Su solar en la anteiglesia de Mundaca, del partido judicial de Guernica (Vizcaya). Otras casas hubo en la anteiglesia de Pedernales, del mismo partido, y en la villa de Lequeitio y anteiglesia de Amoroto, del de Marquina. Del solar de Mundaca fue I. Juan de Abaroa, esposo de María de Arana, y ambos padres de II. Baltasar de Abaroa y Arana, que contrajo matrimonio con Gracia de Atristain, naciendo de esta unión III. Tomás de Abaroa y Atristain, casado con Lucía de Echabe (hija de Antonio de Echabe y de Antonia Errarizaga), de la que tuvo a José Ignacio, Francisco Javier y María de Abaroa y Echabe. Estos tres hermanos probaron su hidalguía en Cestona (Guipúzcoa), en 1749. Santiago y Antonio de Abaroa, de la misma familia, lo hicieron en Zumaya en 1470. Linaje vasco, de la anteiglesia de San Andrés de Pedernales, en la merindad de Busturia (Vizcaya).
Escudos de Armas del apellido:
La casa de Abaroa, en Mundaca: De plata, con tres árboles de sinople, terrasados de lo mismo y puestos en situación de faja. En el jefe, dos llaves de azur puestas en sotuer, con los ojos hacia abajo y liadas de gules. Divisa: «Ab ore maris chaves pretiosas tradent», puestas en letras de azur sobre un volante de plata. La casa de la anteiglesia de Pedernales: De oro, con un roble de sinople frutado de oro, y dos lobos de sable, andantes, atravesados al pie del tronco, juntos los cuerpos, mirando uno a la derecha y otro a la izquierda. Bordura de plata con ocho armiños de sable. (Escudo 28.) La casa de la villa de Lequeitio, sita en la plazuela de Arranegui, se llamó de Abaroa-Uribe, por entronque de ambas familias, y ostenta este escudo cuartelado: 1.º y 4.º, un árbol con un lobo pasante, el del primer cuartel mirando a la derecha y el del cuarto cuartel mirando a la izquierda, y 2.º y 3.º, con una cruz flordelisada, cantonada la del segundo cuartel de dos estrellas, una en cada cantón superior, y de dos lunas montantes, una en cada cantón inferior, y la cruz del tercer cuartel de dos crecientes ranversados, uno en cada cantón superior, y de dos estrellas, una en cada cantón inferior. Sobre el todo, un escudete, algo borroso, que parece contener en su centro una brújula. Por timbre, sobre el casco, una cabeza de lobo. Tenantes: dos hombres vestidos de dalmática o txartés vasco). En torno se lee esta inscripción: «Doña E. A. Urtíz de Abaroa, viuda, mujer del Capitán G.ª de Uribe. 1604.» La casa de Abaroa en la anteiglesia de Amoroto: De oro, con un árbol de sinople y un lobo de sable atravesado al tronco. También pintaron de plata el campo de este escudo. Escudo cortado: 1º de oro, tres fajas de azur; y 2º de gules, dos bezantes de oro, cargado cada uno de ellos con un lobo andante de sable.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. Los armiños, en heráldica, simbolizan la inclinación que tienen los hombres a viajar por tierra y mar; propensión que se atribuye a los Bretones. También representa la Pureza. El uso de traer los armiños por forros en sus vestidos, los Gobernadores y personas de representación, dió motivo a algunos heraldos para tener los armiños por símbolo de Dignidad. Fernando V, rey de Aragon, cuando echó de Calabria al duque de Lorena, descubierta la conspiración del príncipe de Resana, instituyó una Orden de caballería llamada del Armiño, dando a sus caballeros un collar de oro con un armiño pendiente, y por divisa el epígrafe "Malo mori quam faedari", para mostrar a los caballeros de dicha Orden que primero se debe morir que faltar a la fidelidad de su príncipe. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. "Los bezantes son figuras redondas, llanas y macizas, siempre de metal porque son una especie de moneda griega, llamada en latin Bizantius, que hoy es la ciudad de Constantinopla, de donde la tomaron por armas los que fueron a la conquista de la Tierra Santa." La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc.., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza. El casco simboliza la nobleza del caballero.
