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Apellido patronímico, bastante frecuente y repartido por España, derivado del nombre de bautismo Alonso o Alfonso, que viene, según algunos filólogos, del nombre de origen germánico y tradición visigoda -Athalfuns-, compuesto de los radicales athlt-, noble, y de -funs, "guerrero, "belicoso", "dispuesto". Otros filólogos dicen que el nombre Alonso o Alfonso significaba también, entre los godos, "amado, favorecido". El nombre se latinizó en Adalfonsus o Aldefonsus y fue llevado por varios reyes de Castilla, León, Aragón y Navarra. En opinión de ilustres tratadistas, el primer solar del apellido Alonso tenía origen godo y procedía de Desiderio o Teuderio, sobrino del rey Wamba, que por los años de 672 fundó solar en el valle de Valdivieso, hoy perteneciente a la provincia de Burgos. El blasón que desde muy antiguo trae esa casa de Alonso parece confirmar la indicada procedencia, pues dice: "De mi Desiderio, godo, y del rey Wamba sobrino, procede esta casa en todo, por línea recta y camino". Son, por tanto, los Alonso de Burgos, que después pasaron a Santander, los más antiguos de estos linajes. Efectivamente, en Cantabria encontramos expreso en muchos escudos de piedra de distintos lugares de la región, el mote característico que acredita su descendencia del godo Desiderio. Lo vemos así en la única piedra armera que hoy se conserva en San Roque de Riomiera, y en Hoz de Añero. Síguenle los Alonso de Asturias, con casa solariega en Oviedo, que pronto se extendieron por toda la región, y los de Galicia.

Los Alonso de Castilla descienden por línea ilegítima del rey Alfonso IX de Castilla, quien tuvo varios hijos naturales: Fernando Alonso; Déan de Santiago; el Adelantado Rodrigo Alonso, y Pedro Alonso, XIII maestre de la Orden de Santiago.

Los de Aragón y Navarra, que posteriormente pasaron al señorío de Vizcaya. Distintos de todos los Alonso que llevamos citados son los que proceden por línea natural del Rey de Aragón Don Alfonso I el Batallador. Este Monarca tuvo fuera de matrimonio y en doña Constanza, señora muy principal, un hijo bastardo, que se llamó Sancho Alonso, apellido patronímico que tomó del nombre de su padre. Este Sancho casó con doña Mayor de Fraga, natural del Reino de Navarra, en donde le había dado su padre grandes heredamientos , y donde de este matrimonio descendieron otro D. Sancho Alonso y D. juan Alonso, que se hallaron en el asedio de Cuenca con D. Pedro Ruiz de Azagra, que era tío de ambos. El segundo Sancho Alonso citado pasó a Aragón y fue heredado en tierras de Albarracín, en el punto que llaman la Fuente del Buey. Casó con doña Ana de Frías, y tuvo de ella muchos hijos, que extendieron el apellido por Aragón. Uno de ellos, llamado Pedro Alonso, hizo una muerte en Albarracín, y con motivo de ella, pasó huyendo a Toledo, donde dejó sucesión ; pero estos Alonso son distintos de los originarios de Galicia, que s e establecieron en la Imperial ciudad, y que hemos ya citado, y de otros Alonso, de Toledo, que citaremos en otro lugar. Juan Alonso contrajo matrimonio con doña Juana de Jaraba, y su descendencia pasó, en tiempos del Rey Don Enrique II, a la merindad de Bureba, en la provincia de Burgos, por la que se extendió. Una línea de estos Alonso, de Burgos, que son distintos de los otros Alonso descendientes del solar de la merindad de Valdivieso, también en la provincia de Burgos, se estableció en la hoy villa de Quintanarruz, del partido judicial de Briviesca, en la citada provincia, y fundó allí nueva casa, de la que fue Rodrigo Alonso, que adquirió renombre porque venció sin armas a un arrogante moro. Tuvo por hijo este Rodrigo a juan Alonso, que le heredó en la casa y continuó la sucesión de la línea. Algunos de estos Alonso de la merindad de Bureba pasaron al señorío de Vizcaya.

Los de Valencia tienen por tronco al caballero Don Fernando Alonso, que acompañó al Cid en la conquista de Valencia, permaneciendo luego en aquel Reino. En La Rioja, Andalucía y Extremadura radicaron también varias casas de los Alonso, dimanadas de las casas solariegas de Burgos y Santander. 

