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Los autores que hemos consultado dicen que este linaje tiene también denominaciones de Amell, Amelli, Amejir, Ameler, etc.., pero que todos los que se apellidan de una u otra manera proceden de un mismo primitivo solar y tronco, que tuvo su asiento en Cataluña, dando motivo a ramas que se extendieron por Aragón y Valencia. A esta última región pasaron los Ameller, sirviendo al rey don Jaime I «el Conquistador.», quien en premio de la ayuda que le prestaron los heredó en Valencia, Alcira, Carcagente y otros puntos. De los que se apellidaron Amelli en Cataluña, fue fray Pedro Amelli, uno de los primeros religiosos de la Orden de la Merced, que en el año de 1317 murió en el convento de Narbona. Muchos años antes, en ll28, fray Guillén Amelli fue religioso templario. Bernardo Amelli se halló inscrito entre la mayor nobleza de Cataluña, en la donación que hizo el rey don Pedro I de Aragón del castillo de Vechona, y sus términos a Rodrigo Pedro. De los que se apellidaron Amell, fue Matías Amell canónigo y vicario general del obispado de Barcelona en 1609. Los Ameller florecieron mucho en la provincis de Barcelona. De una línea con casa y asiento en la villa de Granollers proeedía I. Miguel Ameller, natural de Granollers, que casó con doña Ignacia Vilansosa, natural de Cardona, de la que tuvo a II. José Ameller y Vilansosa, natural de Granollers, que contrajo matrimonio con doña Francisca Oliva Prasfuma, natural de Blanes (hija de Esteban Oliva y de su mujer doña Catalina Prasfuma, ambos naturales de Granollers), naciendo de esa unión II. Ignacio Ameller y Oliva, natural de Granollers, que casó con doña Rosa Clot y Gallarda, natural de Badalona, hija de Matías Clot y Martí, natural de Altafulla (Tarragona), y de su mujer doña Teresa Gallarda Tapies, natural de Badalona; nieta paterna de Matías Clot, natural de Altafulla, y de su mujer doña María Martí, natural de Barcelona, y nieta materna de Isidro Gallarda y de su mujer, doña Teresa Tapies, ambos naturales dc Badalona. Los mencionados don Ignacio Ameller y Oliva y su esposa, doña Rosa Clot y Gallarda, tuvieron por hijo a IV. Carlos Francisco Ameller y Clot, natural de Barcelona, director del Real Colegio de Medicina y Cirugía de Cádiz y caballero de Carlos III, en cuya orden ingresó en 1832.

Escudos de Armas del apellido:
Traen los de este linaje: Escudo de gules, con una banda jaquelada de oro y sable, en dos Ordenes, y acompañada de dos estrellas de oro. Otros ponen las dos estrellas en lo alto y un árbol (almendro) de sinople en lo bajo. También traen, según Lorenzo de Padilla: Escudo de oro, con un almendro de sinople y bordura de sinople. Hita, que también recoge este escudo, suprime la bordura y pone, en cambio, sobre la copa del almendro, un chevrón de gules. Estas armas del almendro se tienen por las primitivas del linaje, y son parlantes, porque Ameller, en catalán, significa almendro. En campo de gules, una banda jaquelada, en dos Ordenes, de oro y sable, y acompañada de dos estrellas de oro. Otros traen: en campo de oro, un almendro de sinople, y bordura de sinople.            

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El cabrio o chevrón representa las botas y espuelas del caballero, concediendose ésta pieza en Armería a los que salen heridos en las piernas, aunque muchos la tienen por símbolo de protección.