En el lugar de Ea, del partido judicial de Guernica (Vizcaya). Es familia muy afamada, cuyas proezas se narran elogiosamente en las páginas de los anales marítimos. Hijo de ella fue el célebre Almirante don Juan-Bautista de Aguirreche y Zubieta, natural de dicho pueblo costeño, el cual, con su nao Santa María de Jesús, echó a pique la flota que escoltaba al navío en que regresaba a España don Diego de Zúñiga y Tovar, Caballero de la Orden de Santiago y Magistrado de la capital de Chile, a quien hizo prisionero (no obstante pertenecer al Consejo de S. M,), de resultas de una pendencia habida en Santiago entre la servidumbre de entrambos. Este incidente entre el bravo marino vizcaíno y el poderoso Oidor de la Real Audiencia chilena (antiguo Colegial Mayor de San Ildefonso en la Universidad complutense, más conocido por el «Doctor Guzmán»), se ventiló satisfactoriamente gracias a la mediación del Arzobispo, que en 1692 obtuvo de la Reina madre doña María Ana de Austria la más completa amnistía del Soberano, que se limitó a amonestarle por escrito, en una donosa carta en que, a vuelta de aparentes enojos, se echa de ver muy luego la no pequeña gracia que hizo a Carlos II el audaz gesto del puntilloso navegante vasco.
Escudos de Armas del apellido:
Cuartelado: 1.º y 4.º, de plata, con tres cabezas de lobo de sable, linguadas de gules, puestas en triángulo, y 2.º y 3.º, de gules, con tres conchas o veneras de plata, puestas también en triángulo. Divisa: «A saco, a saco», puesta en letras de sable sobre un volante de plata.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento.
