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Apellido derivado del nombre personal greco-latino Andreas, derivado a su vez del griego -andros-, "hombre". Hubo, por tanto, distintas casas solares del apellido Andreu, no emparentadas entre sí, la mayor parte de ellas surgidas en Catalunya, Baleares y antiguo Reino de Valencia. Léase en varios tratadistas que Andreu es la modalidad catalana de Andrés y que, por tanto, son un mismo apellido. Los Nobiliarios de Aragón, especialmente, son los que con más insistencia afirman que los Andreu son Andrés, señalándoles las mismás armas de éstos. Algunos autores añaden que esa modalidad la tomaron diversos individuos de Andrés, en el reino de Valencia, para distinguirse de varias ramas de su apellido que procedían de un alfaquí de los moros en la ciudad de Játiva, llamado Juan Andrés, el cual, hallándose en la catedral de Valencia el día de la Asunción de la Virgen, oyendo predicar al maestro fray Juan Marqués, de la Orden dominica, se convirtió a la religión católica. Y como recibiera el bautismo el día del apóstol San Andrés, tomó por apellido el nombre de este santo. Estas opiniones, sin embargo, son muy discutibles, y nosotros las reflejamos solamente a titulo de curiosidad y para no omitir noticias que el lector puede encontrar en sus investigaciones. Lo que se tiene por más cierto acerca del origen del apellido Andreu, es que procede de Cataluña y que pasó a Baleares cuando la conquista de Mallorca. También se extendió por Aragón y Valencia. Cuéntase entre los conquistadores de Mallorca a mestre Andreu, originario de Cataluña, quien en el reparto general de las tierras quedó heredado con la alquería Beninatgar, de siete yugadas en el distrito de Artá. Debe tenerse en cuenta que mestre era en aquella época un tratamiento equivalente a doctor. Domingo Andreu, natural de Barcelona, poseía en 1230 una sexta parte de la alquería Fornalugi (hoy villa de Fornalux, del partido judicial de Palma de Mallorca), obligada al censo de dos morabatines al vizconde don Gastón de Bearne. Pedro Andreu debió ser hermano del anterior, pues estaba obligado a la expresada prestación por otra porción de la alquería Fornalugi, inmediata a la de Domingó. Pedro de Andreu mereció que la villa de Campanet, del partido judicial de Inca, en Baleares, le nombrase en 1285 diputado, para prestar, en su nombre, juramento y homenaje al rey don Alonso III de Aragón. Tomás Andreu trabajó mucho en la redención de los comuneros, y Carlos I premió sus serv.icios concediéndole, en 21 de noviembre de 1523, el privilegio de ciudadano militar. Juan Andreu, «iuris utriusque doctor», prestó importantes servicios al mismo soberano en la época de las Comunidades. Fue lugarteniente del gobenador de Mallorca, abogado fiscal y regente de la cancillería del reino. Juan Bernardino Andreu obtuvo privilegio de caballero, por gracia del rey Felipe II, de fecha 20 de octubre de 1573. Fue armado el 13 de enero de 1574. Nicolás Andreu, capitán de caballeros y lanzas, fue uno de los más bravos militares que tuvo en su guardia el duque de Feria cuando fue gobernador de Milán. Bernardino Andreu, hermano del anterior, fue capitán de una compañía propia, con la que sirvió 60 años. Se halló en el memorable sitio de Barcelona, hasta que se ganó la ciudad. La historia de las guercas de Felipe IV hace mención muy honrosa de este caballero, a quien se le otorgó el cargo de alcaide del castillo de Bellver. Después ascendió a maestre de campo. En 1658 fue gobernador y capitán general de la isla de Menorca. Pedro de Andreu, sobrino de los anteriores Nicolás y Bernardino, sirvió siete años de capitán en los ejércitos de Milán y Cataluña. Fue herido en la batalla del Escuaso del río Ter, por lo que se le concedió el retiro y el empleo de sargento mayor de la isla de Mallorca. Sor Clara Andreu y Malferit, religiosa jerónima eo el monasterio de San Bartolomé, de Inca, murió con fama de santidad en 1628. Mateo Andreu y Dameto fue alcalde del castillo de Bellver en 1654. Su hermano, Pedro Andreu, fue capitán de una compañía levantada a su costa, y sucedió a Mateo en la alcaldía de Bellver. Pedro Andreu, hijo de don Agustín Andreu y de doña Jerónima Campos, hizo la Guerra de Sucesión en los ejércitos de Carlos de Austria contra Felipe V. Emigró al triunfar éste; pasó a Nápoles, y allí fundó casa, condecorada después con el título de conde Andreu. Mateo Andreu, nombrado en 1745 regidor perpetuo del ayuntamiento de Palma de Mallorca, murió el 13 de enero de 1759. Bernardo Andreu fue latinista y profesor de la universidad de Barcelona en el siglo XVI. Hablaba, escribía y versificaba en latín con tanta propiedad como elegancia. Jacinto Andreu, natural de Hostalric (Gerona), también fue catedrático de medicina en Barcelona. Vivió en el siglo XVII, fue médico de cámara de don Juan de Austria, y publicó varias obras. Antonio Juan Andreu, franciscano, nació en Valencia en 1560. Francisco Andreu, religioso mercedario valenciano del siglo XVII fue visitador y reformador de los conventos de Cataluña y provincial de Valencia. Felipe Andreu, escultor, nació en Valencia en 1757 y murió en l 830. El marqués de la Romana poseyó un vínculo de esta familia de Andreu, con gravamen de nombre y armas. Rafael Andreu Guerrero, natural de Cataluña, fue obispo auxiliar en América de la diócesis de Charcas, Santiago de Chile, Arequipa y Córdoba. Lo desterraron de América con motivo de su participación en pro de la independencia de Chile, en los monasterios de Jerez de la Frontera y de jerónimos del Prado de Valladolid. Murió en esta capital el 1 de mayo de 1819. Domingo Andreu, natural de Barcelona, poseía en 1230 una parte de la alquería Fornalugui, del partido judicial de Palma. En el antiguo Reino de Valencia tuvo casas en Sant Mateu (1237), Morvedre (1244), Sueca (1245), Alzira, Xátiva, Albaida (1248), Moncofa (1254), Cocentaina (1278), Mássanassa (1278), Catí (1294), Oriola (1300), Morella (1306), etc.. En Catalunya, según los datos del "Fogatge" de 1358, había casas de Andreu en Vallafogona, Barberà, Juncosa, Figuerola, Albinyana, Albatar, Taltaull i Maçotes, Mollet (Girona), Orla (Rosselló), Bompás (Rosselló), etc.. En Aragón, aunque fue más frecuente el apellido Andrés, en el censo aragonés de hogares de 1495 se contaron cuarenta casas del apellido Andreu, repartidas por las merindades de Zaragoza, Alcañiz, Montalbán, Daroca, Tarazona, Huesca, Aínsa, Jaca, Barbastro y Ribagorça. Pere Andreu, Ciudadano de Valencia, fue Jurat en Cap de dicha ciudad los años 1435, 1438, 1444 y 1448, y Jeroni Andreu lo fue en 1619. Francesc Andreu, religioso mercedario valenciano del s. XVII, fue visitador y reformador de los conventos de Catalunya y provincial de Valencia. Felip Andreu, destacado escultor, nació en Valencia en 1757. 

Escudos de Armas del apellido:
Escudo de plata, con un grifo rampante de sable. Sus armas primitivas son las de Andrés: En campo de azur, un puente de tres ojos, de oro, sobre un río, y bajo su arcada central, tres rocas de plata; en el jefe, una cabeza de rey moro chorreando sangre.) Otros Andréu traen como armas: en campo de plata, un grifo rampante de sable.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El arca en la heráldica se asocia a la idea de tratarse de un linaje poseedor de grandes riquezas. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento.