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He aquí uno de los linajes respecto de cuyo origen y primeras sucesiones contienen múltiples errores la mayor parte de los nobiliarios. En el rebuscar de manuscritos y obras hemos aprovechado únicamente las noticias que tienen sólida garantía de verdad y cuya exactitud puede probarse, refiriéndonos únicamente en esta obra a la línea de Albornoz radicada en Valencia. I. De la línea de Valencia fue Vicente de Albornoz, nacido en dicha capital. Casó don doña Angela de Folich, natural de Alcira, en la que procreó a II. Carlos de Albornoz, nacido en Alcira. Fue tesorero de la Inquisición en Valencia, y casó con doña Ignacia Tapies de Solá, nacida en dicha capital, de cuya unión fue hijo III. Baltasar de Albornoz y Tapies de Solá, natural de Valencia, que ingresó en la Orden de Montesa en 1747. Otros autores dicen que este linaje de los Albornoz es uno de los más nobles y esclarecidos de España y está entroncado con los Carrillo, los Acuña, los De Luna, De la Cerda, Villena, Mendoza y otros no menos nobles. Se afirma que este linaje procede de la infanta doña Elvira, hija del rey don Fernando I. Entre sus miembros se encuentra don García de Albornoz que se distinguió al servicio del rey don Jaime. Con ocasión del cerco que este Monarca puso a la ciudad de Murcia, don García acompañado de algunos soldados entraron en cierta ocasión en la ciudad, aprovechando las sombras de la noche, y obraron con tanta destreza y valentía que al regreso al campamento cristiano traían con ellos a más de treinta cautivos que habían liberado de las mazmorras de los moros. Otro miembro de esta familia, don Gil de Albornoz fue Capellán Mayor del rey don Alfonso VII, en cuya tienda real celebró la misa y bendijo las armas cristianas el día de la batalla del Salado. Fue también arzobispo de Toledo y cardenal, mereciendo el nombre de Restaurador de los Estados de la Iglesia por haber recobrado la Marca de Ancona, así como muchas ciudades, villas y fortalezas. Fue hombre de un espíritu muy emprendedor y combativo y estuvo presente en el cerco de Gibraltar y en la conquista de Algeciras. Fue también un hábil diplomático, llegando a ser Legado Pontificio de toda Italia. El linaje tiene su procedencia en Aragón, aunque después se extendiera por casi toda la Península. Otro de sus miembros destacados, fue don José Carrillo, Conde de Albornoz, prestigioso militar que, durante la guerra de Sucesión española, peleó en el bando de los partidarios borbónicos para entronizar al que más tarde sería rey Felipe V, de España. Otro Albornoz, sobrino del célebre cardenal, fue Micer Gómez de Albornoz, copero mayor del rey de Castilla y senador en Roma.               

Escudos de Armas del apellido:
Las armas de los Albornoz son las siguientes: En campo de oro, una banda de sinople. Don Pedro Lezcano dice que antes de traer ese escudo trajeron este otro: Escudo tronchado; en la primera partición, en campo de gules, un castillo de oro, y en la segunda partición, en campo de plata, un león rampante, de gules. Pero dicho tratadista, que es el único entre los que hemos consultado que menciona esas armas, no prueba su aseveración. Onofre Esquerdo confunde el campo de las armas de los Albornoz, y dice que es de plata. Pero el verdadero escudo del linaje, es la banda de sinople en campo de oro.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.