En la anteiglesia de Ispáster, del partido judicial de Marquina (Vizcaya). En fines del siglo XVI era Señor de esa casa I. Pedro de Achábal, que casó con doña Isabela de Dolaraga y procrearon a II. Domeca de Achábal y Dolaraga, Señora de dicha casa y bautizada en Ispáster el 3 de Marzo de 1602, que contrajo matrimonio con Martín de Amiax y Goitia el 12 de Noviembre de 1627, naciendo de esta unión: 1.º, Domingo de Achábal Amiax, que antepuso el apellido materno al paterno, bautizado en Ispáster, el 4 de Septiembre de 1633, Señor de la casa de Achábal y esposo de doña Marín Martínez de Olave Zarandona, de la que tuvo estos hijos: a) Antonio de Achábal y Martínez de Olave, bautizado en Ispáster el 2 de Septiembre de 1662, Señor de la casa de Achábal, Caballero de Santiago y Corregidor de Guancabélica, en el Perú, y b) Martín de Achábal, natural de Ispáster, Comisario del Santo Oficio, Beneficiado de Lequeitio y Cura de Ispáster, y 2.º, Pedro de Achábal Amiax, que sigue. III. Este Pedro de Achábal Amiax, bautizado en Ispáster el 12 de Febrero de 1636, casó allí el 31 de Julio de 1660 con doña Maria Sáenz de Goitia, y fueron padres de IV. Francisco de Achábal Goitia, bautizado en Ispáster el 20 de Septiembre de 1663, que contrajo allí matrimonio el 2 de Enero de 1689 con doña María Ochoa Larrinaga, naciendo de esta unión V. Francisco de Achábal Larrinaga, bautizado en Ispáster el 31 de Diciembre de 1693. Casó en la misma localidad el 3 de Septiembre de 1715 con doña Magdaleria de Barainza, a la que hizo madre de VI. Antonio de Achábal Barainza, bautizado en Ispáster el 12 de Junio de 1720, que se avecindó en el lugar de Ea, del partido judicial de Guernica, y casó con doña Ana de Sasturri, de la que tuvo estos hijos: 1.º, Domingo Antonio de Achábal Sasturri, bautizado en Ea el 16 de Febrero de 1759. Pasó al Río de la Plata, radicando primeramente en la ciudad de Charcas, en el Alto Perú, y luego en Buenos Aires. Con parte de su familia regresó por último a España, estableciéndose en Cádiz. Había casado en Charcas con doña Josefa Barrón, de la que tuvo ocho hijos. El primero, llamado Joaquín de Achábal y Barrón, nació en Charcas en Febrero de 1795 y fue Regidor de Buenos Aires en 1816 y fundador y primer jefe de la policía de la capital de 1a Argentina, donde casó con doña Catalina Gonzálvez, con sucesión en Buenos Aires. El tercero, llamado José Maria de Achábal Barrón, también nació en Charcas en 1797 y casó en Buenos Aires el 17 de Agosto de 1824 con doña Mercedes de Madaringa, con sucesión que residió en Buenos Aires y en Córdoba (Argentina). El séptimo hijo, llamado Francisco de Achábal y Barrón, nació en Cádiz y fue primer Marqués de Peña Florida, pero murió soltero y le sucedió su hermano menor Nicolás, también natural de Cádiz y tronco de los actuales Marqueses de Peña Florida, y 2.º, José Antonio de Achábal y Sasturri, bautizado en el lugar de Ea el 22 de Abril de 1757, que también pasó al Río de la Plata, radicando primero en la ciudad de La Paz y luego en la de Santiago del Estero, donde desempeñó altos cargos y casó con doña Teodora Castellanos. Con ilustre sucesión en Santiago del Estero y otras poblaciones de la Argentina. Estas líneas de América se apellidaron Achával.
Escudos de Armas del apellido:
Partido: De plata, con un árbol de sinople, terrasado de lo mismo, y un lobo pasante, de sable, al pie del tronco, y 2.º, de oro, con un águila de sable, armada y lampasada de gules. Bordura general de gules con ocho sotueres de oro. Algunos autores suprimen indebidamente la bordura y otros pintan de oro el campo del primer cuartel. Divisa: «Servire Deo regi et patriae», puesta en letras de sable sobre un volante de plata.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario.