Los de Galicia parecen descender de los asturianos. Fueron reconocidos como nobles algunos individuos de estos apellidos de las casas de Santalla de Debesa, en el condado de Ribadeo; de la célebre Torre de Novaes, solar de otros linajes gallegos; los de la casa de Carres (aquote de Cesuras, p.ª de Betanzos); de la rama que radicó en Villaza (partido judicial de Verín) los de la de Escornabois (ayuntamiento de Trasmiras, partido judicial de Ginzo de Limia); los de La Coruña y de Lugo, etc.. Otros gallegos descienden de los de Burgos y los de Toledo vienen de los de Galicia.

En la Sala de Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid probaron su nobleza: Pero y Fernando Rey Alonso, vecinos de Santalla da Debesa (hijos de Alonso Rey y María Alonso; nietos de Rey da Vela y Dominga Vela), que ganaron ejecutoria, dada en Valladolid el 5-III-1513; los vecinos de La Coruña D. Fernando Alonso, de Lugo, en 1517, y D. Pedro Alonso de Lugo, en el mismo año; D. Manuel Alonso de Abella y D. Toribio de Abella, en 1805; D. Lope Alonso de Acebo, del ayuntamiento de Villame, en 1530; D. Antonio Alonso da Graña, vecino dos Candanedos (ciudad de Miranda y partido judicial de Lugo), en 1738; D. Antonio Ramón Alonso Bermúdez de Cancelos, vecino de San Pedro de Neira del Rey (partido judicial de Becerre ), en 1824 D. Agustín Alonso, de Piñeira (jurisdicción de Ginzo de Limia), en 1815 D. Antonio Alonso de la feligresía de Sta María de Lodoselo (jurisdicción de Ginzo de Limia), en 1816 y 1820; D. Baltasar Alonso, de la feligresía de Ansimil (partido judicial de Celanova), en 1779. D. Baltasar Alonso, de Moreiras (partido judicial de Ginzo de Limia), en 1816; D. Diego Alonso, de Bóveda, en 1597; D. Domingo Alonso, de Villaza (partido judicial de Verín), en 1704; D. Francisco Alonso, de Escornabois, en 1706; D. Francisco Alonso, de Sta. María de Escornabois, en 1721; D. Francisco Alonso de la Lorenzana, en 1758; D. Francisco Alonso, de Sta. María Magdalena de Cadofeita, en 1759; D. Francisco Alonso, de Santa María de la Merced (jurisdicción de San Bartolomé de Valdrid), en 1776, y lo mismo D. José Alonso, D. Francisco Alonso, de Santa María de Lodoselo (jurisdicción de Ginzo de Limia), en 1816 y 1817; D. Froilán Alonso, de Villagallegos (jurisdicción de Villamañán), en 1794; D. Isidro Alonso, de San Martín de Ababides (jurisdicción de Torre de Portela de Limia), en 1796; D. Jacinto Alonso, de Villaza, en 1704; D. Juan Alonso, del condado de Ribadeo, en 1501; D. Juan Alonso, de Cabarcos, en 1525; D. Juan Alonso, de Mondoñedo, en 1792; D. Juan Alonso, de Ribadeo, en 1798; D. Juan Alonso, de Sta. María de Lodoselo, en 1817; D. Julián Alonso, de Rairiz de Veiga, en 1785; D. Justo Alonso de Mondoñedo, en 1792; D. Lope Alonso, de Santa María de la Merced, de la jurisdicción de Valdrid, en 1776; D. Lorenzo Alonso, del Coto de Nocelo da Pena, en 1817; D Manuel Alonso de Santa María de la Merced, de Valdrid, en 1775; D. Manuel Alonso, de Rairiz de Veiga, en 1785; D. Manuel Alonso, de Santa María de Lodoseilo, en 1817; D. Miguel Alonso, de Santa María de Castrelos de Abajo (jurisdicción de Ríos) en 1781; D. Miguel Alonso, de Moreiras (jurisdicción de Ginzo de Limia), en 1815; D. Santiago Alonso, del coto Nocelo da Pena, en 1817; D. Miguel Alonso, de Santa María de Castrelos de Abajo, en 1828; D. Pedro Alonso, de Piñeira (jurisdicción de Ginzo de Limia), en 1815; D. Santiago Alonso, del coto de Nocelo da Pena, en 1817; D. Sebastián Alonso, de Escornabois, en 1716; D. Gaspar de Araujo, de Villaza, en 1581; D. José Antonio Alonso Caballero, abogado de los Reales Consejos, de Ponteareas, en 1805; D. José Alonso Estrada, de Santiago, en 1825; D. Fernando Alonso, de Faramontaos, en 1817; D. Pedro Alonso Fernández, de San Julián de Ferreira, en 1720; D. Antonio Alonso da Graña, de Dos Candaedos (ciudad de Miranda), en 1738; D. Juan Alonso de Noriega, de Vigo, en 1715; D. Francisco Alonso de Noriega, de Escornabois, en 1706 y 1719; D. Pedro Domingo Alonso de Rubiños, de la feligresía y coto de San Mateo Vidal, en 1760; D. Francisco Alonso de Rubiños, de San Vicente de Cubelos, en 1815. Los de la variante ALFONSO también probaron su nobleza en la misma Real Chancillería, como se deduce del Catálogo de Basanta; D. Juan Alfonso, de Betanzos, en 1825; D. Arias Alfonso de Castelo, de la feligresía de San Juan de Noceda, en 1510; D. Lope Alfonso dos Vales, de la Puebla de Neira, en 1510; D. Juan Alfonso, vecino de Estevesiños (partido judicial de Verín), en 1538; y D. Luis Alfonso Mogrovejo, de Santiago, en 1733. D. Lope Alonso de Gaimonde y D.ª Aldonza Alonso tienen sepulcro en Santa María de Vivero.

Según Baños de Velasco los de Galicia son antecesores de los de Toledo: TELLO MURIELLIZ, fue padre de OVECO TELLES, quien tuvo por hijo a GONZALO EVEQUIZ, quien tuvo por hijo a, ADEFONSO GONZALEZ, quien tuvo por hijo a MUNIO ADEFONSO, quien tuvo por hijo a ADEFONSO MUNIO, padre de NUÑO ALFONSO, nacido en Celanova, en 1090, sirvió a D. Alfonso VII, fue alcaide de Toledo y falleció en la Peña del Cuervo, en l143; yace en la capilla del Sagrario, con sus Armas; casó dos veces en Toledo, con ilustre sucesión. Casa de Carres (ayuntamiento de Cesuras, partido judicial de Betanzos) ANTONIO ALFONSO DE GUERRA, vecino de Carres, casó con D.ª Catalina de Taba, y tuvo por hijo a FRANCISCO ALFONSO DE GUERRA, nacido en Carres, quien casó con D.ª Mariana de Villegas, natural de Madrid, y tuvo por hijos a 1. D. José Miguel Alfonso de Guerra y Villegas, quien sigue la línea 2. D. Antonio. 3. D. Baltasar. 4. D. Bernardo. D. JOSÉ MIGUEL ALFONSO DE GUERRA Y VILLEGAS, nacido en Madrid, fue cronista y rey de Armas de los reyes Carlos II y Felipe V, caballero de Santiago desde 1712, cronista de las cuatro Ordenes Militares; casó con D.ª María de Sandoval, natural de Madrid; tuvo por hijo a D. JUAN ALFONSO DE GUERRA Y SANDOVAL, natural de Madrid, cronista de la Orden de San Juan en Castilla y León, cronista y rey de Armas de Carlos II y Felipe V, caballero de Santiago desde 1695. Los del lugar de Pereiros, en Ginzo de Limia En 1779 pleitearon por su hidalguía, D. Baltasar Alonso y sus hermanos, del lugar de Pardieiros, feligresía de Santa María de Lobaces, anejo de Santa Eulalia de Chamosiños, jurisdicción de la villa de Ginzo de Limia, presentando la siguiente genealogía: D. FRANCISCO ALONSO, casó con D.ª Catalina Feijoo, y tuvo por hijo a D. SEBASTIÁN ALONSO, bautizado en Ababides, 9-V-1633; casó con Dª Inés Gil, en Ababides, 8-IX-1654, y tuvo por hijo a D. DOMINGO ALONSO, bautizado en Ababides, 20-V-1661, y que fue empadronado como noble entre los hidalgos de la torre y fortaleza de Portela de Limia en 1701, 1702, etc..; casó con D.ª Olaya Fernández, en Ababides, 21-I-1682, y tuvo por hijo a D. ISIDRO ALONSO, bautizado allí en 22-IX-1687, empadronado como noble en 1737, casó con D.ª María Feijoo Rodríguez Blanco, fueron vecinos de Trasmiras, y tuvo por hijo a D. BENITO ALONSO, bautizado en San Juan de Trasmiras, 22-XI-1719, empadronado como noble en 1760 y 1762; casó con Dª Francisca Conde, en Santa María de Lobaces, fueron vecinos de Pardieiros, y tuvo por hijo a D. BALTASAR ALONSO, bautizado el 19-II-1752, empadronado como noble el 1760, lo mismo que sus hermanos D. José y D. Isidro Alonso. Don Baltasar fue natural de Pardieiros y vecino de Santa María de Ansimil (jurisdicción de Celanova); Los tres hermanos lucharon por su hidalguía en la Real Chancillería de Valladolid, en 1779. Los de Santa María de Lodoselo (Ginzo de Limia) D. DIEGO ALONSO, casó con D.ª Ignacia Rodríguez, en San Román de Vilaseca, 6-II-1727, y tuvo por hijo a D. FRANCISCO ALONSO, bautizado en 5-II-1730 en San Román de Vilaseca; casó con D.ª Antonia García y tuvo a 1. D. FRANCISCO ANTONIO ALONSO, bautizado en 8-XII-1765, casó con D.ª Jacinta Soutelo, fueron vecinos de Santa María de Perrelos, y tuvo por hijos a a D. José. b. D. Vicente. c. D. Francisco Alonso, quien casó con D.ª Teresa Pena. 2. D. Antonio Alonso. Todos ellos, en 1819, litigaron por su hidalguía en la Real Chancillería de Valladolid, no habiendo podido presentar padrones de hidalguía por haber destruido el archivo de Ginzo de Limia la soldadesca francesa. Los de Piñeira Seca, también en Ginzo de Limia Ganaron varias provisiones reales de hidalguía, por la que de nuevo pleiteaban, por 1815, D. Agustín y D. Pedro Alonso. D. SEBASTIÁN ALONSO, que ganó provisión real de hidalguía en 29-II-1716, casó con D.ª Catalina Cuquejo; fueron vecinos de Escornabois, y tuvo por hijo a D. ANTONIO ALONSO, bautizado en Santa Marina de Escornabois, el 8-II-1687; casó con D.ª María Barreada, allí, el 15-V-1720, y tuvo por hijo a D. FRANCISCO ALONSO, bautizado en Escornabois el 12-XI-1730; casó con D.ª Agustina Gil, vecina de San Andrés de Piñeira Seca, el 3-VIII-1758, y tuvo por hijo a 1. D. AGUSTÍN ALONSO, bautizado en Piñeira Seca el 18-I-1761 y casado allí el 10-II-1792. 2. D. Pedro Alonso, bautizado allí en 29-VI-1774, quien casó con Dª Josefa Sotelo, y tuvo por hijos a a. D. Francisco Alonso, bautizado allí el 12-IX-1813. Los de Betanzos, procedentes del lugar de Candín (Valle de Ancares) D. PEDRO ALFONSO, tuvo por hijo a otro D. PEDRO ALFONSO, quien casó con Dª María Alfonso, natural de Suertes; empadronado en 1737, tuvo por hijo a D. SANTIAGO ALFONSO, empadronado como noble en 1792, bautizado en San Jorge de Pereda (Valle de Ancares); casó con Dª Lorenza López allí, el 2-X-1772, y tuvo por hijos a D. Domingo, D. Pedro y a D. JUAN ALFONSO, vecino de Betanzos, bautizado el 25-II-1792, en San Jorge de Pereda. Los tres hermanos estaban ya en Galicia por 1814 y en 1825 D. Juan aparece pleiteando por su hidalguía, habiendo obtenido real provisión que se la confirmaba. LOS ALONSO DE VALENCIA Del caballero Fernando Alonso, el que puso el escaño al Cid en los palacios de Galiana en las cortes de Toledo y que, procedía del solar de Alonso de la ciudad de Burgos, desciende una rama de Valencia, porque después que ganó el Cid esta ciudad y reino, quedaron en aquella frontera sucesores de dicho Fernando Alonso. Fue uno de ellos Fernando Alonso, que propagó su descendencia a Valencia, Villena, Elche, Ayora y otras partes de aquel reino. Descendiente de este Fernando fue, siglos más tarde Sebastián Alonso, que casó con doña Vicenta Marco, de la que tuvo a Vicente Alonso, que contrajo matrimonio con doña Vicenta Barqués, naciendo de esta unión, entre otros hijos María Luisa Alonso, que efectuó su enlace con Manuel de Luca, y fueron padres de Manuel de Luca y Alonso, nombrado juez de hecho en Valencia el 24 de marzo de 1837 y procurador síndico de aquel ayuntamiento el 10 de marzo de 1839. El mismo origen y procedencia traen Los Alonso de la villa de Ayora, como ya se ha dicho, de la provincia de Valencia.

Otros autores, sin entrar a esclarecer el origen de los Alonso, manifiestan que fue en Asturias donde radicó su primera casa, que data de los tiempos en que, el invicto don Pelayo, se retiró, ante el avance de las huestes moras, invasoras de España, a las montañas y cueva de Covadonga, a fin de poder reorganizarse para emprender la ardua labor de la Reconquista del solar patrio. Como ya es sabido, las huestes que le acompañaron eran harto exiguas ya que consistían en no más de trescientos caballeros y mil hombres de armas de a pie. No obstante, esta carestía de medios no fue óbice para que el valeroso caudillo fuera ganándoles palmo a palmo terreno a los musulmanes, sentando las bases para la sucesiva reconquista total de España. Es fama que, entre los trescientos caballeros que acompañaron a don Pelayo, había varios de este nombre, Alonso, descendientes de nobles godos y cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos. Antiguos solares de este linaje los hubo en la villa de Cangas de Onís y Avilés, en el Principado de Asturias.

El historiador Piferrer indica que es de pretensión de muchos genealogistas considerar como tronco y progenitor de casi todas las nobles familias que llevan actualmente este apellido a un hijo que tuvo una dama de la casa de Girón, muy antigua y poderosa en Asturias, cuyo padre fue el rey don Alfonso, "el Católico", asegurando que los más antiguos solares de este nombre radicaron en el indicado principado de Asturias, de donde sus ilustres hijos se adentraron en las montañas de Burgos, en el reino de Galicia, en ambas Castillas y otros puntos de la península, siendo en todas partes reconocidos como nobles de sangre y notoria hidalguía.

Esto dice el cronista general Baños de Velasco en el título de los caballeros Alonsos, que cita Morote en la Historia de Lorca: "Hay de este linaje en Andalucía y en los reinos de Sevilla, Murcia, Granada y en Madrid, y en todas partes es conocida su hidalguía y nobleza de sangre".

Por su parte, Tirso de Avilés, señala que: "la casa y solar de los Alfonsos es en Asturias de Oviedo y hay muchos de ellos y muy antiguos en la villa de Avilés y en la de Cangas de Onís; y estos dicen proceder y venir de un hijo del rey don Alfonso, "el Católico": y así el nombre de estos es Alfonso por apellido". Pero también en Madrid este linaje es muy antiguo y así lo señala Quintana en "Nobleza y Grandeza de Madrid". Ya en el año 1.389, en el poder que dio Madrid para prestar pleito homenaje al rey de Armenia, entre los regidores del estado de los caballeros que lo otorgaron, fueron don Diego Alfonso y don Pedro Alfonso. Este episodio del rey de Armenia es muy curioso. Recuerda alguien que, doscientos años antes que Madrid se convirtiera en capital de España, por decisión del rey Felipe II, ya albergó la minúscula corte de un monarca propio. Pues fue así y el personaje se llamó León VI. Un rey exiliado de Armenia que se convirtió en soberano de Madrid. Todo comenzó, como no podía ser menos, con el rey Enrique II, el conde de Trastamara, príncipe fratricida, asesino de su hermanastro, el legítimo rey de Castilla, don Pedro I. Causa maravilla saber que la nobleza aceptó el hecho, los juristas aceptaron la usurpación del trono y los doctores legitimaron el regicidio. Pero murió el de Trastamara y le sucedió en la Corona su hijo Juan I. En contraste con su padre, este rey era generoso noble y considerado con sus súbditos. Y que bien conocía la forma en que su padre había llegado al trono de Castilla, lo evidencia