Antiguo linaje de Guipúzcoa, con solar en la villa de Irún. Algún autor cita otro solar de este apellido en la villa de Lesaca, del partido judicial de Pamplona. Miguel y Juan de Alcayada fueron de los primeros que prestaron homenaje al Rey don Alfonso VIII de Castilla y asistieron con él a la batalla de las Navas de Tolosa. Jacobo de Alcayada y Arrillinaga (hijo de Jacobo de Alcayada Pérez de Aldave y de doña María de Arrillinaga, y nieto de Gregorio de Alcayada y de doña María Pérez de Aldave), fue Regidor de Santiago de los Caballeros, en Guatemala, y Maestre de Campo. Dejó sucesores en aquella República e hizo información de nobleza el 22 de Junio de 1699.
Escudos de Armas del apellido:
De oro, con un sauce de sinople y un jabalí de sable, pasante, al pie del tronco. Estas son las que le señalan como propias todos los autores que hemos consultado, pero en el expediente de pruebas de nobleza del Caballero de Alcántara Luis de Alcega Ibargoen y Alcega Alcayaga y Alquiza, se describen las armas de Alcayaga con referencia a una línea de este apellido en Fuenterrabía, diciendo que trae: «Dos leones coronados y un hombre armado con una espada en la mano, y un castillo o torre detrás.» En campo de oro, un sauce de sinople y un jabalí de sable, pasante, al pie del tronco.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.
