Tienda online de heráldica en diversos materiales

Linaje catalán muy antiguo. Su primitivo solar radicó en Barcelona. Caballeros de esta casa, que sirvieron al reydon Jaime I «el Conquistador», llevaron el linaje a Valencia y a Mallorca, donde, en premio a sus servicios, fueron heredados por el citado monarca. El solar de la rama de Mallorca radicó en la villa de Sineu, y llamábase Antich de Llorach, por poseer una hacienda con este nombre. Miguel Antich de Llorach obtuvo, en 1684, el privilegio de ciudadano militar de Mallorca por merced de Carlos II. Francisco Antich de Llorach era, en 1686, capitán de guerra, de la villa de Montuiri, y jurado de la ciudad en 1699. Juan Antich de Llorach, hijo del anterior, juró, en 1 de marzo de 1749, una plaza de regidor perpetuo del ayuntamiento de Palma por la clase de ciudadano. Murió el 23 de abril de 1771. El padre Jerónimo Antich de Llorach, mercedario, fue varón docto y ejemplar. Agustín Antich de Llorach fue canónigo de Mallorca y profesor de teología, y uno de los defensores de Lulio. Murió por el año de 1753. Mariano Antich de Llorach Bauzá Poquet y Brondo es el último varón de esta familia en Palma. Estuvo casado con doña Ramona Dezcallar, y su hija y heredera contrajo matrimonio a principio del pasado siglo con Luis Rentierre, capitán de infantería, cuya sucesión conservó el apellido de Antich de Llorach. Otra casa de este linaje existió en Benisalem (Mallorca).         

Escudos de Armas del apellido:
El solar de Barcelona y los Antich de Cataluña y Valencia, traen: Escudo de azur, con una torre atalayada de piedra, aclarada de cinco ventanas de sable, sobre un puerto de mar y surmontada de una estrella de oro. Los Antich de Mallorca ostentan estas otras: En campo de azur, cinco estrellas de oro, puestas en sotuer. En la divisa del timbre este lema: «Venerada antiquitas».   

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio.