El apellido Amado es el mismo que Amador, y su origen se remonta, según don Juan Antonio de Hoces Sarmiento, cronista y rey de armas del rey don Felipe V, a uno de los caballeros godos que se refugiaron en las montañas de Jaca cuando la invasión sarracena, y de los que se fortificaron en el monte de Pano. Al reunirse aquel puñado de valientes en San Juan de la Peña para designar caudillo que les llevara a la conquista del suelo perdido, y ser elegido por tal Garci Ximénez, éste depositó su confianza en el caballero don Alvaro, de ascendencia goda, y fue tal el cariño que le profesó, que los demás le denominaron «el amado» que le quedó de sobrenombre y de apellido a sus descendientes, según afirman Briz Martínez y Dormer. Sucesor de este don Alvaro fue Ramiro Amado, que fundó la casa solar primitiva de este linaje cerca de Jaca, de la cual salieron hijos ilustres. Cuando el rey don Jaime I de Aragón conquistó Valencia, entre las familias nobles que dejó allí heredadas se contó la de los Amado (que también se les denominó Amador, como se ha dicho), dándoles el lugar de Tornilles y la villa de Ollería, donde desde aquellos tiempos se ha venido conservando el linaje. El rey don Felipe II reconoció a Francisco Amado, señor de la antigua casa de los Amado de Tornils, el derecho que le asistía de ser tenido como legitimo infanzón. De esa casa procedió la rama que se estableció en Carcagente, también de la provincia de Valencia, y de tal rama fue I. Juan Amador, natural de Carcagente, que casó con doña Francisca Gilbert, y fueron padres de II. Juan Amador, segundo del nombre, natural de Carcagente, que contrajo matrimonio con doña Gertrudis Navarro, natural de Villanueva de Castellón, partido judicial de Alberique, naciendo de esa unión III. Francisco Amador, natural de Carcagente, que el 1 de enero de 1708 sirvió bajo las Ordenes de Dasphel, comandante general del ejército y reino de Valencia. El rey, teniendo en cuenta su noble ascendencia, le concedió una patente de capitán de infantería, con la que durante la guerra se halló guarneciendo las plazas de Montesa, Denia y Alcira. Este Francisco casó con doña Vicenta Giberto, natural de Valencia (hija de Pedro Giberto, natural de Alberique y de su mujer doña Vicenta Villarrasa, natural de Valencia), y fueron padres de IV. Felipe Amador Giberto, natural de Carcagente, teniente coronel de caballería, primer ayudante del mando militar de Madrid y caballero de Santiago, en cuya Orden ingresó el 20 de mayo de 1761. Este caballero obtuvo también sentencia confirmatoria de su infanzonía. Aragonés. De las cercanías de Jaca, descendiente de un caballero godo que se refugió en las montañas de Jaca cuando la invasión árabe, fortificándose con otros en el monte Pano. Pasó después este linaje a la conquista de Valencia con D. Jaime I que donó a caballeros de este apellido el lugar de Torniles y la villa de Ollería. Más tarde pasó a América (Colombia).
Escudos de Armas del apellido:
Los Amado y Amador de Aragón, y algunos de Valencia, traen: Escudo de gules, con un león de oro fajado de azur, y bordura de azur, con cinco escudetes de oro, cargados de cinco roeles de azur, puestos en sotuer. Estas armas figuran en la sentencia confumatoria de su infanzonía, que obtuvo don Felipe Amador, anteriormente citado. Los de la villa de Ollería, en la provincia de Valencia, ostentan estas otras armas, según Baños de Velasco: En campo de plata, una ballesta de sable, que apunta a una estrella de azur colocada en el cantón diestro del jefe. Otros traen: Escudo cuartelado: 1º y 4º, de azur, con un águila de oro, armada de sable, y 2º y 3.º, de sinople, con una banda de plata, sembrada de armiños de sable. Vilar y Psayla dice que los del solar de las montañas de León tienen: Eseudo de azur, con una faja de oro, acompañada en lo alto de tres veneras del mismo metal, puestas en faja, y en lo bajo, de una espada desnuda, de plata, colocada también en situación de faja. Vilar y Psayla dice que los del solar de las montañas de León tienen: Eseudo de azur, con una faja de oro, acompañada en lo alto de tres veneras del mismo metal, puestas en faja, y en lo bajo, de una espada desnuda, de plata, colocada también en situación de faja. En campo de gules, un león de oro fajado de azur; bordura de azur, con cinco escudetes de oro, cargados de cinco roeles de azur, colocados en sotuer. Los de Ollería (Valencia) traen: en campo de plata, una ballesta de sable que apunta a una estrella de azur colocada en la parte diestra del jefe.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. Los armiños, en heráldica, simbolizan la inclinación que tienen los hombres a viajar por tierra y mar; propensión que se atribuye a los Bretones. También representa la Pureza. El uso de traer los armiños por forros en sus vestidos, los Gobernadores y personas de representación, dió motivo a algunos heraldos para tener los armiños por símbolo de Dignidad. Fernando V, rey de Aragon, cuando echó de Calabria al duque de Lorena, descubierta la conspiración del príncipe de Resana, instituyó una Orden de caballería llamada del Armiño, dando a sus caballeros un collar de oro con un armiño pendiente, y por divisa el epígrafe "Malo mori quam faedari", para mostrar a los caballeros de dicha Orden que primero se debe morir que faltar a la fidelidad de su príncipe. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La ballesta simboliza al intrépido guerrero, resuelto en todo trance a vencer o morir en el intento. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario.
