Linaje muy antiguo de Guipúzcoa, del que fue tronco Sancho Fernández de Tejada, del que nos volveremos a ocupar en el apellido Tejada, el cual fundó su casa solariega en el barrio de Anduaya, del Ayuntamiento de Ezquioga y partido judicial de Azpéitia, tomando por apellido el nombre de dicho barrio, que con el tiempo se transformó en Anduaga. Otro caballero de este apellido, don García de Anduaga, se destacó por su bravura en la batalla de Beotivar, en la que tan sólo ochocientos vizcaínos, acaudillados por Gil López de Oviez, señor de la Casa de Larrea, se defendieron heróicamente contra el ataque de cincuenta mil franceses y navarros que, mandados por Ponce de Morentaín, iban con ánimo de conquistar Vizcaya. Más tarde, entre los valientes guerreros que iban con el rey don Alfonso Xl, se distinguió don Iñigo de Anduaga. Descendientes suyos crearon nueva casa en la villa de Ezquioga, y de esta casa dimanó otra fundada en el barrio de Zubillaga, del Ayuntamiento de Oñate, y partido judicial de Vergara. De esas casas procedieron las líneas que moraron después en la villa de Oñate. De la casa llamada de Anduaga de Arriba, en la citada villa de Ezquioga, era en 1490 I. Lope de Anduaga, Señor de dicha casa, que tuvo este hijo II. Pedro de Anduaga, que contrajo matrimonio con doña Catalina de Gaztelu, a la que hizo madre de III. Juan de Anduaga y Gaztelu, que se estableció en Oñate, donde contrajo matrimonio con doña María Pérez de Apozaga, y fueron padres de 1º Martín de Anduaga y Pérez de Apozaga, que sigue, y 2º Antón de Anduaga y Pérez de Apozaga, nacido en Oñate en 1545. IV. Martín de Anduaga y Pérez de Apozaga, casó en primeras nupcias con doña Marina de Irigoyen, y en segundas, con doña María Pérez de Ascasubi. Del primer enlace nació 1º Pedro de Anduaga e Irigoyen, que sigue. Del segundo matrimonio fueron hijos: 2º Francisco de Anduaga y Ascasubi, que celebró su enlace con doña Magdalena de Olarán u Olazarán, de la que tuvo un hijo llamado a) Fausto de Anduaga y Olarán, que se unió en matrimonio con doña Magdalena de Urizar, y procrearon al Capitán Miguel de Anduaga y Urizar, Caballero de la Orden de Santiago, desde el 1º de Diciembre de 1692. Casó en Motrico con doña María Florencia de Mizteguia, y tuvo a Juan, Lucas, Miguel, María Josefa y Magdalena de Anduaga y Mizteguia, y 3º Martín de Anduaga y Ascasubi, casado con doña Catalina de Ansularas, y padre en ella de a) Cristóbal de Anduaga y Ansularas, nacido en Oñate en 1648, que contrajo matrimonio con doña Francisca de Zelaya, en 1678. Fue su hijo Francisco de Anduaga Zelaya, nacido en 1679 y casado en 1709, con doña Antonia de Araistegui. Procrearon a Bartolomé de Anduaga y Araistegui, esposo de doña Brígida de Mendizábal, en 1751, y ambos padres de Tomás José de Anduaga y Mendizábal, nacido en Oñate en 1753. V. Pedro de Anduaga e Irigoyen nació en Oñate, en 1571 y casó en la misma villa con doña Magdalena de Ascasubi y Balzategui. Fueron sus hijos: 1º Diego de Anduaga y Ascasubi, nacido en 1615. 2º Juan de Anduaga y Ascasubi, nacido en 1617. 3º Antonio de Anduaga y Ascasubi, que sigue, y 4º Pedro de Anduaga y Ascasubi, nacido en 1624, y casado con doña María López de Zabaleta, en la que procreó a a) Pedro de Anduaga y López de Zabaleta, que contrajo matrimonio con doña Cristina de Mariztegui. Había nacido en 1662 y murió en 1721, dejando por hijo a Miguel de Anduaga y Mariztegui, nacido en 1710 y muerto en 1791. Tuvo por esposa a doña Josefa de Ugarte. Con sucesión. VI. Antonio de Anduaga y Ascasubi casó en Oñate con doña María de Biain y Aleiza-Lazárraga, y fueron padres de VII. Antonio de Anduaga y Biain, nacido en Oñate en 1653, y casado en la misma villa con doña Magdalena de Elorza y Zabaleta, a la que hizo madre de VIII. Antonio de Anduaga y Elorza, nacido en Oñate en 1677, y esposo de doña Ana María de Yarza y Mariztegui. De la misma casa de Oñate procedió otra rama, a la que perteneció I. Domingo de Anduaga y Gorospizcar, que vivía en 1605 y estaba casado con doña Catalina de Anduaga, su deuda. Tuvieron este hijo II. Juan de Anduaga y Anduaga, marido de doña María Asencio de Umerez y Celaya, y ambos padres de III. Juan Antonio de Anduaga y Umerez, que en 1695 casó en Oñate con doña Francisca de Cortabarria, y en ella tuvo a IV. Tomás Antonio de Anduaga y Cortabarria, que celebró su enlace en Vitoria, con doña Francisca Tomasa de Larrea y Olazarán, y procrearon a 1º Joaquín de Anduaga y Larrea, que sigue, y 2º Cipriano de Anduaga y Larrea, Caballerizo de Campo de Felipe V y esposo de doña Gertrudis de Abaunza. V. Joaquín de Anduaga y Larrea contrajo matrimonio con doña María Antonia Garimberti y Cárdenas, a la que hizo madre de VI. José de Anduaga y Garimberti, Caballero de la Orden de Carlos III, en la que ingresó el 24 de Diciembre de 1783. Se unió en matrimonio con doña María Agustina de Siles y Cuenca, y fueron padres de VII. Joaquín de Anduaga y Siles, Caballero de la misma Orden de Carlos III, desde el 6 de Mayo de 1815.
Escudos de Armas del apellido:
Cuartelado: 1º y 4º, de plata, con un grifo de gules, y 2º y 3º, de azur, con un águila de plata. Éstas son las de la casa de Ezguioga y las más comunes del linaje. La casa de Oñate ostenta: Partido: 1º, de plata, con el grifo de gules, y 2º, de azur, con el águila de plata. Una rama, según Jerónimo de Villa, trae estas otras armas: Cuartelado: 1º y 4º, de plata, con el grifo de gules, y 2º y 3º, de azur, con una banda de oro, engolada en cabezas de dragones del mismo metal, lampasadas de gules.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
