Procede del nombre de bautismo Ángel, derivado del nombre personal latino de época cristiana -Angelus-, del griego -anghelos-, "mensajero", traducción del hebreo -mal´ak-. Flores de Ocáriz dice que los apellidos Angel y Angelo son uno mismo, y que proceden de los emperadores de Canstantinopla, por los años de 1200, Isacio Angelo y su hermano Aleccio Angelo. Añade, y con él otros autores, que Isacio Angelo fue padre de María Irene Angelo, que casó con Felipe, emperador de Alemania y duque de Suecia, naciendo de esta unión Beatriz, primera mujer del rey de Castilla don Fernando III, «el Santo», del que tuvo diez hijos, que fueron: lº Alfonso X «el Sabio», sucesor en la corona de Castilla. 2º Fadrique, que casó con la infanta Malespina. 3º Fernando, que murió niño. 4º Enrique, que casó con doña Juana Núñez de Lara. 5º Felipe, esposo de doña Cristina, hija del rey de Dacia, Noruega y Dinamarca. 6º Sancho, canónigo y arzobispo de Toledo. 7º Manuel, señor de Agreda, Escalona, Santa Olalla, Cuéllar y Peñafiel, esposo de doña Beatriz, hija de Amadeo, tercer conde de Saboya. 8º Leonor, que murió niña. 9º Berenguela, monja en las Huelgas, de Burgos, y 10º María, sepultada en San Isidoro, de León. Pero todo esto que queda consignado no demuestra que los apellidos Angel y Angelo sean uno mismo y tengan igual origen. Tampoco prueba que los del linaje Angel desciendan de los mencionados hijos de don Fernando III «el Santo» y de su mujer doña Beatriz, pues incluso los sucesores del séptimo de ellos, el infante Manuel, de quien hace especial mención Flores de Ocáriz, se apellidaron de otra manera y fueron progenitores de linajes que nada tienen que ver con el de Angel. Ateniéndonos, pues, a los datos concretos y veraces que se tienen de este apellido, diremos que procede de Cataluña y que tuvo casa solar de mucha antigüedad en la villa de la Pobla de Segur, del partido judicial de Tremp, provincia de Lérida. Así, José Ángel, natural de La Pobla de Segur, obtuvo el privilegio de Ciudadano Honrado de Barcelona en 1687. Otras casas hubo en Aragón, La Rioja, Castilla, La Mancha y Andalucía. En Aragón tuvo casas, según consta en el censo de hogares de 1495, en Villarreal (Huesca) y Alfages (Huesca), desde donde pasó al antiguo Reino de Valencia. Bartolomé Ángel de Barrechea, vecino de Briviesca (Burgos) y de Ezcaray (La Rioja), probó su nobleza en la Real Chancillería de Valladolid, en 1735. Carlos Ángel y Araque, natural de Socuéllamos (Ciudad Real), probó su nobleza en la Real Chancillería de Granada, en 1732. Manuel Ángel López obtuvo privilegio de hidalguía en 1789; José Ángel de Toledo, natural y vecino de Cádiz, probó su hidalguía ante la Justicia ordinaria, en el año 1743. Francisco Ángel de Ibañeta, natural de Cuenca, probó su Nobleza para ocupar el cargo de Secretario de la Santa Inquisición, en Cuenca, en 1638.
Escudos de Armas del apellido:
Las de la casa solar de Angel, en la Pobla de Segur, provincia de Lérida, son: En campo de oro, un ángel arrodillado y vestido de azur, con una estola cruzada, de gules, y ceñida de un cordón del mismo color. Este ángel tiene los cabellos de plata y un hacha de sinople, encendida, en la mano diestra. Otros autores ponen el cordón de la estola de oro. Los de Castilla traen: en campo de oro, tres estrellas de gules.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. Los ángeles anuncian la voluntad divina a los elegidos. Simboliza la protección y el mundo espiritual. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc.., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
