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Tuvo su solar en el lugar de Abechuco (cuyo nombre tomó), del partido judicial de Vitoria (Álava), y radicó en la ciudad de Vitoria. De ese solar descendió Martín Ochoa Abechuco, que casó con Maria de Villarroel, natural de Orduña, y procrearon a Juan Ochoa de Abechuco, hijodalgo notorio que tomó parte en la conquista del Perú, y fue Alférez, Capitán y Sargento Mayor. Casó allí con doña María Hurtado de Arbieto (hija de Martín Hurtado de Arbieto, de los conquistadores del Perú y Gobernador de aquellas tierras), con la que volvió a España. En 1605 marchó de nuevo al Perú con su esposa. Esta falleció poco después, y su viudo casó de nuevo en Cuzco con doña Catalina de Mercado y Lerma, natural de Cuzco, nieta paterna del General Pedro de Lerma, otro de los conquistadores de aquel país. De este segundo matrimonio procedió la rama del Perú, que se extendió por el Nuevo Reino de Granada, rama ilustre a la que pertenecieron Diego Ochoa de Abechuco (hijo primogénito de Juan Ochoa de Abechuco y de su segunda mujer doña Catalina de Mercado y Lerma), Agente Fiscal en la Real Chancillería de Santa Fe; el Maestro Fray Diego Ochoa de Abechuco (hermano del anterior), religioso Dominico, gran Predicador y Rector del Colegio de Santo Tomás de Santa Fe; Blas Ochoa de Abechuco (hermano de los anteriores), Alcalde de la Hermandad de la misma ciudad de Santa Fe, su patria, y Gobernador de la provincia de San Juan de los Llanos, y otros muchos notables varones. En la villa guipuzcoana de Elgueta también hubo línea de Abechuco. Gonzalo y Bernardo Abechuco probaron su hidalguía ante la Justicia ordinaria de dicha villa en 1604.

Escudos de Armas del apellido:
De oro con un ave volante, de sable, armada y picada de gules, que planea sobre ondas de agua de azur y plata, de las que emerge el asta de un pendón de gules, desgarrado, sobre el que parece querer arrojarse, para apresarlo, la referida ave. Divisa: «Oyal ori agudo goratuko dot», puesta en letras de sable, sobre un volante de oro.  

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. Las aves representan en general la libertad. Simbolizan un espíritu generoso que, llevado de su alegría interna, profiere siempre elogios y alabanzas de las acciones heroicas realizadas por otros caballeros.