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Linaje de Cataluña. Su solar en la villa de Castelltersol, de la provincia de Barcelona, de esa casa procedió I. Pedro Benito de Argemir, que casó con su prima doña Isabel de Argemir, también natural de la mencionada villa, y fueron padres de II. Francisco de Argemir, consejero en el Real de Aragón, secretario con ejercicio del rey don Felipe IV y señor de los lugares de Papiol y Hermiño de la Cuadra, de la provincia de Barcelona. Casó con doña Francisca de Bustamante, de la que tuvo a 1º Francisca de Argemir Bustamente, y 2º Isabel de Argemir Bustamante, que casó dos veces: la primera con Luis Terrones, del que tuvo a Ignacia, Ignacio, Miguel y Ramón Terrones y Argemir, y en la segunda vez con Jerónimo Ballu, siendo sus hijos Vicente María y Juana Ballu y Argemir. III. Francisca de Argemir y Bustamante contrajo matrimonio en Madrid con Manuel Lloreu y Zazo, naciendo de esta unión IV. Ramón Lloreu y Argemir, teniente del regimiento de España.

Escudos de Armas del apellido:
En campo de plata, un águila de sable, posada en una peña parda. Bordura dentellada de plata.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario.