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Su primitivo solar radicó en la anteiglesia de Guecho, del partido judicial de Bilbao. Algunos autores dicen que también tuvo casa infanzonada en la anteiglesia de Berango, del mismo partido. Otras casas hubo en Ceánuri, Gordejuela y Orduña, también de Vizcaya. Ramas que pasaron a Guipúzcoa se establecieron en el barrio de Olaverrieta, del Ayuntamiento de Motrico y partido judicial de Vergara, y en la villa de Oñate, del mismo partido. De la rama de Oñate fue Ramus o Ramón de Alday, que algún autor hace descendiente de la casa de la anteiglesia vizcaína de Ceánuri. Lo cierto es que era natural de la villa de Oñate, en la que casó con doña María de Garro, en la que tuvo a Martín de Alday y Garro, bautizado y casado en Oñate con doña Catalina de Villar y Tolosa, a la que hizo madre de Martín de Alday y Villar, natural de Oñate, que hizo en la villa de Vergara información de hidalguía en 1646, autorizada por el Escribano Juan de Olarriaga. Efectuó su enlace con doña Catalina Pérez de Amileta, natural de Anzuola, naciendo de esta unión Francisco de Alday y Amileta, bautizado en Vergara, Regidor de su cabildo en 1671 y esposo de doña Magdalena Pérez de Ascarrunz, de la misma naturaleza, de la que tuvo a José de Alday Pérez, natural de Vergara, que pasó a Chile, estableciéndose en la ciudad de Concepción, donde casó con doña Josefa de Axpée, bautizada en Concepción el 28 de Diciembre de 1685, siendo hijo de este matrimonio Manuel de Alday Axpée, natural de Concepción, que estudió Cánones en Lima (Perú), y fue subdelegado de Cruzada y Obispo de Santiago de Chile en 1774. Continuó la fábrica de aquella Catedral y gobernó la diócesis durante más de 35 años. Fue célebre por su saber y sus virtudes. Su hermana dona Juana de Alday Axpée, también natural de Concepción, casó con Julián de Arechavala y Paúl, dejando sucesión en Chile, unida a las familias Eizaguirre y Yávar. Otros Alday de las ramas de Oñate y Olaverrieta, se distribuyeron por diversas localidades del partido de Vergara, y entre los que solicitaron y obtuvieron declaración de hidalguía, figuran: Juan Sáez de Alday, que la obtuvo en 1606, en Elgueta; otro Juan Sáez de Alday, hijo del anterior, en 1613, en Eíbar; Martín de Alday, en 1654, en Elgóibar; Francisco de Alday, en 1772, en Salinas de Léniz; Domingo, José, Juan y Agustín de Alday, en Mondragón, en 1643, el primero, y en 1740 los restantes. Don Víctor de Alday Arriaga Argunizoun y Arrietalasúen, natural de la anteiglesia de Bérriz, fue cruzado Caballero de la Orden de Calatrava, el 27 de Febrero de 1601. Entre los caballeros hijosdalgo recibidos en el Estado noble de Madrid, que entraron en suertes, ejerciendo los cargos del Ayuntamiento, figuraron los siguientes: Francisco de Alday, en los años 1664 y 1680, Bernardo de Alday en 1696 y Manuel de Alday en el mismo año. En Álava también hubo casas de Alday en Amurrio, Arciniega, Ayala, Aguiñiga (tierra de Ayala) y en el barrio de Alday, del Valle de Oquendo. A la casa del lugar de Aguiñiga, en tierra de Ayala, perteneció Simón de Alday, casado con doña Felipa de Chávarri, a la que hizo madre de Diego de Alday y Chávarri, bautizado en Aguiñiga en Noviembre de 1683, que contrajo matrimonio con doña Antonia de Zubiaga y fueron padres de Lucas de Alday y Zubiaga, bautizado en Aguiñiga el 28 de Noviembre de 1702, que celebró su enlace con doña Ángela de Zubiaga, naciendo de esta unión Prudencio de Alday y Zubiaga, bautizado en el lugar de Ervi, de la misma tierra de Ayala, el 1.º de Mayo de 1732, que tuvo por esposa a doña Josefa Ramona de Anguio, y procrearon estos tres hijos: Ramón Antonio, bautizado en Ervi el 2 de Septiembre de 1761; Manuel Isidro, bautizado el 18 de Mayo de 1766, y Jenaro de Alday y Angulo, bautizado en Ervi el 20 de Septiembre de 1775. Estos hermanos obtuvieron Real provisión de hidalguía en la Real Chancillería de Valladolid, en Abril de 1788. De la casa de Alday del barrio de su nombre, en el Valle de Oquendo, descendió: Pedro Ortiz de Alday, marido de doña María Martío de Ugarte, y ambos padres de Pedro Ortiz de Alday y Ugarte, casado con doña María Sáenz de Unzaga, en la que tuvo a Domingo Ortiz de Alday y Unzaga, bautizado en Oquendo el 20 de Mayo de 1639, que contrajo matrimonio con doña María de Unzaga, y procrearon a Miguel de Alday y Unzaga, bautizado en Oquendo el 29 de Septiembre de 1666, que al salir de tierra de Ayala para contraer matrimonio en el Valle de Gordejuela en las Encartaciones de Vizcaya, con doña María Cruz de Gallarreta, formó expediente y probó su nobleza con arreglo al fuero del Señorío. Tuvo estos hijos: Rafael, Pedro y Francisco Antonio de Alday y Gallarreta, bautizado este último en el Valle de Oquendo, el 10 de Mayo de 1723. Pasó a Querétaro (Méjico) y ganó Real provisión de continuación de su hidalguía el 13 de Diciembre de 1790.            

Escudos de Armas del apellido:
Los de Vizcaya y Álava: Cuartelado en sotuer: 1.º y 4.º, de azur, con una espada de oro, y 2.º y 3.º, de plata, con un león rampante de púrpura. Divisa: «Amor es dolor», puesta en letras de oro sobre un volante de azur. Baltasar de Echave, dice en un romance que los Alday, descendientes de las casas de Oñate y Olaverrieta, traían esta leyenda: «Ochoa de Alday, como perro rabioso, hiere animoso, y a muchos envía a eterno reposo.» Algunos Alday sustituyen con un sotuer de oro la espada de los cuarteles 1.º y 4.º del escudo que hemos descrito. Los de Guipúzcoa y su línea de Chile, traen: Cuartelado: 1.º y 4.º, de azur, con una banda de oro engolada en cabezas de dragones de sinople, y 2.º y 3.º, de plata, con un lobo andante de sable, lampasado y armado de gules. Algunos ponen dos lobos, uno sobre otro. Así constan en un Real despacho confirmatorio de blasones expedido en Madrid por Pedro de Salazar Girón, el 11 de Abril de 1652. Hay autores que consignan, equivocadamente, como propio de los Alday de Vizcaya, el escudo de oro con la peña de púrpura, a cuyo pie brota un caudal de agua, y el árbol de sinople con la serpiente enroscada a su tronco, que corresponde a la casa solar de Irún, del apellido Aldabe o Aldave.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La púrpura se traduce por dignidad, soberanía, grandeza y poder. Los que traen estas armas quedan obligados a socorrer a los eclesiásticos y los religisos. La púrpura representa la amatista; su signo, el de Júpiter; su elemento, el aire; su día de la semana, el jueves; los meses, febrero y noviembre; el metal, el estaño; la planta, la sabina y su flor, el lirio; y en lo que se refiere al Zodiaco, se añade al planeta Júpiter, los signos de Sagitario y Piscis. Su animal es el león y de los peces, la ballena. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.