el mensaje que dirigió a todos sus reinos: "Sepades que agora puede averdies días que recreció el rey, mi padre, a quien Dios perdone...". Bien, durante el reinado de don Juan I, se presentó en España, León VI, de Armenia, que tampoco era hombre muy afortunado, porque contando tres años de edad, su padre, el legítimo rey fue asesinado y el trono usurpado por su tío, el rey Guido I. Al desdichado príncipe le tocó conocer el cautiverio en una mazmorra, hasta que fue puesto en libertad previo pago de rescate. Errante, fue a Aviñón para rendir homenaje al Papa y luego pasó a Cataluña, para finalmente caer en Castilla, donde el rey Juan I, sintió tanta compasión hacia él que véase lo que le regaló: "E viéndole desvalido e con parco sustento, otorgóle para su vida, la villa de Madrid e la de Andújar, e la villa Real (Ciudad Real), con todos sus pechos, derechos e rentas que en ellas había, e cada año de renta, para su vida, la suma de 150.000 maravedises". Mayor generosidad no cabe. Pero en Madrid, por entonces todavía se llamaba Magerit, la noticia de que el rey Juan I había regalado la villa a un soberano extranjero, cayó muy mal, hasta el punto que el rey Juan se arrepintió y dictó otra sentencia por la cual señalaba que la donación sería solamente válida durante la vida del rey armenio, sin que sus sucesores tuvieran el menor derecho a herencia. Se aplacaron los ánimos y así, entre los miembros del Concejo que rindieron pleitesía al armenio, estaba don Diego Alfonso y don Pedro Alfonso (o Alonso), como regidores de la villa de Madrid. El reinado de León, el armenio, sólo duró un año y medio, porque él mismo abdicó para trasladarse a Navarra y de allí a Francia donde murió. Recobrado Madrid para el trono de Castilla y pasado tan fugazmente el pintoresco episodio, los del linaje Alonso continuaron ostentado altos cargos en la villa. En el voto de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora que hizo la expresada Villa de Madrid por los años 1.438, se halló el regidor don Juan Alonso y en el Ayuntamiento de esta villa figura en 1.481, otro caballero de este linaje llamado don Pedro Alonso. En lo que toca a los Alonso del solar de Burgos, se lee en las crónicas de la época que reconocen como tronco de su linaje a don Fernando Alonso, de quien hizo mucho aprecio el famoso Rui Díaz de Vivar, el invicto "Cid Campeador", teniéndolo como su pariente. Otra línea, de esta ilustre familia, se estableció en Villena y emparentó con la noble familia Medina.

El más antiguo solar de los Alonso de Asturias radicó en Oviedo. Tenia también mucha antiguedad la casa del Concejo de Cangas de Onís, de la que se derivaron la del Concejo de Cabrales, la de Avilés y la de Cangas de Tineo. Otra casa asturiana de Alonso radicó en el Concejo de Villaviciosa, y de los primitivos solares de Asturias proceden también las de Braga en Portugal, la de la ciudad de Vigo y
la de la feligresía de San juan de Bayón, del partido judicial de Cambados, en la provincia de Pontevedra.
De los primeros caballeros asturianos del linaje fué sin duda
D. Alonso o D. Aloyto, pues de ambas maneras se le llama en diversos documentos, que tuvo el gobierno de Braga por el Rey Don Alfonso II el Casto y de aquella parte de Portugal que a la sazón dominaban los Reyes de Asturias. Este D. Alonso o D. Aloyto casó con doña Marquesa, y fueron sus hijos :
lº Gumardo.
2º Gladila, Obispo de Braga.
3º Piniolo.
4º Unifredo
5º Creosa, Reina de Oviedo , como mujer del Rey Mau regato.
6º Otro Piniolo; y
7º Buquilona.
Esto se comprueba por una escritura de donación que el segundogénito Gladia, Obispo de Braga, hizo a favor del Monasterio de Tuñón, que después se llamó de San Adriano, reedificado y ampliado por el Rey Don Alfonso el Magno, y por el testamento que dicho Prelado otorgó en la era de 901 que corresponde al año de 863. En este último documento declara que sus padres y abuelos fueron originarios y naturales de Asturias y heredados en Braga, de Portugal, en nombre de sus primeros conquistadores los Reyes de Oviedo. Añade que donaba al Monasterio de religiosos de Tuñón y a los mendigos que allí concurriesen, para que fuese sufragio de sus padres, hermanos y suyo, todos sus bienes en el territorio de Trubia, excepto la paranza y edivana de que había hecho carta a su sobrino Froylano. Los bienes que donaba los mencionaba así : Bartena, que decían Reborio o Muria, entera, junto a aquella de su tío Gutesindo; su suerte en Perlavia, entera, junto a Planu, que fué de su hermana doña Creosa y de su padre D. Alonso, y las tierras de la misma iglesia de su tio D. Damundo, enteras, con otras muchas tierras y heredades que nombra. Añade que da a la iglesia de Santa María la iglesia de San Cristóbal, Adriano y Natalia que su madre Marquesa fundó en el lugar de Perlunes. En la narración de ese documento muestra el Obispo Gradila su avanzada edad, pues refiere memorias y parentelas que hubieron de efectuarse en el espacio de ochenta años, pues desde el reinado de Mauregato, que afirma ser su cuñado como marido de su hermana doña Creosa, hasta el otorgamiento de esa escritura en 863, pasaron esos ochenta años, reinando en este largo intermedio, después de Don Mauregato, Don Bermudo I, Don Alfonso II el Casto, Don Ramiro I, Don Ordoño I y Don Alonso III el Magno, que a la sazón ocupaba el trono. Ya el otorgante dice que siendo mancebo entró en aquel Monasterio y se ordenó de Sacerdote; que después, en tiempos de Don Alonso II el Casto, le eligieron Abad, y que, finalmente, reinando Don Ramiro I, fue designado para desempeñar el Obispado de Braga. Con todas sus explicaciones, libra también de dudas y reparos, pues hace memoria de sus padres, tíos, hermanos y sobrinos, todos difuntos entonces, excepto su sobrino Froyla Gumárdiz.

Escudos de Armas del apellido:

Escudo heráldico del apellido AlonsoEscudo heráldico del apellido AlonsoEscudo heráldico del apellido AlonsoEscudo heráldico apellido Alonso
Son muchas las variantes que se les dan a las armas de este apellido, casi todas repiten alguna característica, como el león o la banda. Los Alonso o Alfonso del solar primitivo de la merindad de Valdivieso y las ramas que de él salieron, traen: Escudo tronchado por una banda de sinople, engolada en cabezas de dragones de oro, lampasados del mismo metal; la partición alta, de azur, con una estrella de oro de ocho puntas, y la partición baja, de oro, con un león rampante, de púrpura, lampasado y armado de gules y coronado de oro. Bordura de azur, y en letras de oro esta leyenda: «De mi Desiderio, godo, -y del rey Wamba sobrino,? procede esta casa en todo,? por línea recta y camino». Muchos ponen esta leyenda en una divisa en el timbre. En Puente San Miguel, traen escudo partido por banda sinople con dragantes de oro lampasados de sinople, y en lo alto azur, con lucero de oro de ocho rayos, y abajo en campo de oro león rampante de púrpura lampasado y armado de gules y coronado de oro. Los de Valencia, Ayora y Villena, originarios del solar de la ciudad de Burgos, como descendientes que eran de don Fernando Alonso, el que puso el escaño al Cid en las Cortes de Toledo, tienen el escudo del solar primitivo de la merindad de Valdivieso (del que dimanó, como se dijo oportunamente, el de la ciudad de Burgos), con la sola diferencia de que suprimen la leyenda de la bordura y la sustituyen con otra que dice: «El linaje de Alonso desciende del Cid, y el linaje de él de la estirpe y raíz de Alonso». Otros ponen esta leyenda en una divisa en el timbre de las armas. Los de Asturias y los de los valles de Toranzo y de Carriedo traen: Terciado en banda de oro engolada de dragantes de sinople; la parte alta de azur, tres estrellas de oro bien ordenadas; y la baja de plata, un león rampante de púrpura, lampasado y armado de gules. Bordura de oro. Algunos añaden la leyenda que dice: "Desciende esta casa en todo de mi Desiderio Godo". Los del valle de Toranzo traen otra variante: Banda de oro con dragantes de lo mismo, salpicados de sinople; en la parte alta, tres estrellas de oro en campo de azur, y en la de abajo de plata, león de púrpura armado de gules; también usan, un león de púrpura lampasado de gules y bordura de azur con letras que dicen "De mi Desiderio godo". Los de Cangas de Onís y Avilés traen: De plata, un león rampante de gules. Bordura de oro con cinco cruces de Calatrava de gules. Los de Galicia y los Señores de Ajofrín (Toledo) traen: De oro, seis roeles de gules y una espada desnuda y fijada en medio de ellos. Los de Quintanarrúa (Burgos) traen: Cortado, 1º, cuartelado: 1º y 4º de azur, un águila de oro engolada en cabezas de dragones de sinople perfiladas de oro; y 2º partido, 1º de azur, un Hércules desnudo entre dos columnas de plata, y 2º de azur, otro hombre desnudo peleando contra un león de oro. Los de Castil de Peones (Burgos) traen: De gules, un castillo de plata aclarado de sable, colocado sobre ondas de azur y plata, surmontado con una flor de lis de oro sobre su homenaje; partido de oro, con un león rampante de su color natural. Los de Santander y los de Osuna traen: De plata, un castillo de piedra aclarado de gules, a su lado diestro un león de gules y al siniestro un lobo de sable, ambos empinados a los muros del castillo; en el cantón siniestro de jefe una cabeza de moro con turbante blanco chorreando sangre. Bordura de gules con dos calderas de sable y en cada uno de sus cuatro ángulos una cabeza de moro. Los de Valdeprado y valle de Cereceda (Santander), Valderas (León), Astorga y Ciudad Real traen: De gules, un castillo de plata aclarado de azur colocado sobre ondas de plata y azur y acompañado de tres flores de lis de oro, una encima y otra a cada lado. Los Alonso de Bores en Liébana, usaron: En campo de gules, una torre de plata, puertas y ventanas de gules y en punta ondas de azur; en jefe una lis de oro, y otra en cada flanco. Los de Torrelavega, presentan un árbol con dos leones empinantes. Así las vemos en el lugar de Riocorvo, donde llevan como leyenda una inscripción que dice: "Estas armas y blasón, costumbre de Alonsos son". Los de la casa de Mogrovejo, llevaron escudo cortado y medio partido; en la mitad superior cuartelado: 1.º y 4.º, un águila coronada, y 2.º y 3.º, columnas de Hércules, ignoramos los esmaltes. Los de Aragón y Navarra traen: De azur, un león rampante de oro cantonado en lo alto de dos estrellas de oro, y en lo bajo de dos crecientes de plata y acostado de dos sotueres de oro. Los de Elche (Alicante) traen: De plata, un león rampante de gules. Los de Castilla, Andalucía y América traen: Cuartelado, 1º y 4º de gules, un castillo de oro aclarado de azur; y 2º y 3º de azur, una flor de lis de plata. Algunos añaden bordura de gules con ocho veneras de oro. Otros de América traen: Cuartelado en sotuer, 1º de sable, un castillo de plata; 2º de azur, tres flores de lis de plata bien ordenadas; 3º de sinople, una sierpe de oro ondeada colocada en palo cabeza abajo; y 4º de púrpura, un león rampante de oro. Otros traen: De gules, un castillo de plata aclarado de azur; partido de azur, con una flor de lis de plata. Otros traen: De sinople, un puente de piedra de tres arcos y dos escalas arrimadas a él, y una bandera de plata con el asta quebrada. El Emperador Carlos I concedió en Barcelona el 23 de Septiembre de 1.519 a D. Álvaro Alonso y a otros hijos de varios acompañantes de Colón en su primer viaje a las Indias, escudo consistente en tres carabelas al natural sobre el mar, y, saliendo de cada una de ellas, una mano señalando la tierra. Bordura, unas áncoras y unos corazones. La Real Cédula citada no indica metales ni colores. Escudo cuartelado: 1.º y 4.º, en campo de gules, un castillo de oro, aclarado de azur, 2.º y 3.º león rampante, de gules, en campo de plata.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La púrpura se traduce por dignidad, soberanía, grandeza y poder. Los que traen estas armas quedan obligados a socorrer a los eclesiásticos y los religisos. La púrpura representa la amatista; su signo, el de Júpiter; su elemento, el aire; su día de la semana, el jueves; los meses, febrero y noviembre; el metal, el estaño; la planta, la sabina y su flor, el lirio; y en lo que se refiere al Zodiaco, se añade al planeta Júpiter, los signos de Sagitario y Piscis. Su animal es el león y de los peces, la ballena. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. Los Gentiles por la figura del áncora significaban aquel que había asegurado bien su fortuna, y sus negocios. Es también símbolo de la esperanza y la seguridad que debemos tener en Dios. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bandera es la señal o insignia con que se distingue a un cuerpo de tropa. Símbolo de poder y de señorío sobre huestes y vasallos. La bandera se usaba más en timbres que como divisa del escudo, sin embargo, dentro del blasón suele proceder de caballeros que pertenecieron a la Orden Militar "Caballería de la Razón", que fundó Don Juan I, rey de Castilla, en el año 1385, usando como divisa un estandarte. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc.., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.