El linaje tuvo su primitivo solar en el barrio de Antuñano (cuyo nombre tomó), perteneciente al Concejo de Bortedo, del Valle de Mena, partido judicial de Villarcayo y provincia de Burgos. Así lo afirma Jerónimo de Villa. Sus ramas se extendieron por otras localidades del partido judicial de Villarcayo, pasando después a las provincias de Álava, Vizcaya, Madrid, Cuenca y Ávila. En todas esas provincias conservaron algunas ramas el apellido de Antuñano, mientras otras lo modificaron adoptando las modalidades de Antoniano y Antoñano, como a continuación se verá. De la rama de Álava fueron Benito y Marcelo Antonio Antoniano Salsamendi, vecinos de Vitoria. Los dos ganaron provisión de hidalguía en la Real Chancillería de Valladolid, en 1794. En la provincia de Vizcaya se apellidaron indistintamente Antuñano y Antoniano, y en ella radicaron Francisco Antonio Antoniano y Jenara Benito Antuñano. El primero probó su hidalguía ante el Corregidor y Diputados de Vizcaya en 1793, y el segundo, en 1830. Sus expedientes se conservan en el Archivo General de la Casa de Juntas de Guernica. De una línea establecida en la villa de Valmaseda, fue Francisco Nicolás Antuñano Basualdo Abásolo y Villa, que ganó Real provisión de nobleza ante el Juez Mayor de Vizcaya. También ganó igual provisión en la Real Chancillería de Valladolid. En 1827 figuró entre los Caballeros hijosdalgo recibidos en el Estado Noble de Madrid y que entraron en suertes, ejerciendo los cargos del Ayuntamiento, y el 24 de Mayo de 1828 formó e ingresó en el Real Cuerpo Colegiado de Hijosdalgo de la Nobleza de Madrid. En Cantabria se encuentra este apellido en Campoo especialmente. M. Escagedo dice que este apellido procede de Medina de Pomar, de donde pasó a Reinosa donde nació el Caballero de Carlos III, Don Miguel Antonio de Antuñano en 1815. Aún pervive allí este apellido.
Escudo de Armas:
De plata, con un árbol de sinople, y un lobo de sable pasante al pie del tronco. Otros ponen el árbol arrancado.
Simbología del Escudo de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general.
