Procede del nombre Arnau, muy usado en Catalunya y Aragón en la Edad Media, derivado, según señala Moll en su obra "Els Llinatges Catalans", del nombre personal germánico -Arnoald-, "dominador del águila". Pedro Arnau vino del condado de Ala, en la Sajonia, a la conquista de Cataluña, y «se aventajó tanto que le igualó en tierras al conde Borrell con los más adelantados». Así lo escribe mosén Jaime Febrer, y añade que un descendiente de ese caballero, llamado también Pedro Arnau, pasó desde Peralada a la guerra de Murcia, realizando servicios importantes que el rey le premió concediéndole grandes bienes en Villajoyosa (Alicante), bienes que disfrutó con los que había heredado de su antecesor. Los sucesores de este segundo Pedro Arnau se extendieron por el reino de Valencia. Otros Arnau, originarios de la casa del primitivo Pedro Arnau, radicaron en Cataluña, Aragón y Mallorca. Guillermo Arnau, natural de Zaragoza, pasó a la conquista de Mallorca en calidad de armero del infante don Pedro de Portugal. Garcií Arnau tuvo en el reparto general una casa dentro de la Almudayna de Mallorca. Ponce Arnau también se halló en dicha conquista y quedó heredado en Pollensa y en Sineu. Berenguer Arnau, en 1276, era lugarteniente de su majestad en el reino de Mallorca, y aquel mismo año asistió como testigo a la confirmación que el rey aragonés don Juan II hizo a los mallorquines de todos sus privilegios y franquezas. Guillermo y Ramón Arnau pasaron a la conquista del reino de Valencia. Francisco Arnau, en 1290, poseía en Mallorca, con jurisdicción y feudo, las alquerías de Haro. Guillermo Arnau era caballero de tal calidad, que en 25 de noviembre de 1285 mereció que la villa de Muro le designara para prestar homenaje al rey don Alonso III, conquistador de aquella isla. Otro Guillermo Arnau, en 2 de julio de 1343, prestó juramento de fidelidad como uno de los representantes de la ciudad de Mallorca, al rey don Pedro IV de Aragón. Bartolomé Arnau, acompañó al infante don Martin a Italia en 1408. Pedro Arnau ciudadano de Mallorca, otorgó testamento el 3 de mayo de 1473, ante Nicolás Costa, notario, fundando un mayorazgo perpetuo agnativo de su hacienda, llamada Son Marrón, en el distrito de Sineu, y en ese documento se expresa que aquella quinta era una parte de la posesión que el rey aragonés don Jaime I dio en el reparto general de las tierras a Poncio Arnau, su quinto abuelo. Rafael Arnau era jurado de Mallorca en 1521. A principios del siglo XVI, la casa solariega de esta familia en Sineu se dividió entre tres hermanos. La del primero, conocida con el nombre de «Son Juan Arnau», acabó a últimos del siglo XVII; la del segundo, llamada «Arnau de Benitaref», terminó en Juan Arnau y Pax, caballero de Calatrava, en 1681, que era hijo de Gabriel Arnau yde doña Francisca de Pax, y nieto de Miguel de Arnau y de doña Ursula Arnau, todos naturales de Mallorca; y la del tercero, denominada «Son Marrón», fue litigada y perdida en 1771 por Leonardo Arnau de Marrón, contra Nicolás Ferrer de San Jordi, que la poseía. Al caballero catalán, José Arnau, vecino de Mataró, se le concedió privilegio de nobleza en agosto de 1753. Otros Arnau quedaron radicados en Montcada (1240-46), Sueca (1245-49), Alzira, Xátiva (1248-49), Calp, Cocentaina (1249), Moncofa (1254), Alboraia (1269-1330), Oriola (1300-1314), Sant Mateu (1300-45), Valencia (1300-16), Quart de Poblet (1334), Alcúdia de Carlet (1337), Gandía (1373), Almássora, Carraixet (Horta de Valencia), Onda, Silla, Torrent, Vilafamés (1379), Dénia (1381), etc.. En Catalunya, según el "Fogatge" o censo de hogares de 1358, había casas de Arnau en Vilanova de Riudevitlles, Vallfogona, L´Espluga Junsana, Vilavenut, etc..
Escudos de Armas del apellido:
Los Arnau de Cataluña, Aragón y Valencia tienen: Escudo de azur, con medio vuelo bajado, de oro, y en punta, una flor de lis de plata. Los de Mallorca ostentan: En campo de plata, un navío flotante y equipado sobre olas de mar, al natura
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El navío simboliza la seguridad ganada mediante el tesón, la preparación y el coraje. También ha sido símbolo de la Iglesia que surca los mares de este mundo y conduce a los hombres al puerto definitivo del otro. El navío fondeado en puerto representa la seguridad, el reposo, el objetivo alcanzado, en alusión a la feliz culminación de la "navegación por esta vida".
