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El origen de este linaje alcanza tiempos muy remotos. En historias, crónicas e instrumentos de gran antigüedad se encuentran datos que pretenden explicarlo; pero como esos datos se basan en hechos que no están esclarecidos y que probablemente no tuvieron existencia más que en la fábula, conviene, al recopilarlos, ir sometiéndolos a un examen que descubra la garantía de verosimilitud que pueden ofrecer y evite caer en los errores en que tantos tratadistas incurrieron. Este camino, que es el único discreto, es el que a continuación vamos a seguir. Antiguas crónicas de Cataluña, a las que Pedro Tomich sigue en la suya, refieren que en tiempos del príncipe franco Carlos Martel, que tenía en su nombre el gobierno de Guiana, o el de Aquitania, el caudillo Otger Catalón, era señor de un castillo denominado Catalón, por lo que le llamaron Otger de Catalón. Este caudillo, ayudado de nueve insignes capitanes, decidió en 733 la empresa de pasar a Cataluña, a pelear contra los moros, y para llevar a cabo sus propósitos atravesó con un ejército de veinticinco mil hombres los valles de Arán y Aneo. En breves días ganaron la Cerdanya y continuaron el camino hacia Gerona, poniendo cerco a la villa de Ampurias, punto muy principal de las concentraciones enemigas. Murió en 735, hallándose sobre esta plaza, el referido Otger Catalón, y entonces fue elegido por General de aquel ejército Dapifer de Montcada, que era uno de los nueve capitanes aludidos. La denodada resistencia de los moros y los grandes refuerzos que acudieron en su auxilio, fue causa de que los sitiadores levantasen el cerco y se recogieran en las montañas, en las que se hicieron fuertes hasta la llegada de Carlomagno por los años de 778. Añaden esas crónicas que cuando llegó Carlomagno al principado de Cataluña, que acabó de ganar en aquel tiempo su hijo Luis, ordenó que se estableciesen nueve condados, señalando a cada uno sus límites e instituyendo entonces las nueve baronías que se dieron a los nueve capitanes que pasaron a Cataluña con Otger Catalón, y que fueron los que citan diversas historias con los nombres de Dapifer de Montcada, Galcerán de Pinós, Hugo de Mataplana, Galcerán de Cervera, Galcerán de Cervelló, Geraldo de Alemany, Bernardo de Anglesola, Gisperto de Ribelles y Bernardo Roger de Erill. Todos estos caballeros tenían, sin embargo, que llamarse de otra manera antes de quedar establecidos en Cataluña, pues eran gentes de tierras extrañas, algunos oriundos de Alemania, y los apellidos con que se les cita en esas historias son en su mayoría catalanes, y debieron tomarlos de los nombres de los castillos y baronías que después les fueron concedidos. Las crónicas a que venimos haciendo referencia, y que más tarde han seguido muchos autores, manifiestan también que dichos capitanes fueron los progenitores de ilustres y antiguas casas de Cataluña,procediendo la apellidada Alamán, Alemán o Alemany del referido barón Geraldo de Alamán. En éste, pues, y en los hechos relatados encuentran muchos genealogistas el origen del linaje que nos ocupa; pero antes de aceptarlo como cierto, conviene ponerle algunas apostillas que consideramos oportunas. En primer lugar, nada de los escritos en esas crónicas dicen otros autores antiguos, salvo el obispo Turpín, que en su fabulosa historia hace mención de Aigolant (refiriéndose a Otger Catalón), pero afirmando que era rey de los moros y que Carlomagno vino a luchar contra él en España, con un ejército de veinticinco mil de a caballo, sin la gente de a pie. Más sabido es lo dado que fue ese obispo a escribir no ya cosas inverosímiles, sino increíbles. No faltan, por añadidura, historiadores catalanes de grave autoridad y con mucha noticia de las cosas antiguas, entre ellos Jerónimo