Es uno de los más antiguos linajes de Navarra, hasta el punto de que algunos tratadistas dicen que su origen arranca de tiempos del Rey godo Recaredo. Otros, citan a Iñigo Aibar, incluyéndolo entre los doce nobles varones que se eligieron en el año de 865 para gobernar Navarra. Casó con doña Urraca Sancho y procrearon a Iñigo Fortún, esposo de doña Urraca de Aibar. También nombran diversos autores a Fortún Aznares de Aibar, que casó con su prima doña Leonor de Aibar, y fueron padres de Gil de Aibar, esposo de doña Juana de Eguía, de la que tuvo a Jimeno de Aibar, privado del Rey don Sancho el Fuerte. De esta familia fue también don Martín de Aibar, Camarlengo de Carlos el Noble, quien el 9 de Mayo de 1389, le armó Caballero en Pamplona, junto con otros siete nobles de las primeras familias del reino. Este don Martín, del que quedan muchas memorias, tomó parte activa en la gobernación de Navarra. Descendiente suyo fue don Sancho de Aybar, que casó con doña Juana Iñiguez de Montagut, y tuvieron por hija a doña María de Aibar, mujer de Mosen García de Falces, Gran Canciller de los Reyes don Juan y doña Blanca, de quienes desciende bastante nobleza de Navarra. El linaje tuvo su solar en la villa de Aibar (a la que debió dar nombre), del partido judicial de Aoiz, en la que hubo dos casas: una en el barrio de arriba y otra en el barrio de abajo. A finales del siglo XV, era Señor del palacio de Aibar y natural de la villa de este nombre, Simón de Aibar, que casó con doña Francisca de Olleta, originaria del palacio de Olleta, y fueron padres de Dionisio de Aibar, natural de Aibar, que contrajo matrimonio con doña Graciosa de la Ralde, natural de Pamplona, de cuya unión nació en Sangüesa José Joaquín Aibar y de la Ralde, que ingresó en la Orden de Calatrava, en 1673. No solo hubo en dicho Reino caballeros de este linaje; de sus dos casas de la villa de Aibar salieron ramas que fueron a establecerse en Aragón, en Baeza (a poco de su conquista), y en la Alcarria, en la villa de Lupiana (Guadalajara) Navarro. De la villa de su nombre, partido judicial de Aoíz, del que es tronco un caballero llamado Osorio, capitán de los vascos, que luchó contra las fuerzas del Rey godo Recaredo, en el año 198; descendientes suyos fueron D. Íñigo Aibar, uno de los doce nobles varones elegidos en el año 865 para gobernar Navarra, y D. Martín de Aibar camarlengo de Carlos el Noble, el que, en 9 de mayo de 1389, le armó caballero en Pamplona.
Escudos de Armas del apellido:
Las primitivas armas de la casa solar del barrio de arriba, en Aibar, eran: En campo de gules, seis paveses de oro. La casa del barrio de abajo, también en Aibar, traía estas otras: En campo de oro, cuatro fajas ondeadas de azur. Estas mismas usan los Aibar de Estella. Otros, en Navarra: Escudo de oro, sin figuras. Los Aibar de Aragón: De plata, con una faja de gules, y en el jefe, dos cabezas de hombre. Otros: De oro, con una faja, de sable, y bordura jaquelada de plata y gules. Otros: De oro, con una barra de azur, en su verdadera aceptación heráldica, acompañada, en jefe, de dos flores de lis de sinople, y en punta, de otra flor de lis del mismo color. En campo de gules, seis escudos oblongos, de oro y pareados. Otros traen en campo de oro, cuatro fajas de azur, ondeadas. Los de Aragón traen: en campo de plata, una faja de gules y en el jefe, dos cabezas de hombre. Otros, de Navarra, traen: de oro pleno.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La barra, al igual que la banda, simboliza el tahalí del caballero, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
