En la ciudad de San Sebastián (Guipúzcoa). La casona solariega de este ilustre apellido estuvo sita en las afueras de la ciudad, en el barrio de Artiga. Más tarde los jefes de este linaje, que es uno de los fundadores de la antiquísima iglesia parroquial del Antiguo, bajaron a vivir al casco de la población, cerca de lo que hoy es el paseo de la Zurriola. La casa célebre de Aguirrelorezuri (o Blancaflor de Aguirre), tuvo siempre enlazamiento con ilustres prosapias, entre ellas las de los Marqueses de Aguirre, Sanmillán y Villalegre. Y los de este linaje adoptaron la denominación de Blancaflor (Lorezuri, en vasco), a causa de la hermosura de uno de sus antepasados y por el natural afán de diferenciarse de tantos otros Aguirre como existen en toda la tierra de Guipúzcoa. El Marquesado de Blancaflor fue concedido en 1695 a don Felipe de Aguirrelorezuri y Erróteta, Secretario del Rey. Don Marcos de Aguirrelorezuri y Engómez, natural de San Sebastián, ingresó en la Orden del Santo Sepulcro.
Escudos de Armas del apellido:
De gules, con un roble arrancado de oro, frutado de este mismo metal. Al pie del árbol, y atravesada al tronco, una loba andante de plata, linguada de oro. Divisa: «Adhuc enutriet lupa albinam florem», puesta en letras de plata sobre un volante de gules. Por cimera, una loba andante de plata, que lleva en su boca una flor de plata, tallada de oro. Por tenantes, dos hombres jóvenes, desnudos, de carnación, que llevan al cuello sendas cadenas gruesas de azur, que rodean sus brazos y piernas y caen hasta el suelo, teniendo todo el cuerpo acribillado por varias saetas de plata, manchadas de sangre, que mana abundante de las heridas. Estos tenantes, son clara expresión del mártir San Sebastián, patrono de la ciudad donostiarra.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El brazo simboliza la fortaleza. Las familias españolas, que traen cadenas en su blasón, es por la batalla de las Navas, en la que se rompió el palenque de Miramomelín, guarnecido de gruesas estacas y cadenas muy fuertes.
