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Noble linaje catalán. Sus solares del Rosellón, de Barcelona y de la villa de Berga, son muy antiguos. Ramas de esas casas extendieron el apellido por Aragón, Valencia y Baleares. Mosén Jaime Febrer habla del capitán Raimundo Alós, que desde Cataluña acudió a la conquista de Valencia sirviendo al rey don Jaime I, y cuya valentía y altivez produjo admiración entre los moros. Se halló en el asalto y toma de la ciudad de Játiva, por lo que el rey le dejó heredado en ella. Los caballeros templarios le nombraron bailío o gobernador de Alcalá de Chisvert (Castellón), como uno de sus pobladores. Se estableció en Vinaroz, y sus descendientes dieron motivo a las ramas del reino de Valencia. Cuando en 1522, con motivo de las desavenencias del Sumo Pontífice con el emperador Carlos V, entró en Roma Hugo de Montcada con un pequeño ejército de españoles, alemanes y napolitanos, codiciosos los soldados de las riquezas que atesoraba la Ciudad Eterna, y después de haberse apoderado de las del Vaticano, trataron de saquear la iglesia de San Juan de Letrán; pero noticiosos de ello Montcada y algunos de sus capitanes, se opusieron valerosamente al tropel de soldados, consiguiendo guardar y defender aquella basílica. Agradecidos los romanos, mandaron esculpir en dicha iglesia, las armas y apellidos de sus defensores, entre los cuales mereció la gloria de ser inscrito un noble caballero del apellido Alós. De la casa de Barcelona proceden los marqueses de Puerto Nuevo, y de ella era descendiente José Francisco de Alós y de Ríus, que nació en Barcelona en junio de 1689. Fue magistrado regente de la Real Audiencia de su ciudad natal, cuyas ordenanzas redactó, y más tarde gobernador político y económico de Cataluña. En premio a sus méritos y servicios le concedió Felipe V los títulos de marqués de Puerto Nuevo, y vizconde de Bellver. De esta casa de Barcelona fue también I. José de Alós y Ferrer, oidor de la real audiencia de Barcelona, que casó con doña María Gracia Ríus y Folguera, natural, como su marido, de Barcelona, y fueron padres de II. Antonio Alós y Ríus, marqués de Alós, gentilhombre de Cámara, regidor perpetuo de Barcelona, por juro de heredar en la clase de Nobles, teniente general de los reales ejércitos y capitán general del reino de Mallorca, donde obtuvo por sus servicios privilegio perpetuo de «noble mallorquín», con fecha 12 de mayo de 1773. Este caballero contrajo matrimonio con doña Teresa de Bru y Samsó, natural de Barcelona (hija de José de Bru y Mora, y de sus mujer doña Mariana de Samsó y Montpalau, ambos naturales de la capital de Cataluña), y de esa unión nacieron: 1º José de Alós y Bru, que sigue, y 2º Ramón de Alós y Bru, natural de Villena (Alicante), capitán de dragones de Almansa y caballero de Santiago, en cuya Orden ingresó el 1 de septiembre de 1769. III. El primero, José de Alós y Bru, natural de Barcelona, fue capitán del regimiento de Almansa, después teniente general del ejército y caballero de Santiago, en cuya Orden ingresó como su hermano, el 1 de septiembre de 1769. Hijo suyo fue IV. José María de Alós y Mora, que nació en Palma de Mallorca el 2 de noviembre de 1765. Heredó el marquesado de Alós y fue caballero de las Ordenes de San Juan y Santiago, Maestrante de la Real de Sevilla, gentilhombre de Cámara de Su Majestad, regidor perpetuo del ayuntamiento de Palma y teniente general de los reales ejércitos. Murió en Madrid el 17 de junio de 1844, y fue hijo suyo y sucesor V. Luis Carlos de Alós López de Haro, noble mallorquín, marqués de Alós, barón de Balsareny, caballero del hábito de San Juan y gentilhombre de Cámara de Su Majestad con ejercicio. De este don Luis Carlos eran hermanos: Don José María de Alós López de Haro, noble mallorquín, caballero de San Juan de Jerusalén y de Carlos III, mayordomo de semana de Su Majestad, encargado de negocios y regidor de Madrid, y Don Antonio de Alós López de Haro, noble mallorquín y coronel de infantería. Hubo una línea de esta familia en la villa de Felanitx, del partido judicial de Manacor, en Baleares, que produjo a Juan Alós, sumiller de cortina de Pío VII. De los Alós de Valencia, merece especial mención Marcos Antonio Alós y Orraca, que nació en dicha ciudad en 1597 y murió en 1667. Fue teólogo y predicador eminente de la Orden de Trinitarios, y dejó escritos numerosos sermones y obras morales y teológicas. Por su erudición, consultábanle las personalidades más altas de su época. En Madrid nació, en 1835, Luis Fernando de Alós y Martín, marqués de Dou. Perteneció a la Real Academia de la Historia y a la Real Maestranza de Valencia. Era jefe de la familia de Dou por su casamiento con doña Gertrudis de Dou y Moner, último vástago de tan ilustre casa. Se dedicó a los estudios históricos y en especial a los heráldicos. Dejó manuscritos varios trabajos de interés para la historia de Cataluña y Aragón. Murió en Barcelona en 1904. De la casa de la villa de Berga, en la provincia de Barcelona, procedieron los marqueses de Castellá por diversos entronques. De la casa del Rosellón proceden algunas ramas en Aragón.

Escudos de Armas del apellido:
Los Alós de la casa de Barcelona y los de Mallorca que de ella proceden, traen: Escudo de plata, con un oso pasante, de sable, surmontado de una ala de azur. Algunos en Mallorca pintan esa ala de sable. Los de la casa de la villa de Berga, en la provincia de Barcelona, ponen: En campo de azur, una ala bajada, de oro. El capitán Raimundo Alós, que asistió a la conquista de Valencia, trae: De gules, con una ala de oro; partido de oro, con una cepa con hojas y frutos, de gules. Otros cambian el color de la cepa y sus frutos a sinople. La villa de Vinaroz, que reconoce a dicho Raimundo de Alós por primer señor, después de la conquista de Valencia, conserva aun sus primitivos blasones, exactos a los que dejamos descritos. Así los traen también algunas líneas de Valencia. Otros ostentan: En campo de gules, un sarmineto o cepa de oro, surmontado de una ala de plata. Otros, también en el reino de Valencia, traen: Escudo de plata con una ala bajada, de sable. Los del Rosellón y los de Aragón traen generalmente: Escudo de azur, con tres granadas de oro, que tienen los granos de gules. Algunos de estos últimos se apellidan Alós o Aler indistintamente. En Francia hay también una familia que se apellida Alós, y que trae armas distintas de las que quedan mencionadas.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc.., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.