Tiene este linaje su origen en Cataluña, y reconoce por fundador a un caballero del apellido Folc, que tomó parte en la reconquista de Cataluña contra los sarracenos. En uno de los encuentros tuvo que luchar con un moro que tenía a su cuidado el facilitar las lanzas a su rey, y al que llamaban en árabe Amarit, que en nuestra lengua significa «ballestero». El caballero Folc, que tuvo la suerte de vencer a dicho moro y hacerle cautivo, lo llevó a la presencia del rey García Jiménez, quien, en premio de esa hazaña, le autorizó para que se apellidara Amarit. Esto cuentan las viejas crónicas. Lo más probable es que el apellido proceda de Cataluña, y que alguna de sus ramas, apellidándose Amarita, se extendieron por Aragón, La Rioja, Alava y parte de Castilla. Catalán, descendiente de un caballero del apellido Folch que logró apresar a un poderoso moro llamado Amarit, al que condujo a presencia del Rey Garci Ximénez que le autorizó para que se apellidara Amarit.
Escudos de Armas del apellido:
Según don Miguel de Salazar y otros autores, traen los Amarit y Amarita las siguientes armas: Escudo de gules, con dos lanzas puestas en sotuer, que tienen el asta de plata y el rejoncillo de oro; cortado de plata con una ballesta que tiene el arco de sinople y la saeta de oro, perfilada de sable y ensangrentada, y en la punta de esta partición un moro cautivo, vestido de sinople y con las manos atadas con ligaduras de sable. En campo de gules, dos lanzas puestas en sotuer, con el asta de plata y el rejoncillo de oro; cortado de plata, con una ballesta que tiene el arco de sinople y la saeta de oro, perfilada de sable y ensangrentada, y en la punta de esta partición, un moro cautivo, vestido de sinople y con las manos atadas con cuerdas de sable.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La ballesta simboliza al intrépido guerrero, resuelto en todo trance a vencer o morir en el intento.
