Algunos tratadistas atribuyen a este linaje origen extranjero. Unos dicen que procede de Alemania, donde existió con la denominación de Arnain, y citan a Landurfo Arnain, secretario supremo del emperador Federico II, que dejó larga e ilustre posteridad, como lo afirma el padre Coroneli en el tomo tercero, columna 855, de su biblioteca. Otros autores manifiestan que procede de la tiera de Arnay o Arnais, en el ducado de Borgoña. De estas dos opiniones es más aceptada la que afirma que el linaje Arnaiz procede de Alemania, y que lo trajeron a España algunos caballeros que vinieron al servicio del emperador Carlos V, fundando casa en Ornes (Mena). Sin embargo, mucho antes de la llegada de este Rey, ya andaban por aquí miembros de tal apellido. Quizá se trate de un toponímico, con la raíz "ama" (arena). El investigador e historiador Eloy Arnáiz de Paz, ilustre miembro de este linaje, dice lo siguiente: "Dejando a un lado elucubraciones etimológicas que hacen de este apellido en la formación de los castellanos, de los más primitivos, pues que según el cronista Don Ángel de los Ríos uno de los señores laicos que concurrieron como Rico-hombre a confirmar el fuero de Valpuesta, (año de 804) con nombre castellanizado y patronímico, junto con los obispos que lo hacían en nominativo latino, fue un Arnaiz." Dice más adelante, que según Don Joaquín de Arnáiz, Vicealmirante de la Armada, la concesión de Hidalguía, fue hecha por Alfonso XI a un ascendiente de este apellido que concurrió con 100 lanzas por él levantadas en el Valle de Mena, a la batalla del Salado. En las pruebas para armarse Caballero de Santiago el Capitán Don Francisco Arnáiz de las Revillas en 1788, se dice que este apellido tenía su casa solar en el lugar de Ornes, del Valle de Mena, que era una antigua torre donde encima de una ventana estaban las armas del apellido que son las primeras que describiremos. A mediados del siglo XVIII, y en el Catastro del Marqués de la Ensenada, figuran en Trasmiera casas de este apellido en los lugares de Añero, Hoz, Riotuerto, Solórzano y Villaverde. Pedro Arnáiz Crespo y Pérez de la Cuesta, natural de la villa de la Vega en Santander, hizo Información de Hidalguía ante el Corregidor del Valle de Soba en 17723. Precisamente estudiando los padrones de Hidalguía de Soba, así como otros de otros lugares, hemos llegado a la conclusión de que el apellido Arnáiz es una derivación de Hernández, ya que va variando desde Arnándiz a Arnáiz a través del tiempo. Tuvo casa solar en las Encartaciones. En la Real Chancillería de Valladolid probaron su nobleza varios Arnaiz, descendientes de la rama de Burgos, entre ellos estaba Pedro Román Arnaiz, natural del lugar de Santa Cruz de Mena (valle de Mena), y vecino de Tarragona (1773), donde dejó descendencia.
Escudos de Armas del apellido:
Las primitivas del linaje eran: En campo de azur, una faja de oro acompañada de tres bezantes del mismo metal, dos en lo alto y uno en lo bajo. Estas armas las sustituyeron después algunas ramas con las siguientes: En campo de oro, un león rampante de su color natural, acostado de dos flores de lis de azur y surmontado de una estrella de gules. Otros: Escudo partido en pal. En campo de plata, dos lobos de sable andantes con ocho sotueres de gules, y 2.º, en campo de oro, un león de sinople y bordura "a trazos" oro y sable.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. "Los bezantes son figuras redondas, llanas y macizas, siempre de metal porque son una especie de moneda griega, llamada en latin Bizantius, que hoy es la ciudad de Constantinopla, de donde la tomaron por armas los que fueron a la conquista de la Tierra Santa." La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario.
