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En el partido judicial de Aoiz (Navarra), hay dos lugares llamados Abaurrea Alta y Abaurrea Baja, de los que indudablemente procede este linaje. El Doctor Isasti, en la descripción que hizo de los solares de Guipúzcoa y Navarra, los genealogistas Baltasar de Echave, el Bachiller Zaldivia y otros que escribieron sobre tan noble apellido, aseguran ? confirmando lo que antecede ? que la casa y palacio del linaje de Abaurrea tiene su asiento, desde tiempo inmemorial, en el Valle de Aezcona y pueblo de Abaurrea, del que tomaron, sin duda, el nombre de esta familia, que floreció siempre en aquel suelo, sin haber jamás descendido en estimación y nombradía, siendo considerada como una de las primeras pobladoras de aquel Valle, y mereciendo sus vástagos particular aprecio, no sólo allí, sino en todos los puntos donde fueron radicando sucesivamente las diversas líneas procedentes de esta casa matriz. Ninguno de dichos tratadistas ni otros que hemos consultado con objeto de averiguar quién fue el fundador del citado solar, aportan noticias sobre ese extremo. Sin embargo, don Juan de Mendoza, cronista de los Reyes don Felipe IV y don Carlos II, en su «Recopilación de linajes nobles» folio 202, dice, refiriéndose al origen y antigüedad de la casa y familia de Abaurrea, «que no se puede dar mayor prueba de su antigüedad y nombre que el hallarse ya conocida en Navarra y otros puntos por los años de 873, pues en aquella época, ilustres campeones, hijos de ella, se encontraron en la valerosa resistencia que hicieron los guipuzcoanos, en unión de los navarros, al Infante don Ordoño, Conde de Asturias e hijo del Rey Alonso el Magno, de León, al intentar apoderarse de aquellas provincias y extinguir sus fueros, costumbres y leyes.» Vemos, pues, que la antigüedad de los Abaurreas es extraordinaria; pero el fundador de la casa y sus descendientes hasta los años de 1400, permanecen desconocidos para los numerosos y notables genealogistas que hemos consultado. A partir del siglo XV hallamos ya la descendencia de dos ramas de los Abaurrea en una certificación genealógica expedida por don Manuel Pérez Dávila en el primer tercio del pasado siglo. Según esta certificación, en principios del siglo XV era Señora de las casas de Abaurrea y Berriá, del lugar de Abaurrea, en el Valle de Aezcona, doña Catalina de Abaurrea y Berriá, que casó con Miguel Arrese, que la hizo madre de Juanes de Abaurrea y Berriá, Señor de la casa de Abaurrea, esposo de doña Juana Aróstegui, y ambos padres de Martín de Abaurrea Aróstegui, que en su mujer doña Bifania de Leoz, tuvo estos dos hijos: Miguel de Abaurrea de Leoz, que nació en 1567 y heredó la casa, continuando ésta en sus descendientes, y Juan de Abaurrea de Leoz, que nació en 1574 y formó la segunda rama, que residió en el lugar de Leoz (Tafalla), y en los de Ucar y Añorbe (Pamplona) y luego en Cádiz y en Sevilla. La filiación detallada de estas dos ramas se encontrará en nuestra «Enciclopedia Heráldica y Genealógica», información del apellido Abaurrea. Don Jerónimo de Villa dice en sus «Linajes ilustres», que otra rama de la casa de Abaurrea se estableció en Pamplona, en cuyo Convento de San Agustín y en la Capilla de San Martín tuvo honorífico enterramiento. En un manuscrito en que describen las armas y apellidos de linajes de Vizcaya y otras provincias, y cuyo autor es desconocido, pero que perteneció en el año 1756 a Juan de Mata, Secretario de la Inquisición de Corte, y que se encuentra en el Archivo de Manuscritos de la Biblioteca Nacional con la signatura 10.476, procedente del Archivo de la casa de Osuna, en su folio 91 cita la casa infanzonada de Abaurrea, natural del lugar de su nombre, Ayuntamiento de Aezcona, partido judicial de Sangüesa (hoy de Aoiz), y dice que don Martín de Ororbia, Caballero del Hábito de Santiago y Oficial de la Secretaria del Real Despacho, probó ser descendiente directo de dicha casa solariega.

Escudos de Armas del apellido:
En la citada certificación de don Manuel Pérez Dávila, se contiene una sentencia de la Audiencia de Pamplona, dada en 27 de Julio de 1729, en la que se confirma como armas propias de la casa de Abaurrea, del lugar de Abaurrea en el Valle de Aezcona, de Navarra, las siguientes: En campo de plata, un árbol verde y un jabalí de sable pasante al pie del tronco. Y éste es el escudo que traen los descendientes de las dos ramas detalladas en la referida certificación. La otra rama que se estableció en Pamplona, de la que hace mención don Jerónimo de Villa, trae, según éste, el mismo escudo, con la sola diferencia de que pinta el campo de oro. Otros Abaurreas, según ese manuscrito procedente de la casa de Osuna que se conserva en el Archivo de Manuscritos dela Biblioteca Nacional, traen, en campo de plata, un árbol (pino) de sinople, y un jabalí de sable pasante al pie del tronco. Bordura danchada de gules. Con este escudo coincide exactamente el que señala para el linaje Abaurrea don Juan Carlos de Guerra en sus «Escudos de Heráldica Vasca.»

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc.., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.