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Linaje de Alava. Tomó su nombre de la villa de Arciniega, del partido judicial de Amurrio, en la que tuvo su solar. Se extendió por el valle de Ayala, y pasó a Burgos y a la Rioja. Jaime de Arciniega sirvió al rey aragonés don Jaime I en la conquista de Valencia, y aun cuando dice mosén Jaime Febrer que procede de Galicia, entendemos que dicho cronista equivocó la naturaleza de ese guerrero, pues los Arciniega del reino de Valencia, de los que se estiman fue progenitor dicho caballero, probaron, andando el tiempo, con sus ejecutorias, que descendían de la casa de este apellido de la villa de Belorado (Burgos), dimanada del solar de Alava. Añade mosén Jaime Febrer que con el mencionado guerrero Arciniega llegaron al reino de Valencia su hijo y su sobrino, y que el rey don Jaime premió los grandes servicios que los tres le habían prestado, dándoles tierra en el pueblo de Busot, entre Alicante y Jijona, y en la villa de Benimásot, del partido judicial de Alcoy. Sus descendientes quedaron establecidos en dicho reino y formaron la rama valenciana de notorios hijosdalgo. De ella fue mosén Pedro de Arciniega, correo mayor de la ciudad y reino de Valencia, al que cita Martín de Viciana, y del que dice que gozó privilegio de caballero, dado en Madrid, el 28 de septiembre de 1568. Añade este autor que el citado Pedro era hidalgo de solar conócido, sito en la villa de Belorado (Burgos), según probó con ejecutoria despachada por la chancillería de Valladolid, en 5 de noviembre de 1551, y por la cual se le declaró «hidalgo de sangre de padre y abuelo y de más antecesores, y de vengar quinientos sueldos». En la villa de Arciniega (cuyo nombre tomó), del partido judicial de Amurrio, en Álava. Se extendió por el Valle de Ayala, fundando nueva casa en el lugar de Sobrepeña, y pasó a Burgos y la Rioja. En la Real Chancillería de Valladolid se conserva un interesante documento relacionado con una rama de Arciniega, del Valle de Ayala. Se trata de una ejecutoria cuyo pleito duró ciento veintitrés años. Empezaron el pleito Juan y Pedro de Arciniega, descendientes de la casa solar de Sobrepeña, en el Valle de Ayala. En 1587, fue sentenciado el pleito contra los pretendientes, declarándoles pecheros. De esta sentencia apelaron, aduciendo nuevas pruebas y quedando en suspenso hasta 1675, en que se reanudaron las actuaciones. Sufrió después nuevos aplazamientos, y, al fin, se sentenció, despachándose ejecutoria de nobleza a favor de Juan de Arciniega, descendiente en segundo grado de los primeros. En Burgos tuvieron casa los Arciniega, originarios del solar de Álava, en la villa de Belorado, y una de sus líneas se estableció en el reino de Valencia.

Escudos de Armas del apellido:
Las primitivas del solar de Arciniega eran: De oro, con un roble de sinople y dos osos de sable empinados al tronco. En los cantones del jefe, dos calderas de sable. El caballero Jaime de Arciniega, que ayudó al rey don Jaime I en la conquista del reino de Valencia, tenía en campo de sinople, tres torres de plata, pero estas armas las aumentó en la forma siguiente: Escudo partido: 1º, de sinople, con las tres torres de plata, y 2º, de oro, con una encina de sinople y dos lobos de sable pasantes al pie del tronco. Este mismo escudo usa la rama de Valencia. Las primitivas del solar de la villa de Arciniega: De oro, con un roble de sinople, y dos osos de sable empinados al tronco. En los cantones del jefe, dos calderas de sable. Jaime de Arciniega, que pasó a la conquista de Valencia y fue progenitor de la línea allí radicada, traía: De sinople, con tres torres de plata. Después las aumentó en esta forma: Partido: 1º, de sinople, con las tres torres de plata, y 2º, de oro, con una encina de sinople, y dos lobos de sable pasantes al pie del tronco. Frías de Albornoz señala para otros Arciniega (no dice qué rama): De oro, con nueve casquillos de dardo, blancos, con las puntas sangrientas. No indica la colocación de los casquillos.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia.