Linaje muy antiguo de Lérida, con casas solariegas en las ciudades de Seo de Urgel y de Cervera, de dicha provincia catalana. De estos solares salieron ramas que se extendieron especialmente por toda Cataluña, Valencia y Alicante. Una línea muy distinguida de los Agulló de Valencia radicó en Játiva. De ella fue Tomás Agulló, ciudadano de Játiva y natural de esta población, que contrajo matrimonio con doña Ana María Lloqui, natural de Alcira, de cuya unión nació Francisco Juan Agulló, nacido en Játiva, que casó con doña María Alzamora, de igual naturaleza, y fueron padres de Tomás Agulló y Alzamora, natural también de Játiva y caballero de la Orden de Montesa en 1662. De esta misma familia procedió Manuel Agulló y Sánchez, nacido también en Játiva, coronel de infantería, regidor, en clase de nobles, de Valencia y caballero de la Orden de Montesa en 1827. De los Agulló, de Alicante, dimanaron también familias muy principales. Una se estableció en Elche y de ella fue: I. Jaime de Agulló, que casó con doña María Sánchez y fueron padres de Jaime, Gaspar y Juan Agulló. II. El primogénito, Jaime Agulló, segundo del nombre, contrajo matrimonio con doña Isabel Estévez y tuvieron dos hijos: Jaime, tercero del nombre, que sigue, y Diego. III. Jaime Agulló, tercero del nombre, efectuó su enlace con doña Isabel Jordán, en la que procreó a IV. Baltasar Agulló, que casó con doña María Valero, de la que tuvo a V. Francisco Agulló, que contrajo matrimonio con doña Salvadora Zapata, de cuya unión nació VI. Baltasar Agulló, segundo del nombre, que abrazó el estado eclesiástico. De otra línea de los Agulló de Alicante, avecindada en la villa de San Felipe, del partido judicial de Elche, procedió Francisco Agulló y Gamieta, natural de dicha villa, que casó con doña Vicenta María Guitarte, de igual naturaleza, y fueron padres de Jacinto José Agulló y Guitarte, nacido en San Felipe, que contrajo matrimonio con doña María Cebrián y Cebrián, de la misma villa, siendo hijo suyo y sucesor Francisco Agulló y Cebrián, también natural de San Felipe, que ingresó en la Orden de Montesa en 1757.
Escudos de Armas del apellido:
Los Agulló del solar de la ciudad de Seo de Urgel traen por armas: En campo de oro, una pera de gules. Otros modifican estas armas, y ponen: En campo de plata, un alfiletero para guardar agujas, de gules. Como la forma en que pintan este alfiletero es muy semejante a la de una pera, cabe pensar si ésta o aquél serán la misma figura. Sin embargo, los autores que describen estos escudos diferencian claramente esa pieza, llamándola en el primero pera y en el segundo alfiletero. Los del solar de la ciudad de Cervera usan estas armas: Escudo de oro, enrejado o celosiado por seis cotizas de gules, clavadas, de plata. Otros, de Barcelona, traen: En campo de oro, un acerico de gules con diez alfileres de plata, clavados en él. Otros tienen escudo de azur con tres agujones de plata, puesto en palo. Otros, según Lorenzo Padilla, traen: En campo de gules, cuatro losanges de oro. Otros, en las provincias de Alicante y Valencia, ostentan: Escudo de sinople, con un águila de sable, que tiene en el pico un hacha encendida. Estas armas, cuyas diferencias con las anteriores son bien notables, constan en el expediente de pruebas de nobleza del caballero de Montesa, Francisco Agulló y Cebrián, del que hemos hecho mención.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida".
