En el libro de bautizos de la parroquia de Echévarri (Vizcaya), que comprende desde 1674 a 1737, figura una partida de bautismo fechada el 4 de Marzo de 1674, de Francisco de Arechalde, hijo de Juan de Arechalde y nieto de Juan de Arechavaleta, padre y abuelo naturales de Cegama. Lo curioso de esta partida es que el cura que la extendió puso, primero, como apellido del padre del bautizado, Juan de Arechavaleta, y luego lo tachó y enmendó, escribiendo arriba: Arechalde. Tenemos, pues, que aparece como en el primer Arechalde, el citado Juan de Arechalde, hijo de Juan de Arechavaleta y de María de Arteche, y padre del Francisco de Arechalde (suya es la partida antes mencionada), que fue bautizado por el cura don Martín de Garay Yurrebaso. Con esto parece quedar demostrado que Arechalde desciende de Arechavaleta, y precisamente de los Arechavaletas de Lezama, puesto que el padre y el abuelo eran originarios y naturales del lugar de Lezama. En el Archivo de la Casa de Juntas de Guernica, existen dos expedientes relativos a la vizcainía originaria y limpieza de sangre de dos personas, padre e hijo, que llevaban el apellido de Arechalde. Dichos expedientes dieron su genealogía terminada allí donde acaban los documentos que fueron a testimoniar en la iglesia de Echévarri; y por esta genealogía se comprueba que los promotores del expediente descendían de la casa solar e infanzona de Arechalde, sita en la citada anteiglesia de Echévarri. Los promotores del expediente son Gaspar de Arechalde, vecino de Echévarri, y padre legítimo y administrador de José de Arechalde, radicado en el reino de Murcia.
Escudo de Armas:
Las mismas de los Arechavaleta, de Lezama. (De sinople, con una espada desnuda de plata, puesta en situación de banda y acompañada de dos calderas de sable.)
Simbología del Escudo de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia.