Paulo, natural de Barcelona, que procuraron derribar todos los fundamentos de la historia de Tomich en la parte relativa a la entrada y origen de aquellos nueve varones en Cataluña, dándolo todo por ficción y burla. Agréguese a esto que la moderna crítica histórica, desde los tiempos del padre Másdeu, niega esas entradas de Carlomagno en España, y resultará que no es prudente acoger sin reservas toda la relación apuntada sobre el origen del linaje Alemany. Acudamos, pues, a otra de las versiones que tratan de explicar ese origen. Algunos puntos de contacto con la anterior tiene la que afirma que el linaje Alemany procede de la imperial estirpe de los condes de Stolberg, príncipes soberanos de Alemania; pues dice que el caballero Querart, conde de Stolberg, casado con Clotilde, de la sangre real de la casa de Baviera, tuvo por segundogénito a Querart Rachmont, que casó con Claramunda, de la real estirpe de los antiguos reyes de Francia, y que fue uno de los nueve héroes que en l.os años de 735 emprendieron la conquista de Cataluña. Añade que este Querart Rachmont la quien el conde de Cervellón y barón de Oropesa, en la genealogía que sobre la casa de su primer título mandó imprimir en 1663, le da la filiación de Alamán, ganó en el año 800 el castillo de Cervellón; que en él erigió su casa solar, que Carlomagno le dio el título de barón, y que fue en España primero del árbol de los linajes de Alemany y Cervelló, porque a su filiación de Alamán unió la de Cervelló, tomándola del nombre del citado castillo y comenzado entonces a llamarse Geraldo Alemany de Cervelló. A esta nueva versión, como se ve, se le pueden aplicar casi los mismos reparos que a la primera, y ante ello, preciso es acogerse a la tercera y última que, coincidiendo con las otras en algo, explica el origen del linaje Alemany, diciendo que procede de los caballeros oriundos de Alemania, que pasaron de Francia a Cataluña para pelear contra los moros y allí quedaron establecidos. Añade que uno de ellos fue el citado Geraldo Alemany de Cervelló, que en el año 800 adquirió el dominio del castillo y baronía de Cerveró, tomando también este nombre por apellido, y siendo el progenitor de esta casa, y que el otro era el también referido Geraldo Alamán o Alemany, fundador de otra rama de Alemany, que más tarde se unió con la del primero. Como de las sucesiones de estos dos caballeros, la que ofrece datos más completos es la de Geraldo Alemany, con ésta comenzaremos la genealogía del linaje que nos ocupa, llegando así al momento en que una rama se una con la otra. PRIMERA RAMA I. Geraldo Alemany de Cervelló, que adquirió el dominio y baronía de Cervelló en el año 800, fue en España el primero de una rama de Alemany, y el progenitor a la vez del linaje de Cervelló, por haber tomado también por a.pellido el nombre de dicho castillo. No se sabe el nombre de la señora con quien casó, y cesan sus memorias en el año 817. Le sucedió II Ramón Alemany de Cervelló, quien, después de continuar las guerras contra los moros, murió en 849. También se ignora con quién casó; pero se sabe que vino a sucederle III. Geraldo Ramón de Cervelló, que empleó su esfuerzo contra la morisma y amplió su patrimonio ganando muchos castillos, que le fueron confirmados por el emperador Carlos «el Calvo» en 889. El había muerto, lleno de triunfos, en 872, y le sucedió IV. Ramón Alemany de Cervelló, segundo del nombre, que sirvió en las guerras católicas al conde de Barcelona, Guifredo «el Velloso». Contrajo matrimonio con Adelaida, del linaje de los Cruilles, según se cree, y murió por los años de 921. Dejó por hijo y sucesor a V. Geraldo Alemany de Cervelló, segundo del nombre, que casó con una señora llamada Brusnisenda. Le sucedió en la casa VI. Asulfo de Cervelló, a quien citan los autores suprimiendo el Alemany. Consta que contrajo matrimonio con una señora llamada Druda, en un instrumento de venta que a dichos consortes, en cuatro de las candelas de mayo del tercer año del reinado de Luis, rey de Francia, que fue el de 941, hizo el caballero Rodulfo del castillo, lugar y término llamado Marra, que comprendía un gran territorio; instrumento que, refiriéndose al archivo del benedictino monasterio de la Virgen de Montserrat, trae el arzobispo de París don Pedro de Máscá, en su Marca Hispánica, col. 853. ALEMANY DE BELLPUIG Descendiente de este último fue Roger de Alemany, llamado de Bellpuig, del que se derivan las familias siguientes: La de Catllar, comúnmente llamada Descatllar. Esta familia es, por varonía, Alemany, debido al casamiento de doña Inés Descatllar con Pedro Alemany de Bellpuig, nieta del referido Roger Alemany de Bellpuig. Los descendientes de Pedro Alemany de Bellpuig tomaron nombre y armas de Descatllar, prosiguiendo su varonil descendencia hasta don Juan Descatllar, que estaba casado con doña Dionisia de Reart, y don Narciso Descatllar, marqués de Besora, marido de doña María Desbac y Cartellá, los cuales fueron varoniles nietos séptimos del mismo Roger Alemany de Bellpuig La de Desbac. Esta familia viene de la varonía del mencionado Roger Alemany de Bellpuig por el matrimonio que contrajo don Luis Descatllar, cuarto nieto de Roger Alemany de Bellpuig, con doña María Desbac, cuyo hijo, don Francisco, tomó nombre y armas de la casa Desbac, prosiguiéndose la varonía hasta don Pedro Desbac, marqués de Cartellá, hijo de don Luis Desbac y de su mujer doña Gertrud.is de Cartellá y octavo nieto varón de Roger Alemany de Bellpuig. La de Montpalau. Esta familia se incorporó a la varonía del citado Roger Alemany de Bellpuig, mediante el matrimonial enlace de doña Mari-Angela de Montpalau con Bernardo Alemany, hijo de Jaime de Alemany y de doña Angela de Cartellá. La de Sagarriga. Esta familia había venido a parar en hembra, esto es, en doña Bartomea de Sagarriga, hija de Ramón de Palou y de Sagarriga. Pero dicha doña Bartolomea casó con el mencionado Roger Alemany de Bellpuig, y fue uno de sus hijos Gaspar Alemany de Bellpuig, que sucedió en los estados de la casa Sagarriga, derivándose de él la varonil descendencia hasta don Francisco de Sagarriga y de Vera, conde de Creixell, casado con doña María de Queralt y Reart. EN MALLORCA La familia Alemán o Alemany, de Mallorca, procede de la de Cataluña, y aparece allí establecida desde tiempos muy antiguos. Jerónimo Zurita dice que uno de los caballeros que por los años de 1114 acompañaron al conde de Barcelona, Ramón Berenguer III, en la conquista de la isla de Mallorca, que estaba en poder de los moros, fue Geraldo de Alemany, a quien hace figurar entre los que más se distinguieron en aquella empresa. No especifica Zurita cuál de los varios Geraldo de Alemany fue ése; pero debió ser el Geraldo Alemany, quinto del nombre de la rama de los Alemany de Cervelló, hijo primogénito de Geraldo Alemany, cuarto del nombre, y hermano de Guillermo de Cervelló, que contrajo matrimonio con la hija única y heredera de Pedro de Alemany. Pensamos esto, porque tal Geraldo de Alemany, quinto del nombre, vivió y floreció en los años de la citada conquista de Mallorca por el conde Ramón Berenguer III. Ahora bien, cuando los Alemán o Alemany quedaron establecidos en Mallorca, dando motivo a la familia que radicó en esa isla, no debió ser a raíz de dicha conquista de Ramón Berenguer III, sino en la otra que el año 1230 realizó el rey de Aragón don Jaime I «el Conquistador», pues a este monarca le acompañaron en su empresa varios caballeros del linaje Alemany, que fueron los progenitores de las ramas que en Mallorca se formaron. Jerónimo Zurita, en sus Anales de Aragón, nos da noticia concreta de algunos de esos caballeros en los siguientes párrafos: «Grande fue la riqueza y el despojo que los cristianos hallaron en la ciudad (Palma de Mallorca); y luego se entendió en hacer almoneda de la ropa y esclavos para hacer repartición conforme a lo que el rey tenía acordado; y para esto fueron nombrados; don Berenguer, obispo de Barcelona; don Lope, obispo de Lérida; don Nuño Sánchez; Ponce Hugo, conde de Ampurias; Ramón Alemany y Ramón Berenguer de Ager». Luego añade el propio Zurita: «Pero entre tanto que esto se ponía en orden, se encendió gran mortandad, no sólo en la gente común, sino en las personas principales; y dentro de un mes murieron Guillermo de Claramunt, Ramón Alemany, don García Pérez de Meitad, que era un caballero aragonés de buen linaje y de la mesnada del rey, y don Geraldo de Cervelló, sobrino de don Ramón Alemany, que fue hijo de don Guillermo de Cervelló, hermano mayor de don Ramón Alemany». En efecto este Ramón Alemany, que pereció con su sobrino Geraldo de Cervelló durante tal mortandad en Mallorca, y del que también da noticia Bover, era hermano menor de Guillermo de Cervelló, y ambos hijos de Geraldo Alemany y nietos del Geraldo Alemany, quinto del nombre, que fue hermano del Guillermo de Cervelló, que contrajo matrimonio con la hija única y heredera de Pedro Alemany. Se ve, pues, claramente que con don Jaime I pasaron a la conquista de Mallorca caballeros Alemany de la rama de los Cervelló. También se sabe que acompañaron a ese rey en dicha empresa otros caballeros Alemany de la otra rama de Geraldo o Pedro Alemán o Alemany; pues está comprobado que Pedro Alemán o Alemany, que casó con doña Blanca y que era hijo de Guillermo de Cerve11ó y dc su mujer, la hija y heredera del Pedro Alemany, descendiente del citado Geraldo, se halló en la conquista de Mallorca con la gente de don Gastón de Bearne, y fue heredado en la porción de este magnate con una alquería obligada al censo de dos morabatines y una libra de pimientos al expresado vizconde. Su pariente Fernando de Alemany fue también conquistador de Mallorca, y obtuvo del conde don Nuño Sánchez una donación de un campo de la alquería «Rossenxit», en el término de Felanitx, junto al puente mayor, cuya propiedad, en los idus de julio de 1239, su apoderado, López Fernández, se la dio en establecimiento a Bartolomé y Bernardo Falgueres. Siguiendo la relación de los caballeros Alemany (algunos escriben Alemañy) de Mallorca, hacen las historias mención de los siguientes: Pedro de Alemany, que afirmó en calidad de testigo el privilegio de caballero que en el año de 1279 concedió el rey don Jamie II a Pedro, hijo de Ponce Vic. Guillén Ramón de Alemany, que en 1290 era procurador real o representante de patrimonio de su majestad en aquella isla. EN ARAGON Y VALENCIA Muchos de los caballeros catalanes del linaje Alemany sirvieron, como se desprende de algunos datos que quedan expuestos, a los reyes de Aragón, y sus nombres van unidos en la historia a los hechos más salientes que realizaron don Jaime I «el Conquistador», don Pedro III, don Jaime II, don Alfonso IV, don Pedro IV, don Juan y don Martín. Estos caballeros y sus sucesores, crearon en Aragón ramas y casas muy principales, cuyos miembros gozaron siempre de los honores y preeminencias que correspondíales por su noble y elevada alcurnia. Ramón Alamán, Guerao Alamán, Guillén Alamán, Ferrer Alamán, Pedro Alamán, Bernardo Alamán y otros, florecieron notablemente en Aragón durante los reinados de los monarcas aludidos. De Cataluña y Aragón pasó el linaje a Valencia. Jaime Febrer cita a Raimundo Alemany, que fue un esforzado guerrero y que se distinguió mucho en la conquista de Valencia sirviendo a don Jaime I. Los Alemany se extendieron también por Murcia, Castilla, La Rioja, Extremadura y Andalucía.

Escudos de Armas del apellido:
Como el linaje Alemán o Alemany se extendió, como se ha visto, por diversas regiones de España, y dio motivo a muchas y muy importantes casas y ramas, son también varias y distintas las armas que traen los de este apellido. A continuación describimos todas aquellas de que tenemos noticia: Las primitivas del linaje, esto es, las de la baronía y casa fundadora, son: En campo de plata, tres alas bajadas, de gules. Estas mismás traen los de Cataluña y los de Aragón y la línea que pasó a Castilla. Algunos ponen esas alas de gules embellecidas de oro. Los de la casa y rama de Poblet, también en Cataluña, ostentan estas otras: En campo de gules, una ala de ángel, de oro. Así aparecen en los sepulcros y capillas que los de este linaje tienen en la iglesia de dicho lugar y así las describe don Juan Francisco de Hita y otros autores. Don Jerónimo de Villa altera los esmaltes de ese escudo, y pone el campo de oro y el ala de gules. García Ciprés dice que otros, en Aragón, traen dos alas y dos manos cuartelando el escudo, pero no indica los esmaltes del campo y de las piezas, y por esta razón no le dibujamos. Los de Mallorca y otras ramas de Baleares, y los de Valencia, traen las armas de la casa de Cataluña primitiva y fundadora, pero modifican el campo y lo pintan de oro en vez de plata. Algunos en Mallorca, según don Joaquín María Bover, ostentan este mismo escudo, con la pequeña diferencia de colocar en el campo de oro las tres alas de gules, con las puntas hacia arriba. Los de Murcia y Alicante tienen este otro escudo: En campo de gules, cinco alas de plata, sombreadas de azur, puestas en sotuer y con las puntas hacia arriba. La del centro aparece cogida y sostenida por la mano de un brazo armado, también de plata, moviente del flanco siniestro. Algunos de Valencia usan también este escudo. Los Alemán o Alemany de Bellpuig o Bellpuch, traen: Escudo cuartelado, 1º y 4º, de oro, con una flor de lis de sinople y bordura almenada de ocho piezas, también de sinople, y 2º y 3º, de plata, con un ala de gules y otra bordura almenada de ocho piezas, también de gules. Miguel de Salazar pone en ese escudo: En el lº y 4º cuarteles, en vez de la flor de lis, un monte floreado de sinople, y Lorenzo de Padilla coloca en el 2º y 3º cuarteles, tres alas de gules en vez de una. Pero coinciden con ellos los demás tratadistas que hemos consultado. Según el citado Lorenzo de Padilla, hay también una línea de este linaje que trae: Escudo de plata, con un águila exployada (o de dos cabezas) de sable, picada y armada de oro, y membrada de gules, y que sostiene por cada pico un escudete de oro, con un lobo andante, de gules. Otra línea ostenta: En campo de plata, un águila de sable, exployada o de dos cabezas, con el pecho cargado de un escudete de gules, con un león rampante, de su color natural. Otra tiene: Escudo de gules, con un águila de su color y bordura de azur, con cinco flores de lis de plata, cortadas de oro. Estos dos últimos escudos los describe Frías de Albornoz. Jorge de Montemayor, Jerónimo de Villa y otros autores dicen que una nueva línea de Alemán o Alemany trae: Escudo de plata, con una cabrita o chevrón de sable, surmontado de un mazo del mismo color. También el ya citado Jorge de Montemayor manifiesta que otra rama ostenta: Escudo de azur, con una ala de plata, partido de plata, con un peñasco de sinople sobre ondas de azur y plata, surmontado de una ala de azur, pareada de dos flores de lis de sinople. Finalmente, hay otra línea de este apellido que trae: Escudo de azur, con un morrión o casco de plata; partido, también de azur, con una faja de oro. Estas cinco últimás armas, sin embargo, no son tan puras y propias del linaje como las anteriores, ni están tan generalizadas.  

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. Los ángeles anuncian la voluntad divina a los elegidos. Simboliza la protección y el mundo espiritual. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El brazo simboliza la fortaleza. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. El cabrio o chevrón representa las botas y espuelas del caballero, concediendose ésta pieza en Armería a los que salen heridos en las piernas, aunque muchos la tienen por símbolo de protección. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc.., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza. El casco simboliza la nobleza del caballero.