Linaje muy antiguo originario de la Saboya. El padre Marcos Gilbezt de Varé, en su obra impresa en París en 1640, dice que el primitivo nombre de este apellido fue Fay, y que tuvo su asiento en Lyon (Francia) y su naturaleza en la casa de Fay, que radicaba allí. Otros genealogistas dicen que Alfay es lo mismo que Alfar. Añaden que de la Saboya pasaron los Alfay a Francia, y que en las guerras que esta nación sostuvo contra Inglaterra en la antigüedad se distinguieron los capitanes Juan Alfay y Carlos Alfay. Un Guillermo Alfay fue gobernador de Olorón. Otros autores afirman que los Alfay vinieron de Francia a España con el emperador Carlomagno, estableciéndose en Cataluña; pero esto no ofrece garantías de exactitud ni hay noticias serias que lo prueben. Lo único que puede decirse, concretándose a datos comprobados, es que el linaje Alfay procede, en. efecto, de la Saboya, y que algunos de sus miembros pasaron a España, estableciéndose en Cataluña.
Escudos de Armas del apellido:
La casa Alfay, de Francia, según el mencionado Pedro Marcos Gilbert de Vare, traía escudo de azur, con un ciervo de oro; pero en el castillo que los Alfay poseyeron en la Saboya y en el palacio que tenían en el principado de Cataluña se veían estas otras armas, que son las que han traído siempre todas las ramas del linaje en España: En campo de azur, un castillo de oro sobre una terraza de sinople, por la que corre un río. A los lados del castillo, dos ciervos de oro paciendo, y en el jefe, surmontando el castillo, una estrella o lucero también de oro. En campo de azur, un castillo de oro, sobre terraza de sinople, por la que corre un río; a cada lado del castillo, un ciervo de oro, paciendo, y, surmontando el castillo, una estrella de oro.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc.., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza. El ciervo simboliza ánimo esforzado, que saca y recobra energías aun en las ocasiones más adversas. Representa al soldado experimentado y prudente que aguarda cautamente la llegada de sus adversarios.
