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Tiénese por fundador de este linaje a Juan de Añón, caballero aragonés que se distinguió mucho en la reconquista del reino de Valencia. Rindió las plazas de Jérica y El Toro, ambas pertenecientes hoy al partido judicial de Viver, provincia de Castellón, y, agradecido a estos servicios, le premió el rey aragonés don Jaime I, dándole el lugar de Yosa, en la provincia de Huesca. Debió también heredarle en Jérica, pues en esta villa radicó, desde poco después de la emocionada reconquista, la casa de Añón, solar de los de este linaje en el reino de Valencia. Una rama de esta casa se estableció en la ciudad de Segorbe (también de la provincia de Castellón), y de ella fue mosén Sancho de Añón, de quien procede la línea, que pasó a la ciudad de Valencia. Por los años de 1417 sostuvo enconado bando con los del linaje Fraire, de Segorbes, el hidalgo Juan de Añón, vecino de dicha ciudad, pero originario de la villa de Jérica. Por los años de 1530, época en que escribió Martín de Viciana, vivían en Valencia mosén Juan Gisbert López de Añón (descendiente del mosén Sancho de Añón, caballero de Segorbe), que tenía los siguientes hijos: 1º Juan Jerónimo de Añón. 2º Blas Sancho de Añón. 3º Francisco de Añón, y 4º Francisco López de Añón. Todos ellos eran caballeros del extremo brazo militar de la ciudad y reino de Valencia. El cuarto hijo, Francisco López de Añón, se avecindó en Segorbe. No he hallado este apellido en ninguna de las obras de carácter general consultadas hasta el presente, ni el Catálogo de Basanta alude a pruebas de nobleza verificadas por individuo alguno de esta familia gallega. Con todo, confiamos hallar más datos, ya que tuvieron por lo menos dos casas importantes, de las que hemos logrado algunas noticias, y fueron la de Fontela (Pontareas) y la de S. Bartolomé de Rebordans (Tuy). Y el apellido se repite en tierras de Noya y de Muros. Véase lo que hemos dicho de sus Armas en la Heráldica de Galicia. Casa de la Fontela D. FÉLIX AÑÓN, casó con Dª Jacinta Suárez de Zúñiga, tuvo por hijos a D. FRANCISCO AÑÓN DE ZÚÑIGA, quien casó con Dª Josefa Rodríguez Carbajal (hija de D. Jerónimo Rodríguez Carbajal y Dª Isabel Represa Groba), y tuvo por hijos a Dª BERNARDA JOSEFA AÑÓN RODRÍGUEZ CARBAJAL, bautizado el 11-X- 1770. Esta tuvo por hermanos a Francisca Lucía, bautizada en 14-XII de 1777; a Rosa Benita, bautizada en 3-V-1782; a Manuel Antonio, clérigo, bautizado en 3-V-1784 y a Juan Benito, también clérigo, bautizado en 26-XI-1786. Y es natural que el apellido se extinguiese allí, pues como vemos las primeras son mujeres y los segundos fueron presbíteros. Casa de S. Bartolomé de Rebordans     D. FRANCISCO AÑÓN DE LEMA Y RODRÍGUEZ, casó con Dª Francisca Varela y Becerra, fueron dueños de la casa de Rebordans, y tuvo por hijos a Dª MARIA JACINTA DE AÑÓN VARELA Y BECERRA, nacida en S. Salvador de Pazos, 1716, quien casó con D. Alonso de Lema Osorio y Boutureira (V. LEMA). Alguno de los de Muros     Dª MARIA AÑÓN era esposa del regidor de Noya D. Alberto González de Baya, por 1592, en que éste hizo un trueque en unión de D. Luis Añón, prior de la colegiata de Muros, con Juan Fernández Beiro, vecino de San Juan de Sabardes, de unas fincas que éste poseía en la feligresía de San Pedro de Outes.          

Escudos de Armas del apellido:
Las que traía el fundador del linaje y conquistador de Jérica, Juan de Añón, eran: En campo de azur, dos lobos de su color natural, uno sobre otro, echando fuego por la boca. Estas armas las aumentaron sus descendientes en Segorbe y Valencia, poniendo tres lobos en vez de dos.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza.