. El apellido llegó a Santander durante el siglo XVIII, época en que esta ciudad recibió numerosos linajes foráneos, muchos de ellos vascos, al comercio de la recién nombrada ciudad. Estas familias, se asentaron hace dos siglos y tienen descendencia en Cantabria totalmente integrada en la región. Poblaron especialmente en el primer ensanche de Santander en "Las casas del Nuevo Muelle" y sus lonjas. Llegaron los Aldama a finales del siglo XVIII de Oquendo, y Don Nicolás Antonio de Aldama y Lamberri, presentó su expediente de Hidalguía en el Ayuntamiento de Santander. Su sobrino Sebastián Aldama de Olabarrieta, presentó a su vez el suyo en el mismo año. Fue Apoderado de la Sociedad de Longistas de Madrid en Santander, e iniciador de la construcción de las primeras casas de "élite" del Muelle, gran empresario que colaboró al auge del puerto de Santander.

Escudos de Armas del apellido:
En Álava y en Vizcaya: De oro, con un roble de sinople, terrasado de lo mismo, y dos lobos de sable, empinados al tronco. Emergiendo de la copa, los brazos de una cruz lisa de gules. Bordura de este color con nueve sotueres de oro. Divisa: «Ilngibus sanguine», puesta en letras de gules sobre un volante de oro. Por cimera, un lobo naciente empinado, de sable, que alza en alto un pendón cárdeno, cargado en abismo de un castillo de oro, fabricado de sable y aclarado de azur, cuyo fuste de oro y hierro de plata, están manchados por la sangre que brota a borbotones de las extremidades torácicas del animal, que ha estampado sus manotazos en el paño, en tanto que su siniestra aprisiona la piel de un cordero de plata, rota y ensangrentada. Por soportes, dos corderos empinados de plata, que se apoyan en sendos lanzones de oro, herrados de plata, de cada uno de los cuales pende un redal con la reales armerías de Castilla. Al exterior, los cabos de la Cruz de la Orden de San Juan. El Doctor Labayru modifica la bordura de ese escudo que queda descrita, poniéndola de azur y cargándola de ocho estrellas de plata. Jerónimo de Villa consigna, como el primitivo del linaje, este escudo partido: 1.º, de azur, con un castillo de oro sobre ondas de agua de azur y plata, en las que se ven varias cabezas de moros, y 2.º, de gules, con tres bandas de oro. Frías de Albornoz añade a este escudo una bordura de gules con ocho veneras de oro. También afirma Jerónimo de Villa, y con él otros autores, que en Vizcaya y Álava usaron los Aldama: De oro, con dos lobos de gules, uno sobre otro. Otros en Navarra y Castilla: Cuartelado: 1.º, de plata, con un árbol de sinople, y una zorra de su color, pasante al pie del tronco. En el jefe, una cruz llana de gules; 2.º, de oro, con tres fajas de gules; 3.º, también de oro, con cinco panelas de sinople, puestas en sotuer, y bordura de gules con trece estrellas de oro, y 4.º, de sinople, con un castillo de oro, sobre ondas de agua de azur y plata. En lo alto de la torre del homenaje, una corneja parda, y nacientes de las otras dos torres, dos alas de sable. Diego Hernández de Mendoza dice que hay otra rama de Aldama que ostenta: De gules, con un castillo de oro sobre una granada, y que del centro del castillo salen dos brazos, cada uno con una llave en la mano, pendientes sobre la granada. Bordura de azur con seis escalas de oro. Los de Cantabria traen: En campo de azur, un castillo de oro sobre ondas de mar de azur y plata sobre las que flotan varias cabezas de moro.            

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El brazo simboliza la fortaleza. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. El cordero es el símbolo de la insigne y militar Orden del Toisón de oro, instituida por Felipe II en 1429, y lo llevaron en sus escudos sus caballeros y descendientes. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas.