Tienda online de heráldica en diversos materiales

Los apellidos Aracil, en el reino de Valencia (que quiere decir «ara del cielo») y Araciel, en la Rioja y Castilla, pertenecen a un mismo y noble linaje y son oriundos de Navarra, donde tuvieron su primjtivo solar. Este estuvo sito, según Jorge de Montemayor y Alonso de Santa Cruz, en el antiguo lugar de Araciel, hoy ya despoblado, del término de Corella y partido judicial de Tudela. EI rey don Alfonso «el Batallador», concedió a sus moradores, en 1125, los fueros de Cornado y el goce de las aguas del río Alharna. Tuvo fortaleza y alcaide hasta el año de 1294; pero siendo muy frecuentes las invasiones que padecía, como fronterizo de Castilla, en las guerras de ambos reinos, llegó a despoblarse a mitad del siglo XIV, y don Carlos III de Navarra agregó a Corella todos sus términos, quedando rural su iglesia de Santa Lucía, que hoy es ermita y aun conserva la pila bautismal. Los caballeros de este linaje fueron señores de dicho lugar de Araciel y, al despoblarse, pasaron sus ramas al reino de Valencia y a la Rioja. Entre los notables de este apellido cítanse a Esteban de Araciel y Páez, noble capitán de Carlos V en Flandes; Juan de Aracil Herráez, regidor mayor de Santiago de Guatemala, y Pedro López dr Araciel, conquistador de Santa Fe de Bogotá (Colombia). El lustre y la hidalguía de la rama que se estableció en el reino de Valencia, especialmente en la provincia de Alicante, y que se apellidó Aracil, se prueba con los cargos que ocuparon sus individuos y que solamente podían desempeñar los hijosdalgo. Una de sus líneas radicó en Jijona (Alicante), y por el libro de estaciones y sorteos de los cargos honoríficos de justicia y jurados de dicha ciudad, que empieza en el año de 1633, consta que I. Francisco Aracil fue mayordomo y justicia en 1653. Casó con doña Angela Moxa, y fueron padres de II. Tomás Aracil, que desempeñó el cargo de justicia en 1664, y contrajo matrimonio con una señora de la ilustre casa de Bernabeu, naciendo de esa unión III. Diego Aracil, que también fue justicia en Jijona en 1670. Este caballero casó con doña Nicolasa Soler, en la que procreó a IV. Mariano Aracil, jurado y luego regidor de dicha ciudad, que contrajo matrimonio con doña María Cortés, de la que tuvo por hijo y sucesor a V. Joaquín Aracil y Cortés, a cuyo pedimento extendió certificación de armas y blasones don Juan Alonso de Guerra y Sandoval. Otra línea de la rama del reino de Valencia y hermana de la anterior, tuvo su asiento en Alcoy (Alicante), y sus individuos fueron también tenidos siempre por notorios hijosdalgo, como los de Jijona. En Jijona, según el censo realizado en dicha villa en el año 1421, vivía una familia Aracil, y otra vivía, según consta en el censo aragonés del año 1495, en la villa de Trasmoz (Merindad de Tarazona). Probaron su nobleza para ejercer cargos ante el Santo Oficio de la Inquisición de Valencia: Juan Aracil Ibáñez y Pérez, rector de la parroquia de Jijona, para Comisario, en 1734, y el Doctor Onofre Aracil Salvador Pérez y Compañy, natural de Jijona, para Abogado del Tribunal, en 1646.

Escudos de Armas del apellido:
Los de Valencia, apellidados Aracil, tienen estas otras armas: Escudo cuartelado: 1º y 4º, de azur, con el arco de San Juan, de plata (algunos autores lo interpretan como un creciente de plata, ranversado), y 2º y 3º, de oro, con un águila de sable. Bordura de gules, con ocho cruces de oro floreteadas y semejantes a la de Calatrava. Los de Navarra y Castilla traen: escudo cuartelado, l.º y 4.º, en campo de azur, el arco de San Juan, de los colores del iris, y 2.º y 3.º, también de azur, con una flor de lis de oro. Los de Valencia traen escudo cuartelado: l.º y 4.º, en campo de azur, el arco de San Juan, de plata, y 2.º y 3.º, en campo de oro, un águila de sable. Bordura de gules, con ocho cruces floreteadas, de oro.       

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. El arco iris, también llamado arco de San Juan o de San Martín, simboliza la paz y la tranquilidad que se alcanza tras la reconciliación lograda tras una tregua entre antiguos enemigos. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas.